El historiador Jordi Canal pronuncia un discurso durante el acto de entrega del III Premi Sant Jordi de SCC

El historiador Jordi Canal pronuncia un discurso durante el acto de entrega del III Premi Sant Jordi de SCCSCC

Entrevista con el historiador Jordi Canal

Jordi Canal: «No se puede decir que el 'procés' haya terminado ni que los nacionalistas hayan sido vencidos»

El historiador Jordi Canal deja claro que ni el proceso independentista ha terminado totalmente, ni los separatistas fueron vencidos en 2017

El historiador Jordi Canal ha recibido este martes el III Premi Sant Jordi que concede Sociedad Civil Catalana (SCC), «en reconocimiento a su compromiso con la verdad y su valentía intelectual frente a los nacionalismos». Canal, nacido en Olot, fue una de las pocas voces del ámbito intelectual que, desde Cataluña, se mantuvieron firmes en defensa de la Constitución y de las libertades. Y, con él, ha hablado El Debate.

Ha recibido ese premio de Sociedad Civil Catalana que reconoce a aquellas personalidades que se mantuvieron firmes, especialmente durante el proceso independentista, en la lucha de las libertades y derechos.

– Es un honor recibir el premio, sobre todo, por las personas que me han precedido. Es el caso de Albert Boadella o Fernando Savater, que son dos grandes luchadores, dos gigantes. Por lo tanto, estoy muy contento de que me coloquen en esa línea y que, además, sea Sociedad Civil, que es una entidad que siempre se ha comprometido con la defensa de la ciudadanía, con la igualdad y en la lucha contra el nacionalismo. Y es un reconocimiento a un trabajo intelectual, por una parte, y, por la otra, de compromiso y de defensa de determinados valores liberales constitucionales y contra el nacionalismo dominante. Me siento muy contento y muy honrado.

Y usted fue de las pocas voces que se mantuvo firme durante el proceso independentista en la defensa, como usted decía, de estos valores constitucionales y en defensa también de la libertad en Cataluña

– Yo creo que, en un momento determinado, hay que tomar ciertas posiciones. Yo siempre he considerado que soy, además de un profesional de la historia, un ciudadano y, en tanto que ciudadano, un ciudadano comprometido. Por lo tanto, cuando se pone en peligro nuestro sistema, cuando se intentan imponer determinadas cuestiones, cuando se intenta dar un golpe de Estado, creo que debemos estar ahí, cada uno desde su lugar. El mío es el de la intervención periodística, de opinión, por decirlo así. Pero había que tomar una posición frente a eso.

Usted hablaba de golpe de Estado, o de intento de golpe de Estado. Pero no solo lo dice usted, también un informe del Consejo de Europa

– Creo que se reconoce una realidad. Según las definiciones más canónicas de lo que sería un golpe de Estado, ahí se puede incluir lo que ocurrió. Quizás es un término un poco postmoderno, como han dicho algunos eso del golpe de Estado en pleno siglo XXI, pero tampoco hay un modelo exacto de lo que es un golpe de Estado. En todo caso, lo que ocurrió en septiembre y octubre de 2017 responde bien a ese cambio forzado de las reglas de juego, o a ese intento, afortunadamente, de cambio forzado.

Por cierto, ese informe del Consejo de Europa ha pasado muy desapercibido en Cataluña cuando, en otras ocasiones, otros informes de este organismo, y aunque fueran tergiversados, se han difundido por tierra, mar y aire

– Evidentemente. Aquí ellos informan o hablan de lo que realmente les interesa, como las sentencias o los informes que a ellos les conviene. Esa es una de las claves del procés, que, como buen movimiento nacional – populista, usa la desinformación. Y solo utiliza aquellas informaciones que le conviene y usa también las falsas que va lanzando. El dominio de la propaganda fue una de las claves del procés.

La presidenta de SCC, Elda Mata, y Jordi Canal

La presidenta de SCC, Elda Mata, y Jordi CanalSCC

¿Y cómo ve ahora la situación en Cataluña unos años después? Bien es cierto, como se ha dicho, que ahora no se queman contenedores, pero sigue ahí ese mar de fondo que marcó el proceso independentista

– Yo tengo una opinión matizada en ese sentido. Tengo claro que en 2025 no vivimos en la misma situación de peligro y de ansiedad que en 2017. En este punto, podríamos decir que las cosas se han calmado. Y se queman muy pocos contenedores con respecto a los que se quemaban en 2017, 2018 o 2019. Las calles no están llenas de lazos amarillos marcando territorio. Todo eso es cierto. Pero lo que no se puede decir tampoco es que el procés ha terminado totalmente, o que los nacionalistas fueran vencidos en 2017.

– Yo creo que, evidentemente, se impuso el Estado de Derecho. Fracasaron en aquel momento en el intento de golpe del 2017, pero los nacionalistas y los independentistas siguen estando ahí, siguen trabajando para lo que querían trabajar, en el ‘volveremos a hacerlo’. Y no hay que olvidar nunca que siguen condicionando totalmente la vida política, no solo la catalana, sino también la española.

– El Gobierno de la Generalitat, o el gobierno de Illa, es cierto que ha hecho bastantes gestos desde que tomó posesión. Pero también es cierto que depende de los votos de Esquerra Republicana en muchos casos. Y les dieron algunas consejerías importantes. De ahí que los independentistas sigan controlando cuestiones fundamentales como la educación, la lengua, TV3, y que sigan incumpliendo las sentencias que llegan sobre la inmersión.

– Y al mismo tiempo, los partidos nacionalistas, en este caso Esquerra Republicana, pero también Bildu, y Junts, condicionan, el Gobierno de Sánchez. Y ya hemos visto qué precio tiene eso, desde la amnistía, hasta perdonar deudas. En resumen, ya no estamos en 2017, pero no podemos asegurar, de ninguna manera, que un 2017 no se pueda reproducir en el futuro. Por lo tanto, hay que seguir luchando en ello.

Hablaba usted de gestos de Salvador Illa. Es cierto, que, por ejemplo, ha trascendido que ha colgado la bandera de España en la sede de la consejería de Acción Exterior. Pero eso ocurría solo unas horas después de sucumbir a las presiones de los secesionistas, cesando al director de la Casa de Cataluña de Perpiñán, por no querer hablar de la Cataluña del Norte.

– Es que eso de la Cataluña del Norte es, evidentemente, otro invento del nacionalismo, como la mayor parte de las cosas que tienen que ver con la historia de Cataluña, que el nacionalismo lleva inventándosela desde principios del siglo XX. Y en el caso de esta destitución, tiene que ver con una determinada visión del mundo que los nacionalistas han ido imponiendo y que ha sido muy aceptada o, generalmente aceptada también, por grupos, por personas, por medios, que no necesariamente se definen directamente como nacionalistas.

– Unos hablan de Cataluña del Norte, otros hablan de países catalanes, otros hablan de Confederación Catalanoaragonesa. Todos son nombres inventados que no responden absolutamente a nada, pero que, gracias a la propaganda del nacionalismo, ha ido enraizando y, por lo tanto, mucha gente lo utiliza sin tener en cuenta que eso es un juego de manipulación nacionalista. Y, evidentemente, vinculado a eso, esta destitución tiene que ver también con el propio poder que tienen los nacionalistas de condicionar los Gobiernos de Cataluña y de España.

También decía que los nacionalistas siguen trabajando en lo suyo. De hecho, de forma silenciosa, pero poco a poco, están trabajando parra que el Estado desaparezca de Cataluña. Ahí está, por ejemplo, la idea de que los Mossos controlen las fronteras y también los puertos y aeropuertos.

– Es que el objetivo es ir desmantelando el Estado. Para ello, en este momento cuentan con el Gobierno de Pedro Sánchez y sus colaboradores. Y ellos se aprovechan, el nacionalismo siempre acaba sacando rédito de las cosas. Vamos pidiendo, recibiendo, pero siguiendo la vía desleal que lleva desde la Transición. Pero el objetivo es quitarse al Estado de encima, quitarse a España de encima. Aquí de lo que se trata es de invisibilizar y desplazar al Estado. Y en España tenemos el nacionalismo catalán que, como todos los nacionalismos, es un nacionalismo de combate que tiende a separar claramente quienes somos nosotros, y quienes son nuestros enemigos. Y, en este caso, es evidente que el enemigo es España.

El problema, como decía, es que cuentan con la complicidad, quizá por necesidad del Gobierno de Pedro Sánchez. Pero claro, eso debilita también un Estado en caso de que se pueda volver a reproducir otro 2017.

– Eso es evidente. Se está permitiendo, o mejor dicho, los nacionalistas están consiguiendo cosas que para qué van a necesitar dar otro golpe de Estado, si ya las están obteniendo. Y ahí se están aprovechando de la situación del Gobierno de Pedro Sánchez que, en parte, necesita los votos; pero, por otra parte, es un gobierno al que le da absolutamente igual desmantelar el Estado con tal de mantener el poder. Y esto está ocurriendo en este caso, pero también se ve con el debilitamiento de las instituciones, con el atentado a la separación de poderes, y podríamos seguir.

– En el caso de Cataluña, se están dando pasos bastante increíbles que no habíamos nunca pensado que se podrían dar y que, en cambio, el Gobierno español y a Pedro Sánchez les parece normal. Hacen pasar por algo normal, cosas que no son normales en ningún Estado europeo, ni en ningún Estado europeo liberal. Ya no hablamos de los iliberales, que sería otra cosa. Pero bueno, estamos viviendo un momento de cosas bastante increíbles.

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