Entrada del hospital Joan XXIII de Tarragona
Sanidad
Los sanitarios catalanes advierten de un verano crítico por la mala planificación: «Estamos peor que Madrid»
Desde el CSIF alertan que puede haber un «colapso» en las urgencias
El sindicato de funcionarios CSIF lanza esta advertencia: puede haber un «colapso inminente» en las urgencias hospitalarias en Cataluña. Y se debe al cierre de aproximadamente un 20 % de las camas hospitalarias y de la «grave situación» de recursos humanos, en el Instituto Catalán de la Salud, que obedece a que no se hayan cubierto de forma sistemática bajas, reducciones de jornada, permisos y vacaciones del personal sanitario.
De hecho, según este sindicato, solo en el último año se han dejado de cubrir más de 3.000 plazas, lo que supone un «retroceso» comparable al de los recortes de 2010, cuando «miles de profesionales fueron expulsados del sistema sanitario público». Y, a eso hay que añadir, el cierre de camas durante la campaña de verano, lo que presupone un «deterioro» mayor de la atención.
El problema de fondo, según explica Jesús Jiménez, responsable de Sanidad del CSIF en Cataluña, es que se firmó el tercer pacto de Sanidad en Cataluña sin tener una partida presupuestaria suficiente. Faltaban 122 millones de euros que tenían que haber servido, apunta, para «revertir la falta de contratación y los recortes de profesionales. Pero no se cubren bajas, reducciones de jornadas y, al final, hablamos de un servicio público que no está a la altura de lo que necesita el ciudadano». Por todo ello, Jiménez concluye: «ahora mismo tenemos un gobierno en nuestra comunidad, que es de izquierdas, pero estamos peor que en la Comunidad de Madrid».
Sin embargo, dice Jiménez, esta situación se «tapa» porque hay muchos factores en juego. Uno de ellos es esa firma sin presupuesto. Y el resultado es que hay hospitales que están en el límite. Un ejemplo muy claro es el hospital Joan XXIII de Tarragona, con la agravante de que, Junto al hospital de Tortosa, son los de referencia para toda la provincia de Tarragona.
El Joan XXIII de Tarragona, al límite
Pues bien, aquí se han cerrado la mitad de las camas de UCI y se han dado de alta antes de tiempo a algunos pacientes de esta unidad, «que luego han tenido que volver», cuenta Jiménez, pero también se han reubicado en otros espacios, como las UCI coronarias o las unidades de semicríticos, en las que una enfermera se tiene que hacer cargo de cuatro pacientes, cuando la ratio debería ser de dos pacientes.
Luego están los profesionales, que «no pueden más», explica el responsable de CSIF. Y, es que en solo dos meses, se han pagado 20.500 horas extra «por no contratar más personal. Los profesionales necesitan su descanso, pero se les han denegado los permisos o se les están cambiando las planillas continuamente». Y no hay que perder de vista que se está en pleno temporada alta turística, sector fundamental en Tarragona.
Esa es la situación «desesperada» en la que se encuentran los profesionales del hospital Joan XXIII que es «un pilar fundamental» de toda la provincia. Como mínimo, apunta, en Barcelona están Vall d’Hebron o Bellvitge que, aun con recortes, se respetan las ratios de pacientes por enfermera y los enfermos están ubicados «donde deben».
Pero, de forma general, Jiménez lamenta que los trabajadores del ICS están soportando una sobrecarga de trabajo insostenible, que no solo vulnera sus derechos laborales, sino que pone en riesgo la seguridad de los pacientes por lo que decíamos, porque «no se garantiza el personal mínimo necesario para ofrecer una atención digna y segura».
Y también advierte: «ahora mismo, si se produjera una nueva emergencia sanitaria, como una futura pandemia, el sistema no tendría capacidad de respuesta. Hoy no hay personal suficiente para atender la situación actual, y mucho menos una crisis sanitaria».
Al final, apostilla Jesús Jiménez, las consecuencias de la nefasta gestión del Departamento de Salud «las sufre la población, abocada a listas de espera interminables, consultas colapsadas y una atención cada vez más deteriorada».