Carles Puigdemont en un acto de Junts en el sur de Francia
Las amenazas de ERC y Junts aceleran las cesiones
Puigdemont anuncia detalles xenófobos de la futura política de inmigración en manos de la Generalitat como la no renovación de papeles a los inmigrantes que no entiendan términos como café amb llet (café con leche) o mal de panxa (dolor de barriga)
La Universidad Catalana de Verano, un cursillo estival celebrado en el sur de Francia y patrocinado por la Generalitat de Cataluña, al que asisten los sectores más hiperventilados del independentismo está sirviendo de pretemporada política a ERC y Junts, ambos compiten para presentarse ante su electorado como los más exigentes ante Sánchez, aunque hasta ahora, en el momento de la verdad, siempre ceden ante el presidente del Gobierno.
El tipo de asistentes al evento subvencionado por Salvador Illa exige a los ponentes elevar el tono para agradar al público. El primero que pasó por Prades fue Junqueras quien tiro del manual habitual independentista y anunció el veto a María Jesús Montero como interlocutora para seguir negociando temas de financiación con ERC. Su exigencia deja un halo del habitual tufo supremacista independentista por aquello de que no es admisible que un andaluz tenga poder de decisión sobre la Hacienda catalana. Al día siguiente fue el turno de Puigdemont quien no se quiso quedar atrás y ante un público entregado amenazó, una vez más, a Sánchez diciendo que «en otoño pasarán cosas que hasta ahora no han sucedido, ya hemos dado tiempo suficiente». No es la primera vez que Puigdemont marca un límite temporal a su apoyo a Sánchez, en las demás ocasiones en el último instante ha cedido.
Ante el anuncio de que sin financiación no habrá presupuestos ni el Madrid ni el Barcelona desde La Moncloa se permitió que ERC filtrara a un medio de comunicación que el segundo Consejo de Ministros del curso aprobará remitir a las Cortes la condonación del 20 % de la deuda que las comunidades autónomas tienen contraída con el estado a través del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA).
Esta medida supondría traspasar 83.254 millones de deuda de las CC.AA al Estado y para Cataluña representaría una reducción de 17.104 millones de euros. La medida para la administración catalana es de pan para hoy y hambre para mañana dado que solo en el año en curso la Generalitat ha solicitado al FLA 8.500 millones adicionales para acercarse a los 90.000 millones de deuda total. De mantenerse esta tendencia en 2026 el gobierno catalán, a pesar de la condonación, estará más endeudado que hoy en día. En todo caso si el congreso aprueba la propuesta Generalitat catalana ahorraría entre 2025 y 2028 un total de 1.793 millones de euros en intereses que deberían pasarías a ser asumidos por el conjunto de los españoles.
El gobierno, encabezado por Pedro Sánchez, cree que esta medida pondrá en un aprieto al PP dado que la propuesta de reducción del 20 % implica a todas las comunidades y creen que es muy difícil votar en contra de una medida que les favorece. La realidad es que al ser Cataluña la comunidad más endeudada es también la más beneficiada y que una rebaja lineal supone un castigo para aquellas comunidades, como Madrid, con menor deuda, pero La Moncloa confía en que su política de titular grueso les permita ganar la iniciativa política en el inicio del nuevo curso político.
Junts, siempre incomoda apoyando medidas pactadas por ERC con el PSOE, es indudable que pedirá alguna contraprestación extra para apoyar una propuesta que consideran «café para todos» dado que no es unidireccional para Cataluña si no que aunque fue acordada entre ERC y el PSOE para que los republicanos apoyaran la investidura de Illa como presidente de la Generalitat, a posteriori, María Jesús Montero, se sacó de la manga la idea de que se aplicará a todas las CC.AA para intentar aplacar las críticas.
Puigdemont no quiso quedarse atrás, ni ser menos que Junqueras, y centró su intervención en dos temas: las políticas de inmigración y la oficialidad del catalán en Europa. En un tono subido Puigdemont bramo que «ningún funcionario podrá renovar la documentación –en referencia a las inmigrantes– que no entienda café amb llet (café con leche) o mal de panxa (dolor de barriga)».
El anuncio de mayor exigencia del conocimiento del catalán para la renovación de papeles de residencia en España para extranjeros una vez la Generalitat asuma competencias en materia de inmigración coincide con una campaña de acoso a comercios y médicos impulsada desde el independentismo y sus plataformas cívicas que lleva a señalar a través de redes sociales a los hosteleros o médicos que no hablan catalán y a vandalizar establecimientos donde los empleados no responden en esa lengua como ha sucedido en la heladería DellaOstia. El establecimiento había sido previamente señalado en la red social X por un concejal de ERC quejándose de que no había sido atendido en catalán para ser vandalizado pocas horas más tarde. La Generalitat no ha denunciado los hechos.