Los agricultores catalanes cortan la AP-7 y la N-2 en Gerona para protestar contra el Mercosur

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Cataluña

Siguen las protestas de los agricultores catalanes: denuncian el retraso en las ayudas por la sequía

Representantes del sector del Camp de Tarragona han dejado árboles secos frente a la sede de Agricultura y han quemado algunos de ellos

Una treintena de agricultores del Camp de Tarragona se han movilizado este lunes para denunciar la falta de agua que arrastra el sector de la avellana y el retraso en las ayudas para arrancar los árboles muertos por la sequía. Convocados por Unió de Pagesos (UP), los manifestantes han protagonizado una tractorada desde Riudoms hasta el centro de Reus y han dejado avellanos secos frente a las oficinas del Departament d’Agricultura, además de quemar algunos ante la sede de Aigües de Reus.

El coordinador territorial de UP en el Camp de Tarragona, Sergi Claramunt, ha advertido de que todavía no se han publicado las resoluciones de las ayudas solicitadas en 2025 para arrancar los árboles afectados por la sequía. «No sabemos si llegará la resolución ni si los agricultores cobrarán», ha alertado, denunciando una situación de incertidumbre que pone en riesgo la continuidad del sector.

Los agricultores reclaman medidas estructurales para garantizar el agua en el Camp de Tarragona y asegurar la viabilidad del cultivo de la avellana. Exigen que Reus se abastezca del Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT) y no del embalse de Riudecanyes, y defienden que el uso agrario debe ser prioritario, por delante de la industria y el turismo.

Desde el Ayuntamiento de Reus, sin embargo, sostienen que la ciudad utiliza el agua que le corresponde «por los derechos legalmente establecidos» y subrayan que cuando se capta agua del embalse se hace de forma «pactada» con los agricultores y en el momento «óptimo».

Retraso de infraestructuras hídricas

Claramunt también ha acusado a la Generalitat de «tomar el pelo» al sector por el retraso en infraestructuras clave, como la planta de agua regenerada de la depuradora de Reus y las balsas de almacenamiento para riego. Según el sindicato, estas obras no estarían listas hasta alrededor de 2030. Desde la Agencia Catalana del Agua (ACA), en cambio, aseguran que el objetivo es completar los trabajos durante la actual legislatura y que podrían finalizarse entre 2027 y 2028.

Unió de Pagesos calcula que hay unas 1.800 hectáreas de avellanos muertos que deberán ser arrancados. Uno de los afectados es Josep Zacaries, que ya ha tenido que eliminar entre 2.500 y 3.000 árboles, casi la mitad de su explotación. «Hasta que no se publique la resolución no se garantiza la ayuda, y si cambia el gobierno estos fondos pueden quedar comprometidos», ha advertido. «La actividad agraria en esta zona está tocada de muerte», ha sentenciado.

Fuentes del Departamento de Agricultura aseguran, a la Agencia Catalana de Noticias, que los expedientes de ayudas por sequía se están «tramitando dentro de los plazos habituales» y recuerdan que dependen del presupuesto de 2026. Hay 45 solicitudes y la previsión es resolverlas durante el próximo mes de febrero. Desde el departamento reconocen la preocupación del sector, pero consideran que las movilizaciones responden a un calendario administrativo «inevitable».

En una atención a los medios desde Lérida, el consejero de Agricultura, Òscar Ordeig, ha pedido «calma» a los agricultores y ha insistido en que el proceso sigue los tiempos acordados en la mesa agraria. También ha expresado su esperanza de que la situación mejore este año gracias a las lluvias y al descenso de las temperaturas.

El sector de la avellana sigue pendiente del Plan Nacional de la Avellana, anunciado por Ordeig en julio de 2025 y que debía presentarse en otoño para relanzar el cultivo y aumentar su valor de mercado. Medio año después, el plan aún no ha visto la luz. Desde Unió de Pagesos se muestran escépticos. «Vamos haciendo promesas y cada vez que damos un paso adelante, damos tres atrás», ha criticado Claramunt.

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