Imagen aérea de la localidad salmantina de Ciudad Rodrigo y su muralla defensiva

Imagen aérea de la localidad salmantina de Ciudad Rodrigo y su muralla defensivahttps://salamanca.es/

La carretera más bonita del sur de Salamanca: un viaje entre murallas, bosques y memoria serrana

Ésta es una de las franjas más ricas y diversas del territorio salmantino, donde se funden la historia fronteriza, los paisajes y la arquitectura tradicional

Viajar por el sur de la provincia de Salamanca, desde Ciudad Rodrigo hasta Béjar, es recorrer una de las franjas más ricas y diversas del territorio salmantino, un corredor donde la historia fronteriza, la arquitectura tradicional y los paisajes serranos se entrelazan sin prisa. Apenas 100 kilómetros que pueden recorrerse con pausa, para disfrutar de cada parada.

El viaje puede arrancar en Ciudad Rodrigo, ciudad amurallada y monumental, cuya catedral fortificada, su castillo y su trazado medieval recuerdan su papel estratégico durante siglos.

Desde sus murallas, el río Águeda acompaña la salida hacia el este, donde la llanura va dando paso a las primeras ondulaciones de la Sierra de Francia. A medida que la carretera avanza, aparecen pueblos que parecen esculpidos en piedra, como Miranda del Castañar, uno de los recintos amurallados mejor conservados de la provincia. Su torre del homenaje, sus calles empedradas y su trazado medieval ofrecen una de las estampas más poderosas de la Sierra de Francia, un lugar donde la historia parece seguir respirando entre las casas entramadas y los silencios del casco antiguo.

En este tramo, el viajero descubre una vida rural que se mantiene firme, con balcones floridos, olor a chimenea y un ritmo que invita a detenerse.

El camino continúa hacia Mogarraz, uno de los pueblos más singulares de España, convertido en un museo al aire libre gracias a los más de 800 retratos que cuelgan de sus fachadas.

Sus calles empedradas y su atmósfera íntima lo convierten en una parada imprescindible antes de llegar a La Alberca, la joya que abrió camino al turismo rural y el primer pueblo del país declarado Conjunto Histórico-Artístico.

El turismo rural, en las calles de La Alberca (Salamanca)

El turismo rural, en las calles de La Alberca (Salamanca)Jose Vicente / Ical

Sus soportales, sus casas de granito y madera y sus tradiciones vivas, como el marrano de San Antón, muestran una identidad que ha sabido mantenerse sin renunciar a la vida contemporánea.

El camino desciende después hacia Sotoserrano, donde el paisaje se abre y el río Alagón dibuja un valle fértil que suaviza la dureza de la sierra. Es un pueblo luminoso, rodeado de cerezos y olivares, que marca la transición entre la montaña y los valles del sur salmantino.

Más adelante, la ruta asciende hacia Candelario, elegante y montañero, con sus batipuertas, sus regaderas y su pasado ligado a la industria chacinera. Rodeado de bosques y montañas, es también un punto de partida ideal para adentrarse en la sierra.

El viaje culmina en Béjar, ciudad textil por excelencia, donde conviven la muralla medieval, el jardín renacentista de El Bosque y la memoria industrial que marcó su carácter.

El edificio nobiliario conocido como Palacio Ducal de Béjar

El edificio nobiliario conocido como Palacio Ducal de BéjarTurismo Castilla y León

Desde sus miradores, la sierra se despliega en toda su amplitud, recordando que este recorrido no es solo un trayecto entre dos ciudades, sino una inmersión en una Salamanca profunda, auténtica y llena de matices. Una ruta que combina patrimonio, naturaleza, gastronomía y tradición, perfecta para quienes buscan descubrir una provincia que sorprende a cada curva.

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