Edificio que alberga el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona

Edificio que alberga el Hospital Vall d'Hebron de BarcelonaVall d'Hebron

La Generalitat reconoce el caos en Sanidad: el 36 % de la población tarda más de cinco días en que le atiendan

Según el estudio de Aquas, sube el tiempo de espera para las operaciones sin plazo garantizado

Las listas de espera continúan siendo el talón de Aquiles de la sanidad catalana pese a las mejoras en mortalidad y adecuación clínica. El último estudio de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (Aquas) revela que más de un tercio de los ciudadanos espera más de cinco días para obtener cita en la atención primaria y que las intervenciones sin plazo garantizado acumulan cada vez más demora, un síntoma de un sistema que mejora por dentro, pero se atasca en la puerta de entrada.

La nueva edición de la Central de Resultados reúne 507 indicadores, 163 de ellos incorporados por primera vez, que permiten trazar una radiografía más precisa del sistema sanitario entre 2017 y 2024. El informe introduce además datos estandarizados que facilitan comparaciones más robustas entre centros y territorios.

En 2024, la población asignada superó los ocho millones de personas y se constató una reducción del 10 % en la frecuentación de la atención primaria, con una media de seis visitas por ciudadano. Aun así, la dificultad para acceder persiste: solo el 64 % logra cita en cinco días y dos de cada diez pacientes superan los diez días de espera. Y con estas cifras, la percepción social empeora, con un 37 % de usuarios que consideran difícil conseguir visita.

Las listas de espera quirúrgicas muestran contrastes. Las intervenciones sometidas a tiempos máximos legales, como prótesis de rodilla, de cadera o cataratas, se mantienen estables o mejoran: el 67 %, el 73,1 % y el 84,6 % se operan dentro de los 180 días. Pero en cirugías sin plazo garantizado, como el canal carpiano o la amigdalectomía, crece el número de pacientes en espera y también los días acumulados. El informe advierte que priorizar a quienes superan los tiempos recomendados puede elevar el promedio de demora reflejado en los indicadores.

El uso de canales digitales continúa creciendo. La Meva Salut ya es utilizada por el 51 % de la población, cinco puntos más que el año anterior, lo que confirma su consolidación. Paralelamente, las hospitalizaciones domiciliarias aumentaron un 11 % y los centros de salud mental registraron un 10 % más de visitas ambulatorias, aunque la prevalencia de diagnósticos disminuyó un 5 %.

Mejoras en las prácticas médicas

En el plano clínico, se detectan mejoras relevantes en la adecuación de prácticas médicas. Se reduce un 27 % la prescripción inadecuada de vitamina D y un 16 % el uso innecesario de antibióticos en faringitis en adultos. También desciende el porcentaje de pacientes que pasan más de 24 horas en urgencias y aumenta ligeramente el peso de los casos realmente graves, señal de una mejor utilización del dispositivo. Sin embargo, persisten desigualdades en el abordaje de la cardiopatía isquémica: más del 93 % de los hombres reciben antiagregantes, mientras que en mujeres el porcentaje no alcanza el 90 %.

Los indicadores de efectividad también registran avances. Mejora el cribado odontológico en embarazadas y en población de riesgo de cáncer oral, y aumentan de forma significativa los cribados de consumo de alcohol tanto en adultos como en adolescentes. La atención sociosanitaria experimenta un incremento del 30 % en pacientes atendidos en hospitales de día, aunque la cobertura del programa de atención domiciliaria continúa en retroceso.

La mortalidad intrahospitalaria disminuye en la mayoría de patologías, pero se incrementa en insuficiencia cardíaca, infarto agudo de miocardio, neumonía, fractura de fémur y asma. En la atención intermedia, la mortalidad desciende de forma destacada en subagudos y convalecencia.

La seguridad del paciente presenta resultados desiguales. La polimedicación se mantiene estable, en el 4 % de la población, pero supera el 20 % entre mayores de 75 años. Las caídas en hospitales aumentan un 9 %, mientras que la profilaxis adecuada en cirugía de recto y colon baja al 82 % y 80%. En positivo, disminuyen las bacteriemias y las infecciones en cirugía protésica, y también mejora la mortalidad en diagnósticos donde se espera un riesgo muy bajo. En unidades de atención intermedia, especialmente en paliativos y subagudos, las infecciones aumentan.

En eficiencia, crecen el consumo y el coste de la farmacia ambulatoria. El 24,5 % de la población tomó antibióticos en 2024; el 12,3 %, hipolipidemiantes; y el 11,6 %, antidepresivos. El uso de biosimilares mejora ampliamente en los hospitales, cumpliendo los objetivos fijados para el año. La duración de los ingresos disminuye en todos los niveles asistenciales, especialmente en la atención intermedia.

Nuevos roles

El informe también analiza la evolución de los nuevos roles profesionales en primaria. Aumenta la cobertura de fisioterapeutas, referentes de bienestar emocional y dietistas-nutricionistas. Y se constata un avance en la gestión enfermera de la demanda: la tasa de visitas resueltas sin derivación crece un 10 %, lo que se tradujo en 2,3 millones de consultas atendidas directamente por enfermería en 2024.

Entre las áreas básicas de salud con mejores resultados destaca la Vall d’en Bas, en la Región Sanitaria Gerona. También sobresalen Falset, Sant Cugat del Vallès 3, Lluçanès, la Seu d’Urgell, Móra la Nova-Móra d’Ebre, Ponts, Anoia Rural, Barcelona 2C (Esquerra Eixample-Comte Borrell) y Begues-Pou Torre, según la región sanitaria. Estas distinciones, señala Aquas, permiten identificar experiencias de éxito y fijar referentes para la mejora continua.

En conjunto, los datos dibujan un escenario de progresos en salud pública y en calidad asistencial, pero con un problema estructural que sigue sin resolverse: el acceso. La mortalidad estandarizada cae un 2,8%, hasta los 736 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, el nivel más bajo desde 2017. Y la satisfacción ciudadana con la atención recibida se mantiene estable. Pero los tiempos de espera, tanto en primaria como en parte de la cirugía programada, continúan siendo el principal desafío para un sistema que avanza, pero que aún no logra garantizar una atención suficientemente ágil.

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