Detalle de una ilustración del libro 'Soldados, guerreros y combatientes de los países catalanes'
Historia
El regimiento creado por Companys que el nacionalismo ve 'glorioso' pero fracasó en su única misión relevante
El Regimiento Pirenaico número 1 no cumplió su encomienda porque una mula se despeñó
En los últimos años, la historiografía catalanista ha definido al Regimiento Pirenaico número 1 como la primera y única unidad militar catalana legalmente constituida desde 1714, como si antes de esta fecha Cataluña hubiera tenido poder de decisión, salvo el periodo de la guerra de los Segadores, cuando Pau Claris hizo caso omiso a España y decidió que Cataluña fuera francesa.
También se habla del Ejército Popular Catalán, que nunca consiguió organizar Félix Díaz Sandero y que no se debe confundir con EPOCA, grupo terrorista, de ideología independentista, que actuó de 1970 a 1979, y que asesinó al industrial José María Bultó Marqués, así como al exalcalde de Barcelona Joaquín Viola Sauret y a su mujer Montserrat Tarragona Corbella.
Volviendo al Regimiento Pirenaico, se trata de una unidad diseñada por la Generalitat de Cataluña bajo el mandato de Lluís Companys, a principios de diciembre de 1936. Estaba integrado por nueve regimientos de infantería y tres de artillería, con sus correspondientes grupos auxiliares, cuya composición sería resultado de las levas de 1934 y 1935.
No obstante, esas dos quintas no consiguieron reclutarse, debido al boicot sistemático de la mayor parte de los llamados a filas. El Ejército Popular de Cataluña, por lo tanto, no pudo llevarse a cabo, pero sí fue un éxito la creación de la Escuela Popular de Instructores de Guerra, que llevó a cabo la instrucción de 1.885 brigadas y alféreces, muchos de los cuales acabaron ascendidos a teniente o capitán.
Historia de un fracaso
Ahora bien, en este artículo nos preguntaremos ¿en cuantos enfrentamientos heroicos tomó parte el Regimiento Pirenaico número 1? Para ser sinceros y despejar cualquier duda, este glorioso regimiento para el nacionalismo catalán sólo tuvo una misión digna de destacar y fue el intento, frustrado, de destruir la presa del lago Brazato en Panticosa (Huesca).
Bandera de la compañía de esquí del Regimiento Pirenaico número 1
La intención era provocar un desastre en el balneario de Panticosa, pues hubiera quedado sin energía, al no funcionar la central hidroeléctrica que les proporcionaba todo el suministro. Asimismo se quedarían sin energía las fábricas de Sabiñánigo. ¿Por qué fracasaron en el intento? La respuesta puede parecer surrealista: la mula que llevaba la dinamita se desprendió del camino y cayó barranco abajo.
Este hecho fue ocultado al regimiento y estos pensaron que la acción había sido un sabotaje del enemigo. Culparon de ella a la 130 Brigada Mixta, que estaba dirigida por el comandante Mariano Bueno. Esta brigada estaba formada por el batallón número 517 del Alto Aragón, batallón 518 de las Cinco Villas, batallón 519 de FETE-UGT y el batallón 520 de Izquierda Republicana.
El regimiento catalán salió de Bujaruelo en dirección al Valle de Aran, pasaron por la Cabaña de Ordiso, y llegaron a Vignemale. De allí iniciaron la subida a la presa, que estaba situada a 2.350 metros de altitud. Estando en plena ascensión recibieron la orden de retirada. El motivo es que el mando de la compañía se había perdido.
Después del consiguiente cachondeo y alboroto, el mando encontró el camino adecuado para seguir la ascensión al Brazato. Lo que no sabían es que allí había una guarnición lo suficientemente bien preparada para repeler cualquier incursión que intentara destruir la presa y el balneario de Panticosa. Es más, desde el balneario se aprovisionaba a los soldados con víveres, munición e impedimenta, a través de un cable teleférico.
Aquella posición tenía dos puntos claves para impedir cualquier atentado o invasión. El más alto era un parapeto, una caseta de madera, que por la mañana y tarde tenía soldados de reconocimiento. Esto lo desconocían los jefes del regimiento y, al ser sorprendidos, se enfrentaron a ellos. El cruce de balas empezó a las 19 horas y terminó a las 21.30 horas, por falta de luz y una fuerte tormenta. Con este contratiempo, sumado a la caída del mulo con la dinamita, el capitán Balaguer dio la orden de retirada, regresando a Bujaruelo.
El fin del regimiento
Allí acabó la intervención del regimiento, de una manera poco gloriosa. Al cabo de pocos días recibieron la orden de abandonar Bujaruelo y trasladarse a Torla y, de allí, a Boltaña. Una vez allí se presentarían en el puesto de mando de la brigada allí establecida. Los único que tenían obligación de presentarse eran los oficiales, no la tropa. Muchos de ellos, que estaban en contra del traslado, tuvieron la idea de marcharse a Francia.
A pesar de que el acto significaría una traición a la causa republicana y a la Generalitat, les importaba bastante poco. También tomaron la decisión de matar a todo aquel que se opusiera. La idea era rebelarse y, cuando llegaran a Francia, explicar los abusos que se estaban cometiendo contra los catalanes. La idea fue descartada y ninguno de ellos huyó a Francia.
Los miembros del Regimiento Pirenaico número 1 debían ser distribuidos en diferentes unidades. Aunque no se marcharon a Francia, en sus cabezas continuaba la idea de no seguir adelante, de abandonar el frente. Por eso muchos de ellos pidieron la baja voluntaria. Eran libres de hacerlo, tal y como les informaron, por ser voluntarios y no formar parte de ninguna quinta. Estos hombres regresaron a Barcelona, que después de los hechos de mayo de 1937 les pareció un lugar mucho más seguro que el frente de Aragón.
El Regimiento Pirenaico número uno tuvo una vida de 10 meses. Estaba formado por el capitán Carlos Balaguer, cuatro tenientes, 13 sargentos, 23 cabos y 101 soldados. En total 142 hombres. A lo largo de esos meses hubo 4 fallecidos y un herido. Los fallecidos, en marzo de 1937, fueron Martí Batlle Soler, Manuel Sicilia Rubio, Félix Marimón Carol, y Domènec Jaumot Marqués. El herido, en junio de 1937, en Bujaruelo, el sargento Ernest Mullar.
Por apunte final comentar que sí hubo dos deserciones. Durante la retirada, el capitán Carlos Balaguer Esquirol y el sargento Alfons Segalás Solé, abandonaron a sus compañeros en el Estany de Certascan, poniendo rumbo a Andorra. Su destino final fue el pueblo francés de l'Artiga, desde donde cruzaron a Andorra por el puerto de Bereites, llegando a Arinsal. Se especula que ya tenían planeado este paso a Francia e incluso Andorra, independientemente de las órdenes o intenciones de su batallón.