Carles Puigdemont, Jordi Turull y Míriam Nogueras
El laberinto catalán
Puigdemont reúne a sus fieles mañana en Waterloo para decidir si sigue apoyando a Sánchez
No son pocos los que en la dirección del partido neoconvergente creen que están en un callejón sin salida en el que ninguna solución es buena
Carles Puigdemont ha convocado a la dirección de su partido a una reunión que se celebrará mañana lunes en Waterloo. La cita ha pasado de ser una sesión ordinaria de la ejecutiva de Junts a una reunión de especial interés tras la votación del pasado miércoles en la que los siete diputados liderados por Miriam Nogueras fueron decisivos para tumbar la reducción de la jornada laboral.
Tras la votación, Sánchez puso tierra de por medio con Yolanda Díaz para evitar que el rifirrafe entre Junts y Sumar le salpicara, pero Junts, a cuenta de la política antiisraelí del presidente del Gobierno, ha seguido buscando el cuerpo a cuerpo con Sánchez. Puigdemont criticó desde su cuenta en X al Gobierno, al que acusó de ser responsable de la espantada de Israel de la próxima edición del Mobile World Congress, el evento económico más importante que se celebra cada año en Barcelona: «Deberán dar explicaciones por haber provocado el boicot al MWC de uno de los países tecnológicamente más avanzados del mundo. Boicotear a los productos y empresas israelís por el simple hecho de serlo es un error que se deberá rectificar cuanto antes».
En las horas previas a la reunión desde la dirección de Junts se sigue insistiendo que la moción de censura junto al PP y VOX está descartada, pero que el PSOE no debe dar su apoyo por descontado. Salvador Illa, desde París, a donde se trasladó para celebrar la Diada con los catalanes residentes en la capital francesa, ha intentado rebajar la tensión provocada por el debate en torno a la reducción de la jornada y ha afirmado que «la oficialidad del catalán en Europa se logrará en los próximos meses».
Puigdemont cree que, aunque formalmente desde el PSOE se achaca a los jueces la no aplicación de la amnistía que le permitiría volver a España sin causa judicial alguna, en realidad su situación le es cómoda al PSOE porque mientras no se consuma su regreso puede verse forzado a mantener el apoyo al Gobierno, por ese motivo esta semana dio el paso de recusar a tres miembros del Tribunal Constitucional.
No es la primera vez que Junts amenaza a Sánchez con la ruptura, ya en otras ocasiones ha exigido que antes de continuar con el apoyo se materialicen acuerdos que no se han concretado, como el traspaso de competencias en materia de inmigración.
No son pocos los que en la dirección del partido neoconvergente creen que están en un callejón sin salida en el que ninguna solución es buena: si rompen con Sánchez serán acusados por ERC, el PSC y los Comunes de ser los responsables de la llegada del PP al Gobierno, pero si siguen dándole apoyo, a pesar de los incumplimientos del Gobierno, acabarán siendo acusados, como ERC, de muleta dócil del sanchismo.
En la Moncloa y en la Generalitat, mientras, preparan el próximo caramelo que mantenga un tiempo más a Puigdemont a su lado en forma de reunión entre Sánchez y el prófugo líder separatista en Bruselas. La reunión que mantuvieron Illa y Puigdemont, hace unos días en la capital comunitaria, fue solo un ensayo.