El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al Gobierno
La mayoría de votantes de Junts cree que Sánchez debe convocar elecciones por los casos de corrupción
La base electoral independentista se fractura ante los escándalos que sacuden La Moncloa
La formación de Carles Puigdemont experimenta su mayor división interna en años, con prácticamente la mitad de su electorado pidiendo el fin anticipado de la legislatura de Pedro Sánchez. Esta fisura refleja el creciente malestar ciudadano que atraviesa todo el espectro político español tras las recientes revelaciones judiciales.
Según datos del último barómetro elaborado por GESOP para Prensa Ibérica, los seguidores del partido independentista catalán muestran una polarización sin precedentes: mientras un significativo 48,1 % demanda acudir inmediatamente a las urnas, un 46,6 % mantiene su rechazo a precipitar los comicios. Esta división casi matemática convierte a Junts en la formación política con mayor fragmentación de opiniones respecto al futuro inmediato del Gobierno central.
El fenómeno adquiere mayor relevancia al contextualizar estos resultados dentro del panorama general español. La investigación, realizada entre el 10 y 12 de junio con más de mil entrevistas, revela que aproximadamente dos tercios de la ciudadanía española considera necesario un adelanto electoral, una cifra que experimentó un incremento notable tras conocerse los detalles del caso que involucra a Santos Cerdán.
Efecto dominó en los socios de Gobierno
La situación de Junts contrasta dramáticamente con la posición de otros aliados parlamentarios del PSOE.
Mientras los republicanos de ERC mantienen una resistencia mayoritaria a las elecciones anticipadas (con seis de cada diez votantes oponiéndose), las formaciones vascas presentan escenarios más favorables al adelanto: tanto en el PNV como en EH Bildu, más de la mitad de sus bases electorales respaldan la convocatoria inmediata de comicios.
Esta fragmentación entre los socios estratégicos de Sánchez subraya la complejidad del momento político actual. El BNG gallego también se suma a la corriente favorable a las elecciones, mientras que Sumar muestra la mayor cohesión interna al rechazar masivamente (casi tres cuartas partes de sus votantes) cualquier adelanto electoral.
Fractura transversal en el mapa político
Los números revelan una realidad especialmente preocupante para La Moncloa: incluso dentro del propio PSOE, cuatro de cada diez simpatizantes consideran que su líder debería convocar elecciones. Esta erosión interna se produce pese a que la mayoría socialista (55,3 %) mantiene su confianza en continuar la legislatura.
El impacto de los recientes escándalos judiciales trasciende las divisiones partidistas tradicionales. La cronología del sondeo ilustra perfectamente esta evolución: si al inicio del trabajo de campo, coincidiendo con el procesamiento del fiscal general, la demanda de elecciones se situaba en el 57,1 %, al finalizar la encuesta —tras la dimisión de Cerdán— esta cifra había escalado hasta alcanzar el 68,2 %.
Un Gobierno en la cuerda floja
La administración Sánchez afronta así uno de sus momentos más delicados, con una opinión pública cada vez más crítica y unos socios parlamentarios divididos. Aunque el presidente mantiene por ahora el respaldo suficiente para evitar una moción de censura del PP, la presión social y la fragmentación de sus apoyos dibujan un escenario de máxima incertidumbre política.
La encuesta de GESOP confirma lo que muchos analistas ya intuían: los casos de corrupción han calado profundamente en la percepción ciudadana, generando una demanda generalizada de renovación que alcanza incluso a las bases electorales más fieles al actual Ejecutivo. En este contexto, la división de Junts emerge como un síntoma más de la crisis de confianza que atraviesa el sistema político español.