Romería de la Hiniesta
Miles de zamoranos acompañan a la Virgen de la Concha en la romería más antigua de España
La romería a La Hiniesta, que ha cumplido 736 ediciones, sigue en pos de llegar a ser reconocida como Bien de Interés Cultural Inmaterial
Miles de zamoranos acompañaron este lunes a la Virgen de la Concha, patrona coronada de la ciudad de Zamora, de su Ayuntamiento y de la Junta Pro Semana Santa, en la romería a La Hiniesta, que cumple 736 ediciones y que es considerada la más antigua de España y la manifestación de fervor popular más multitudinaria del año en la provincia.
La jornada del primer lunes de Pentecostés empezó a las ocho de la mañana, con el repique de campanas. «Empezamos en la iglesia de San Antolín. Tenemos la misa romera, que llamamos, y salimos a las ocho y media. Hoy se retrasó unos minutos porque una mujer sufrió una indisposición pero, por suerte, no fue nada de consideración», relató la presidenta de la Cofradía de la Virgen de la Concha o de Nuestra Señora de San Antolín, Belén Panero.
«Siempre es tradición que la Virgen la saquen los sacerdotes de la iglesia de San Antolín. Es muy bonita esa misa. Se vive un ambiente entrañable en la calle. Dentro, se está diciendo misa dentro y los romeros ya muestran el nerviosismo de salir. Salimos por la cuesta de San Antolín y nos vamos hacia San Lázaro, donde entramos a visitar a la Virgen del Yermo», indicó.
Romería de la Hiniesta
Los miles de personas que salen en romería y que se van incorporando al recorrido durante la jornada, marcharon hacia la Cruz del Rey Don Sancho, donde elevaron una oración por el alma del monarca. «Quitamos al Niño, que es cuando se escapa a buscar las espigas, y nos vamos, camino a La Hiniesta. Antes de llegar, hacemos otra parada, donde se le vuelve a poner el Niño a la Virgen. Este año, hemos recuperado la antigua parada que se hacía en Bolsillones», comentó en declaraciones recogidas por Ical.
Pendones
A la entrada del pueblo, los vecinos ya esperan a los romeros, antes del baile de pendones y el intercambio de bastones, dos de los momentos más conocidos y emblemáticos de la jornada. Los romeros caminan hasta la iglesia, donde se oficia una eucaristía, antes de la comida.
«Por lar tarde, nos despedimos del pueblo. Paramos en una finca en la que nos ofrecen limonada, pastas y agua. Vamos a Valderrey, se reza el rosario y los mayordomos de la Cofradía nos regalan otro aperitivo, a base de limonada, pastas y cacahuetes y, desde ahí, nos vamos hasta Valorio», continuó Belén Panero.
La primitiva estación en el regreso se hacía en la ermita de San Marcos pero, al desparecer se trasladó hasta la iglesia de los Remedios, donde se incorpora la representación del Ayuntamiento de Zamora, una tradición antigua que pone de manifiesto la histórica vinculación entre Nuestra Señora de San Antolín y el concejo de Zamora, según explica el historiador Florián Ferrero.
Romería de la Hiniesta
La Virgen de la Concha entra en Nuestra Señora de los Remedios, donde se entona la Salve como acto de oración ante esta histórica devoción de la ciudad. Los últimos tramos de la romería conducen a la iglesia de San Antolín, entre ovaciones y rezos la Virgen de la Concha regresa, ya de anochecida, por la cuesta de los laneros entrando en su templo a hombros de los concejales de la ciudad que la proclamó patrona en el año 1100”, añade.
En el interior de la iglesia, se ofrece a venerar la imagen del Niño Jesús mientras se reparten las flores de las andas y las espigas que había portado en la mano el Infante, apunta.
BIC Inmaterial
La romería a La Hiniesta sigue en pos de llegar a ser reconocida como Bien de Interés Cultural Inmaterial. «Poco a poco, lo estamos consiguiendo. Lo estamos trabajando junto con la Junta de Castilla y León y con la Diputación, a ver si se llega a reconocer pero, en cualquier caso, yo creo que todos la tenemos reconocida, que es lo importante», consideró Belén Panero.
Romería de la Hiniesta
«Es la romería más importante de Zamora y yo creo que de España, también. Se le está dando cada vez más visibilidad. Al final, va a tener el lugar que merecen», concluyó.