Dos sanitarios en un hospital, en una imagen de archivo

Dos sanitarios en un hospital, en una imagen de archivoEuropa Press

Cataluña

Andorra se rinde a la evidencia y relaja la exigencia del catalán para no perder médicos

El Principado admite su «elevada dependencia» de médicos extranjeros y flexibiliza los requisitos de catalán para evitar el colapso asistencial

La escasez global de profesionales médicos ha forzado al gobierno andorrano a dar marcha atrás en su política lingüística sanitaria. El Ejecutivo ha reconocido abiertamente que el sistema de salud del Principado depende masivamente de médicos foráneos, lo que ha obligado a suavizar las exigencias del catalán para evitar quedarse sin personal suficiente.

La nueva legislación, que ya ha sido enviada al Consell General, representa un giro pragmático ante una realidad incómoda: Andorra no puede permitirse el lujo de ser demasiado exigente con el idioma si quiere mantener sus hospitales en funcionamiento.

Permisos sin certificados oficiales

Entre las medidas más llamativas figura la posibilidad de ejercer la medicina durante dos años completos sin acreditar oficialmente el nivel B2 de catalán. La única condición es haber estudiado una década en territorio andorrano, una fórmula que pretende aprovechar a quienes ya conocen el idioma por inmersión, aunque no hayan formalizado su competencia lingüística.

Paralelamente, el gobierno ha decidido triplicar los periodos de ejercicio temporal, pasando de un mes a tres meses anuales para aquellos profesionales que sí demuestren dominio del catalán y trabajen en el sistema público o colaboren con el Servei Andorrà d'Atenció Sanitària.

Vía libre para títulos 'españolizados'

Otra de las novedades busca facilitar el acceso a médicos con formación extracomunitaria que ya hayan conseguido homologar sus títulos en países de la Unión Europea o del espacio económico europeo. Esta medida beneficia especialmente a profesionales que ejercen legalmente en España y podrían trasladarse al Principado sin trabas burocráticas adicionales.

La reforma también contempla evaluaciones técnicas personalizadas para especialistas cuyos títulos no encajen en los marcos habituales de reconocimiento, creando así una puerta de entrada más flexible para perfiles específicos.

Renovaciones de emergencia

Quizás la disposición que mejor refleja la urgencia de la situación es la introducción de autorizaciones especiales renovables cuando se detecte un «déficit grave» que amenace servicios esenciales. Estos permisos anuales, prorrogables indefinidamente bajo evaluación individual, constituyen una válvula de escape para situaciones críticas.

El texto normativo ha contado con el visto bueno tanto del Consell de Col·legis Professionals como del propio servicio sanitario andorrano, evidenciando un consenso generalizado sobre la necesidad de estas medidas.

Pragmatismo frente a purismo

El reconocimiento gubernamental de la «elevada dependencia» respecto a sanitarios extranjeros marca un punto de inflexión en la política lingüística andorrana. La escasez internacional de personal médico ha demostrado que, en algunos sectores críticos, el pragmatismo debe imponerse sobre el purismo idiomático.

Esta flexibilización no supone un abandono del catalán como lengua vehicular sanitaria, sino una adaptación a una realidad demográfica y profesional que hace inviable mantener criterios demasiado restrictivos sin comprometer la calidad asistencial.

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