Clint Eastwood en El bueno, el malo y el feo

Clint Eastwood en El bueno, el malo y el feoGTRES

Se cumplen seis décadas del rodaje que convirtió un pequeño rincón de Burgos en un territorio mítico del cine

'El bueno, el feo y el malo' fue la película que redefinió el western y convirtió la Sierra de la Demanda, en el sur de la provincia de Burgos, en un inesperado territorio del Far West

Sesenta años después, el viento sigue golpeando las lomas áridas de la comarca burgalesa del Valle de Mirandilla con la misma aspereza que en 1966. Pero hoy, a diferencia de entonces, quienes se acercan a este paisaje no buscan un emplazamiento militar ni un cementerio improvisado: buscan un mito. Porque fue allí, en ese pequeño enclave entre los municipios de Contreras, Carazo y Santo Domingo de Silos, donde Sergio Leone rodó algunas de las escenas más memorables de 'El bueno, el feo y el malo', la película que redefinió el western y que convirtió a Burgos en un inesperado territorio del Far West.

En el verano de 1966, Contreras apenas superaba el centenar de habitantes. La llegada del equipo italiano supuso una revolución: camiones, carpinteros, especialistas, caballos, explosivos, técnicos de sonido, figurantes… De pronto, aquel pueblo silencioso se convirtió en un hervidero. Los vecinos recuerdan todavía cómo Leone paseaba por las eras buscando el encuadre perfecto, cómo Clint Eastwood saludaba con timidez y cómo Eli Wallach, más expresivo, se dejaba fotografiar con los niños.

El ejército español colaboró en la construcción del gigantesco cementerio de Sad Hill, levantado en el valle cercano. Más de 5.000 tumbas falsas formaron un círculo monumental que, visto desde el aire, parecía un anfiteatro romano. Allí se rodó el duelo final, una de las secuencias más icónicas de la historia del cine.

Cementerio de Sad Hill, construido para la película

Cementerio de Sad Hill, construido para la películaTurismo Castilla y León

Tras el rodaje, el cementerio quedó abandonado. La vegetación lo devoró y el lugar se convirtió en una leyenda local. Durante décadas, solo algunos curiosos se aventuraban a buscarlo entre matorrales.

Todo cambió en 2015, cuando un grupo de voluntarios creó la Asociación Sad Hill y emprendió una recuperación casi arqueológica del escenario. Palada a palada, tumba a tumba, devolvieron al valle su geometría original. El proyecto atrajo a fans de todo el mundo y culminó con el documental Sad Hill Unearthed, nominado a los Goya.

Hoy, Sad Hill es un lugar de peregrinación cinéfila. Cada año lo visitan miles de personas, muchas de ellas extranjeras, que llegan atraídas por la magia del western europeo y por la atmósfera casi sagrada del lugar.

El 60 aniversario ha reavivado el orgullo local. En Contreras y en los pueblos cercanos se organizan rutas guiadas, exposiciones fotográficas, proyecciones al aire libre y encuentros con especialistas en cine. La Diputación de Burgos, incluso, ha impulsado un programa cultural que reivindica el impacto del rodaje en la identidad de la comarca y su potencial turístico.

Imagen del cementerio utilizado en la película 'El bueno, el feo y el malo'

Imagen del cementerio utilizado en la película 'El bueno, el feo y el malo'Turismo Castilla y León

Para los habitantes de la zona, el aniversario es también una celebración íntima. Muchos recuerdan cómo sus padres o abuelos hicieron de figurantes, cómo prestaron mulas o carros, o cómo vieron por primera vez un rodaje profesional. «Fue como si Hollywood hubiera aterrizado aquí», cuentan.

Leone eligió Burgos por su luz dura, sus horizontes desnudos y su belleza áspera. Y acertó. Sesenta años después, esas mismas colinas siguen evocando duelos, silencios tensos y miradas que dicen más que mil palabras bajo la reconocible música de Ennio Morricone.

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