El monasterio de Montserrat, encajado en la montaña, es desde hace siglos un destino esencial de peregrinación.
El catalán retrocede en toda Cataluña pese a décadas de inmersión lingüística
Los datos oficiales confirman la caída del uso de la lengua propia incluso en las comarcas más catalanoparlantes y el auge de los usos combinados con el castellano
El catalán continúa perdiendo peso social en toda Cataluña, según la Enquesta d’Usos Lingüístics de la Població de 2023, que refleja mínimos históricos de hablantes iniciales, de identificación y de uso habitual a pesar de más de cuarenta años de políticas de inmersión y prioridad legal de esta lengua en la escuela y la administración.
El desglosado territorial del Institut d’Estadística de Catalunya, difundido recientemente a partir de los datos recogidos en 2023, confirma que el retroceso es general y alcanza tanto a los grandes núcleos metropolitanos como a los bastiones tradicionalmente catalanoparlantes, donde crecen los usos mezclados de catalán y castellano.
Según la EULP, solo un 29% de la población de Cataluña tiene hoy el catalán como lengua primera, un 30% como lengua de identificación y un 32,6% como lengua habitual, los registros más bajos desde que existen encuestas de uso lingüístico. En territorios donde históricamente la mayoría era claramente catalanoparlante, como Terres de l’Ebre, Comarques Centrals y Alt Pirineu, el porcentaje de población con el catalán como lengua inicial desciende de forma notable y, en algunos casos, ya no llega ni a la mitad, mientras aumenta el peso de hablantes que se identifican también con el castellano u otras lenguas.
Los datos territoriales apuntan a causas diferentes según la zona: en el Ebro, el retroceso se vincula a la pérdida de catalanohablantes iniciales por defunciones o emigración y a la llegada de población de otras regiones de España, mientras que en comarcas como las gerundenses pesa sobre todo el aumento de residentes extranjeros. Al mismo tiempo, los responsables de la encuesta detectan un fenómeno llamativo: aunque disminuyen los hablantes iniciales, crece el grupo de ciudadanos que combina catalán y castellano en su día a día y, en áreas como la metropolitana de Barcelona, el porcentaje de quienes usan el catalán al menos la mitad del tiempo es sensiblemente superior al de quienes lo tienen como lengua aprendida en casa.