Museo egipcio situado en el Palacio de Gaviria, en León
El pequeño museo de provincias que alberga una joya que perteneció a Tutankamón
Solo hay dos museos en España dedicados al Antiguo Egipto, pero el anillo que aseguran perteneció al famoso faraón ha convertido al centro leonés en un gran fenómeno
León cuenta con uno de los dos únicos museos en España dedicados al Antiguo Egipto (el otro está en Barcelona), un centro abierto en 2013 que suma una colección de 600 piezas de arte y una biblioteca con 5.000 manuscritos.
El Museo Liceo Egipcio, instalado actualmente en el Palacio de Gaviria, es una rareza cultural dentro del panorama español. No solo por su ubicación, un edificio histórico del siglo XVIII en pleno corazón de León, sino por la magnitud y singularidad de su colección. Más de 600 piezas arqueológicas, miles de volúmenes especializados y una programación de exposiciones temporales que ha logrado atraer a investigadores, estudiantes y aficionados a la egiptología.
Entre los objetos expuestos, cabe destacar uno, un anillo, como curioso y llamativo que llama la atención por su color -azul intenso- que no se han apagado con el tiempo, como por su posible dueño, el faraón Tutankamón, que gobernó entre 1333 y 1324 a. C. antes de morir con 19 años por una fractura en la pierna como resultado de una hipotética caída y una infección grave de malaria. Aunque el anillo descansa en una de sus vitrinas, discretamente iluminado, ha convertido al museo en un pequeño fenómeno.
El responsable de esta singularidad es Raúl López, egiptólogo leonés y fundador del museo. Su proyecto nació de una pasión temprana por la civilización del Nilo y de la convicción de que España necesitaba un espacio dedicado exclusivamente a la egiptología. Con el tiempo, su empeño cristalizó en una institución que ahora es una referencia nacional.
Los directores y propietarios del Museo Egipcio de León, Raul López y Beatriz Cañas
La joya de la que presume el museo no es de oro o metales preciosos, sino de cerámica azul. En ella está labrado el nombre que Tutankamón recibió al nacer, Nebjeperura, que significa ‘Señor de las formas de Ra’.
López ha reunido piezas procedentes de excavaciones, colecciones privadas y donaciones, siempre bajo criterios científicos y con un objetivo claro: acercar el mundo faraónico al público español. El museo no pretende competir con el Gran Museo Egipcio de Giza ni con el British Museum, pero sí ofrecer algo que estos no pueden: proximidad y tiempo para mirar.
De este modo, el Liceo Egipcio ha logrado consolidarse como un espacio de estudio y divulgación en una ciudad que, a priori, no figuraba en el mapa de la egiptología internacional. Sus actividades (cursos, conferencias, talleres, publicaciones, hasta conciertos) han tejido una comunidad creciente de interesados en la historia del Nilo. Además, su biblioteca especializada, una de las más completas del país, se ha convertido en un recurso valioso para investigadores.
El Museo Liceo Egipcio abrió sus puertas originariamente en La Virgen del Camino en 2014. Allí permaneció durante casi dos años y recibió 19.000 visitantes. Después, se trasladó al Palacio de Gaviria, cuya arquitectura barroca crea un contraste con las piezas expuestas. No es un museo convencional: es un lugar donde el pasado egipcio se mezcla con la historia leonesa, donde un anillo faraónico convive con artesonados, escaleras de piedra y balcones que miran a un casco antiguo medieval.