04 de octubre de 2022

El 'fiestón' en Can Vies que denuncian los vecinos: nueve horas de ruido y música con la permisividad del Ayuntamiento de Barcelona

El 'fiestón' en Can Vies que denuncian los vecinos: nueve horas de ruido y música con la permisividad del Ayuntamiento de BarcelonaCreative Commons

Okupación en Barcelona  El 'fiestón' en Can Vies que denuncian los vecinos: nueve horas de ruido ante la pasividad del Ayuntamiento

Hace 25 años se ocupó ilegalmente este local. Xavier Trias intentó su desalojo, pero lo paralizó tras los graves altercados protagonizados por los okupas

Los vecinos que viven cerca del local ocupado de Can Vies han denunciado que este fin de semana se ha vuelto a celebrar una fiesta en el recinto que ha durado nueve horas, desde el mediodía hasta las nueve de la noche. Tiempo en el que el ruido ha sido constante, con «tambores y en plan discoteca», según nos comentaba un vecino de la zona. No es la primera vez que se quejan de esta situación. Las fiestas, nos dicen, se repiten cada mes y la convivencia se hace muy «difícil». Lamentan la pasividad del Ayuntamiento de Barcelona, que aún no ha llevado a cabo el proyecto previsto en la zona; pero también de la Guardia Urbana, que «no ha venido ni una sola vez cuando la llamamos», nos cuenta otro vecino.
Este fin de semana, el sábado en concreto, se congregaron en Can Vies un centenar de personas para celebrar esta fiesta que puso de nuevo en alerta a los vecinos. Según nos explicaba uno de ellos que no quiere dar su nombre, estas fiestas se repiten cada mes. Suelen hacer unas dos o tres, y «la convivencia resulta verdaderamente muy difícil». Eso sí, deja claro que no «tenemos nada en contra de esta gente. Que hagan lo que quieran, pero dentro de la legalidad. Si no hicieran ningún ruido no habría problema, pero nueve horas son inaguantables».
Se trata, en cualquier caso, de un problema que viene de lejos. En 1997 algunos jóvenes okuparon este edificio abandonado en el barrio de Sants de Barcelona. Lo llamaron Centro Social Autogestionado, y según ellos, se dedican a «tejer» barrio, ofreciendo cursos, charlas y ayuda a quien lo necesita. En 2014 y con una sentencia judicial en la mano, el entonces alcalde de Barcelona, Xavier Trias, ordenó su desalojo. Pero tras días de violentos altercados con los okupas, decidió parar el desalojo para «no crear un incendio más grande». Trias aseguró que «no negociaremos nunca con la gente violenta, pero sí con la gente que representa a Can Vies».
Desde entonces no se ha encarado el problema, y los «vecinos pagamos las consecuencias», se quejan. Eso sí, dejan claro que «los okupas no tienen ninguna culpa. Si les dejan hacer todo, lo harán. Hacen fiestas, y como nadie se lo prohíbe, las continuarán haciendo, como es lógico». Un vecino nos explicaba que avisaron de esta última fiesta hasta a tres regidorías diferentes. «No han hecho caso», añade, pero tampoco la Guardia Urbana. Dice que «nunca han venido. Deben tener una orden de vete a saber quién. Porque tenemos todos los registros de las llamadas y no han venido nunca».
Recuerdan el proyecto que está planificado para la zona, que pasará a ser un reciento municipal. «Que lo hagan», pero mientras tanto, «que se precinte para que no puedan acceder al edificio», apuntan los vecinos. Ante esta situación, están estudiando presentar una denuncia, «no contra la gente que hay allí», sino como dice otro vecino, «apuntaremos más alto, contra quien lo permite».
También la oposición municipal denuncia la pasividad del equipo de gobierno en relación a este tema. Desde Valents, Eva Parera habla de «situación insoportable», porque hay okupas que hacen actividades multitudinarias «que provocan muchas molestias a los vecinos» y obviamente, añade, sin «la pertinente autorización municipal». Parera también recuerda el mal estado en el que se encuentra el edificio, que «es un peligro» y «está en condiciones de salubridad lamentables». Por este motivo, añade, el Ayuntamiento, que es el propietario «debe tomar cartas en el asunto» para dar una solución a los vecinos que «viven atemorizados por unos okupas que son violentos, son radicales y no dudan en amenazar a quien se oponga a que hagan sus actividades».
En la misma línea se pronuncia el concejal de Ciudadanos, Paco Sierra, quien recuerda que su grupo, desde que entró en el Ayuntamiento, no ha hecho más que denunciar la complicidad de la alcaldesa de Barcelona con el movimiento okupa. «Desde luego no somos cómplices de este desgobierno que hay en la ciudad al menos, con este colectivo». Sierra deja claro que han denunciado muchas veces las fiestas que han hecho los okupas, no sólo en Can Vies, sino también «en la antigua comisaría de Gracia, donde la señora Colau les paga la luz, los suministros, el alquiler, y donde se hacen fiestas sin ningún tipo de permiso».
Ante esta situación y las molestias que los okupas provocan a los vecinos, desde el PP piden «el desalojo inmediato» de Can Vies. Óscar Ramírez, el portavoz municipal popular, recuerda los reiterados «capítulos de incivismo» de los okupas, que, además, actúan «sin ningún tipo de licencia de actividad». Y a su juicio, esto evidencia que «hay una clara permisividad del ayuntamiento de Colau con los okupas, a los que se le permite todo». Pero Ramírez también denuncia «la pasividad de la Guardia Urbana, que entendemos debe tener instrucciones políticas, ya sea de la alcaldesa o del concejal de distrito, para que no actúe y mire hacia otro lado cuando los vecinos denuncian estas molestias y actos de incivismo».
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