Alfredo Pérez, presidente de PistacylCedida

El mayor productor de pistacho de Castilla y León cuestiona el mito del oro verde: «Te pasas años sin recoger nada»

Pistacyl, fundada por los hermanos Pérez Heras en 2008, prevé aumentar su cosecha un 20 % este año y superar el 50 % de sus ventas en el extranjero

Los seis hermanos Pérez Heras, originarios de Pozal de Gallinas (Valladolid), decidieron en 2008 dar un giro a la actividad agrícola familiar –dedicada a la remolacha azucarera– y apostar por un cultivo que apenas tenía tradición en Castilla y León y que, además, exige años de espera antes de recoger sus primeros frutos. Aquella apuesta por el pistacho acabaría convirtiéndose en una de las principales actividades de Grupo Pistacyl, hoy considerada la mayor productora de este fruto seco de la Comunidad, con unos 15.000 árboles, 70 hectáreas y presencia en numerosos mercados internacionales.

«La remolacha dejó de ser rentable en nuestras fincas e hicimos un proyecto familiar para empezar con el pistacho y también con el vino», explica el presidente del grupo Alfredo Pérez, en declaraciones a El Debate. La familia puso entonces en marcha un proyecto de investigación y desarrollo para estudiar la adaptación del pistacho a las condiciones de Castilla y León, desde las características del terreno hasta las diferentes técnicas de cultivo. El comienzo fue la etapa más difícil, debido a que un árbol tarda entre siete y ocho años en dar sus primeros frutos.

Las primeras cosechas se vendieron a terceros, pero con el tiempo la empresa decidió avanzar hacia la transformación y comercialización bajo su propia marca; su primera apuesta fue el pistacho natural, sin tostar ni salar. «Empezamos haciendo el pistacho al natural, crudo, para no estropearlo, y pensando en productos de máxima calidad y saludables», relata el directivo del grupo. Después llegaron nuevas elaboraciones, como cremas, pasta de pistacho 100 % para heladería, chocolates y aceite de pistacho prensado en frío, que Pérez Heras presenta como el primero elaborado en España.

La innovación también ha dado lugar a propuestas vinculadas a las nuevas tendencias gastronómicas, como el popular chocolate de Dubái o la denominada «pistacheta», una elaboración en la que sustituyen el kataifi por petazetas. Para desarrollar nuevos productos, Pistacyl ha contado, entre otros, con la colaboración de profesionales de la repostería y de la Universidad de Valladolid, con la que también trabaja en proyectos de investigación.

El oro verde

Pese al crecimiento y expansión de la empresa y a las posibilidades económicas que ofrece el pistacho, el presidente de Pistacyl rechaza que este cultivo se presente como el 'oro verde'. De hecho, se muestra crítico con esta expresión, utilizada con frecuencia para referirse a un cultivo cuya rentabilidad exige paciencia, inversión y conocimientos agrícolas.

Pistachos de PistacylCedida

«Haces una inversión fuerte y te pasas siete años sin recoger nada. Simplemente estás esperando, poniendo dinero y trabajo», dice Pérez, que calcula que la inversión inicial no se recupera hasta el undécimo o duodécimo año. A partir de entonces, explica que puede convertirse en una actividad rentable, aunque insiste en que las expectativas deben ajustarse a la realidad de un cultivo cuyos resultados se obtienen a largo plazo.

En este sentido, considera que el sector necesita profesionalización y conocimiento técnico para evitar inversiones mal planteadas. Por eso, recomienda a quienes estén pensando en iniciar una plantación que busquen asesoramiento y no se dejen llevar por las promesas de beneficios inmediatos.

Una cosecha que crecerá un 20 %

Casi dos décadas después de aquella apuesta, Pistacyl gestiona cerca de 70 hectáreas de cultivo y unos 15.000 árboles repartidos por distintos puntos de la provincia de Valladolid, principalmente en Pozal de Gallinas y Moraleja de las Panaderas. De esa superficie, 52 hectáreas son propias y otras 18 se trabajan en régimen de aparcería, mientras que nuevas plantaciones comienzan a incorporarse progresivamente a la producción.

En cuanto a la campaña de recogida de este año –todavía en marcha– la compañía calcula que su producción aumentará alrededor de un 20 % respecto a 2025, hasta alcanzar unas 140 toneladas de pistacho seco, equivalentes a entre 400 y 450 toneladas de pistacho verde. «Yo diría que incrementaremos un 20% las producciones o así», señala Pérez, que insiste en que todavía falta cerrar la campaña –lo harán en dos semanas, aproximadamente– para conocer los resultados definitivos.

Como ha ocurrido con los viñedos, la climatología ha condicionado el calendario de recolección de la temporada, que habitualmente comienza a principios de octubre y que este año se ha adelantado a septiembre.

Instalaciones de PistacylCedida

Aunque Castilla y León ofrece condiciones favorables para este cultivo, las heladas primaverales, especialmente entre mediados de abril y mediados de mayo, constituyen uno de los principales riesgos y obligan a seleccionar cuidadosamente los terrenos. Sin embargo, las diferencias de temperatura entre el día y la noche durante el verano y septiembre favorecen, según Pérez Heras, unas características de color y sabor que distinguen al pistacho cultivado en estas tierras. «Yo creo, de verdad, si no lo van transmitiendo nuestros clientes, que Castilla y León tiene el mejor pistacho del mundo», sostiene.

Pérez Heras cree que el pistacho tiene recorrido en Castilla y León, entre otras razones porque sus necesidades de mantenimiento permiten externalizar buena parte de los trabajos agrícolas. Esta circunstancia lo convierte en una alternativa para propietarios que conservan tierras familiares, pero que no se dedican profesionalmente al campo y tampoco quieren desprenderse de ellas.

El gerente compara sus necesidades de trabajo con las del viñedo, aunque calcula que el pistacho requiere aproximadamente la mitad de mano de obra. En este sentido, la poda constituye una de las tareas más importantes durante los primeros años, cuando debe realizarse manualmente, pero a medida que los árboles crecen puede incorporarse maquinaria para facilitar el mantenimiento.

De Valladolid al mundo

La empresa con sello vallisoletano ha conseguido introducir sus productos en numerosos países europeos y también en mercados como México, Puerto Rico o Australia. La previsión es que las exportaciones superen este año el 50 %, un porcentaje que refleja el peso creciente de los compradores internacionales. «Pensábamos llegar al 50% y yo creo que acabaremos por encima del 50%», señala.

Sin embargo, la expansión comercial se encuentra con una dificultad que, según el gerente, afecta al conjunto del sector español: la falta de producción suficiente para atender grandes pedidos. Esta limitación explica también por qué no considera que el crecimiento de las plantaciones españolas suponga actualmente un riesgo de sobreproducción. Al contrario, entiende que disponer de mayores cantidades permitiría acceder a grandes cadenas de distribución y competir en mercados donde ahora resulta difícil entrar.

Los planes de futuro de Pistacyl pasan por reforzar su capacidad industrial y seguir avanzando en el desarrollo de nuevas técnicas de cultivo. La compañía, que cuenta con una planta de procesado en Carpio, proyecta construir nuevas instalaciones en Pozal de Gallinas. Aunque todavía está pendiente de obtener la licencia municipal para iniciar las obras, su objetivo es que las nuevas instalaciones estén operativas la próxima primavera.