Estudiantes en un aula el primer día de los exámenes de selectividad, en la UPF Ciutadella, a 4 de junio de 2024, en Barcelona, Cataluña (España).

Estudiantes en un aula el primer día de los exámenes de selectividad, en la UPF Ciutadella, a 4 de junio de 2024, en Barcelona, Cataluña (España).Kike Rincon. EUROPA PRESS

Cataluña blindará la Selectividad con detectores para cazar trampas con IA y pinganillos invisibles

Las universidades catalanas realizarán controles aleatorios en las PAU de junio para detectar dispositivos electrónicos ocultos en plena preocupación por el auge del fraude tecnológico en los exámenes

Las universidades catalanas quieren cerrar el paso a las nuevas formas de copiar en la selectividad La próxima convocatoria de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), prevista para junio, incorporará controles aleatorios con detectores de frecuencia para localizar dispositivos electrónicos ocultos, una medida inédita en Cataluña que llega en plena preocupación por el auge de herramientas tecnológicas cada vez más sofisticadas para hacer trampas en los exámenes.

La Consejería de Investigación y Universidades confirma que se trata de una prueba piloto destinada a «garantizar el correcto desarrollo de las pruebas» y evitar usos fraudulentos durante los exámenes, según ha adelantado ‘El País’. La medida sitúa a Cataluña entre las primeras comunidades que deciden actuar ante un fenómeno que preocupa cada vez más a institutos y universidades: el uso de pinganillos invisibles, gafas inteligentes, bolígrafos con cámara o calculadoras conectadas a internet capaces incluso de resolver ejercicios mediante inteligencia artificial.

La decisión llega después de que diferentes universidades españolas alertaran del incremento de intentos de fraude tecnológico en los últimos años. Cataluña aplicará estos detectores junto con Galicia, Murcia y Aragón, mientras otras comunidades estudian implantar sistemas similares próximamente.

En Cataluña, los estudiantes deberán acudir a las pruebas sin móviles, relojes inteligentes ni cualquier otro dispositivo electrónico. Todos deberán permanecer apagados y guardados dentro de las mochilas durante los exámenes. El objetivo es evitar tanto el uso directo de estos aparatos como la comunicación encubierta con el exterior.

La preocupación no es menor. Los llamados «nanopinganillos», que son auriculares diminutos prácticamente invisibles, se han convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza para los organizadores de las PAU. Funcionan conectados al teléfono móvil y permiten recibir respuestas dictadas desde fuera del aula. Algunos kits incorporan incluso cámaras ocultas o micrófonos camuflados en bolígrafos.

El avance de la inteligencia artificial ha acelerado todavía más el problema. Ya no hace falta necesariamente una persona al otro lado del dispositivo: aplicaciones basadas en IA pueden escuchar preguntas y generar respuestas prácticamente en tiempo real.

En Galicia, pionera en el uso de estos detectores desde 2019, las universidades llevan años recorriendo las aulas de forma aleatoria durante los exámenes. Allí, los responsables de la PAU aseguran que las sanciones severas, la anulación completa de la selectividad, han tenido un importante efecto disuasorio.

Murcia también reforzará este año el rastreo de frecuencias en todas sus sedes

Las universidades catalanas ya han trasladado instrucciones a los institutos para que informen al alumnado antes de la prueba. Además de móviles y relojes inteligentes, también estarán prohibidos auriculares ocultos, pulseras electrónicas, gafas inteligentes y cualquier aparato con capacidad de comunicación.

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