Salvador Illa y Sílvia Orriols
Análisis
La otra cara del auge de Orriols: Illa se consolida como único gobierno viable en un Parlament 'a la italiana'
La caída de Junts en las encuestas dibuja un escenario sin alternativa al socialismo a corto plazo
Para los guionistas del Polònia, Salvador Illa es Sosiego-Man. Esta temporada, los guionistas del veterano programa satírico de TV3 han desarrollado este personaje para burlarse del presidente de la Generalitat: un superhéroe gris y tecnocrático cuyo poder es vencer a sus adversarios matándoles de aburrimiento. Fuera de la pantalla, el líder del PSC también se caracteriza por sus buenas formas y por una cadencia templada que, no obstante, rompe cuando discute con una persona: Sílvia Orriols.
Los choques dialécticos entre la líder de Aliança Catalana y el presidente catalán en los plenos del Parlament suelen ser –con permiso de sus choques con Vox– los de mayor voltaje en las sesiones de control. Ambos salen beneficiados: Illa puede exhibir un cierto vigor tras haber renunciado a buena parte de su programa electoral al pactar con ERC y Orriols encuentra en el envaramiento indignado de Illa la mejor réplica a sus propuestas.
Esta misma dinámica es la que, paradójicamente, recoge también el último barómetro del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat, presentado este lunes. Aunque la atención sobre esta investigación ha recaído sobre todo Junts –no en vano, pronostica una caída de entre 15 y 16 escaños para los de Carles Puigdemont, empatando con Orriols en 19-20 diputados–, los resultados del sondeo preelectoral incluido en este estudio permiten otra lectura, no menos relevante para el futuro de Cataluña.
El CEO prevé un empate entre Junts y Alianza Catalana
Si el Parlament se configura, según prevé el CEO, la única alternativa para formar un gobierno sería, de nuevo, Salvador Illa. Los partidos independentistas no suman, y el actual líder de la oposición in pectore, Puigdemont, sería relegado a tercera fuerza, por detrás de una ERC que resiste sorprendentemente bien el desgaste, e incluso empieza a recuperarse. De hecho, repetir el tripartito entre PSC, ERC y los Comunes sería la única fórmula viable, una vez más.
«Lo que está claro es que la suma de los tres partidos que hicieron presidente a Illa sigue siendo viable, aunque está lejos de estar garantizada», señalaba el director del CEO, Joan Rodríguez, en la presentación del barómetro. Con todo, sería en el mejor de los casos una suma de mínimos, de 69 diputados, apenas uno por encima de la mayoría.
El baile de uno o dos escaños podría echar al traste con esta suma y sumir al Parlament –cada vez más fragmentado, a la italiana– en una situación de caos. Se trata de una situación, señalaba Rodríguez, que se repite a pequeña escala en las provincias de Tarragona y Barcelona, con un partido «alfa» –el PSC– muy por delante del resto, que compiten con expectativas de voto parecidas.
La estrategia de Illa
Con todos los ‘peros’ que cabe poner, desde esta perspectiva, Illa emerge como el otro gran beneficiado por el auge electoral de Orriols. Una situación que desde el ejecutivo catalán asumen: de puertas afuera, la portavoz Sílvia Paneque anunciaba ayer que la Generalitat iba a «reforzar y, si es necesario, acelerar» su «agenda progresista, transformadora y modernizadora de Cataluña» tras la encuesta del CEO.
De hecho, desde el Govern se considera que la estrategia que se está siguiendo es la adecuada. «Desde el partido de los socialistas, los discursos de odio y de extrema derecha se combaten desde el minuto uno de nuestra historia», señaló, en referencia a los citados encontronazos de Illa y Orriols –y también Ignacio Garriga– en el Parlament.
La portavoz del Govern, Sílvia Paneque
Sobre las acusaciones de Junts de que exista una operación encubierta para desgastarles a través del CEO, el ‘CIS catalán’, Paneque se ofendió: «Niego la mayor». Y añadía: «Nuestra trayectoria política demuestra que nunca avalaríamos una estrategia de crecimiento de la extrema derecha». Sin avalarla, pues, pero adaptándose al nuevo mapa parlamentario que dibuja la irrupción de los de Orriols.