Monasterio de Santa María de Poblet (Tarragona)

El monasterio de PobletGetty Images / Cristian Baitg Schreiweis

Historia

Los tres monasterios de la Corona de Aragón que fueron faro espiritual durante la Edad Media

Los vínculos de Poblet, Ripoll y Montserrat con varios Papas medievales

Existen tres grandes monasterios en Cataluña: dos son benedictinos, los de Ripoll y Montserrat, y uno es cisterciense, el de Poblet. Los cistercienses son técnicamente una reforma de los benedictinos, que buscaban un retorno a la austeridad y al trabajo manual estricto, funcionando como una orden separada desde el siglo XII.

El monasterio de Ripoll fue fundado por el conde Wifredo el Velloso en el 879, y el de Montserrat lo impulsó el Abad Oliba en el 1025. Pues bien, estos dos han tenido una cierta influencia en varios Papas. La historia de la Iglesia Católica y el desarrollo del pensamiento europeo no podrían entenderse sin la influencia de estos dos monasterios de la Corona de Aragón

Estos fueron faros espirituales y el embrión de lo que hoy conocemos como universidades. Allí se moldeó la mente de figuras que acabarían rigiendo el destino de la cristiandad. Varios pontífices lo tuvieron como referencia y, entre ellos Silvestre II, conocido como el Papa sabio.

Silvestre II

Gerberto de Aurillac (945-1003) nació en la Auvernia francesa. Su destino cambió en el 967, cuando el conde Borrell II de Barcelona lo envió al Monasterio de Santa María de Ripoll. El motivo es que en el monasterio benedictino de Saint-Géraud de Aurillac ya no podía aprender más. Por eso el conde de Barcelona decidió enviarlo allí.

En el siglo X, Ripoll albergaba una de las bibliotecas más importantes de Occidente. Bajo la tutela del obispo Atón de Vic, Gerberto se sumergió en un entorno de intercambio cultural único, donde la proximidad con los territorios dominados por los musulmanes, fuera de la Marca Hispánica, permitía un flujo de conocimientos científicos que el resto de Europa ignoraba.

Miniatura de Silvestre II en el Evangeliario de Otón III

Miniatura de Silvestre II en el Evangeliario de Otón IIIWikimedia

En Ripoll entró en contacto con el sistema decimal y las cifras árabes, incluyendo el concepto del cero. Gerberto se formó en el Quadrivium. Es decir, aprendió aritmética, geometría, música y astronomía. Esto hizo que se convirtiera en polímata. En Ripoll perfeccionó el uso del astrolabio y construyó órganos hidráulicos cuya complejidad asombró a sus contemporáneos. A parte era políglota. Hablaba latín, francés, árabe y protocatalán.

De Ripoll marchó a Roma y de ahí a Reims, donde dirigió una escuela catedralicia. Allí reintrodujo el uso del ábaco y el astrolabio, se le atribuye la introducción de los números indo-arábigos, del 1 al 9, sustituyendo a los números romanos; y fue tutor del emperador Otón III y del rey de Francia Roberto el Piadoso. Esto le propició una influencia política sin precedentes. Introducir el sistema indo-arábigo facilitó el comercio y la ciencia.

En el 999 es elegido Papa gracias al apoyo de Otón III. Eligió el nombre de Silvestre II, siendo el primer pontífice de origen francés. El nombre lo escogió en honor a Silvestre I, el papa de la época de Constantino, simbolizando una nueva era de cooperación entre Iglesia e Imperio.

Luchó contra la simonía, el concubinato y el nepotismo. También trabajó para expandir la cristiandad hacia el este, otorgando la corona real a Esteban I de Hungría y organizando la iglesia en Polonia. Murió en Roma el 12 de mayo de 1003. Ripoll no solo fue su escuela, sino el lugar que le permitió convertirse en el primer Papa francés y en el científico más brillante de su tiempo.

El Papa Luna

El monasterio de Montserrat, por su parte, tuvo un vínculo devocional vinculado a los Papas de la familia Borja y al Papa Luna. Esta devoción es, en gran medida, formar parte de la Corona de Aragón y el marianismo de estos papas. El primero fue Alonso de Borja, Calixto III. Fue un hombre de leyes, formado en el contexto de la expansión de la Corona de Aragón.

Su vínculo con Montserrat fue político y como protector. Bajo su papado la influencia de los monjes se consolidó. Sentó las bases para que los intereses del monasterio tuviera voz directa en la Curia Romana. Bajo su mandato y con el apoyo papal, se iniciaron importantes reformas arquitectónicas y se consolidó el prestigio internacional del santuario.

También Calixto III sentó las bases de lo que hoy es la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma. Sus restos mortales descansan en la Iglesia de Santa María de Montserrat de los Españoles en Roma.

Estatua del Papa Luna a los pies del castillo de Peñíscola, Castellón

Estatua del Papa Luna a los pies del castillo de Peñíscola, CastellónNational Geographic

Su sobrino Rodrigo de Borja, Alejandro VI, el 26 de junio de 1493, reforzó la autonomía de Montserrat, eximiéndola de jurisdicciones episcopales locales. Impulsó la creación de la Iglesia Nacional Española en Roma, dedicada a la Virgen de Montserrat. Con lo cual dio a entender que el centro espiritual de su linaje estaba en Montserrat.

También Montserrat se integró en la Congregación de San Benito de Valladolid, lo que supuso una renovación espiritual y organizativa. Se favoreció la instalación de la primera imprenta, en 1499, una de las más tempranas de España, para difundir libros de oración y la regla benedictina; y fomentó las peregrinaciones, otorgando indulgencias a quienes visitaran el santuario. Su cuerpo descansa al lado de su tío.

El Papa Benedicto XIII, Pedro Martínez de Luna, el 10 de marzo de 1409 emitió una bula por la cual Montserrat dejaba de ser un priorato de Ripoll y la convertía en abadía independiente. Montserrat obtuvo el derecho de elegir a sus propios abades y gestionar sus bienes sin interferencia de Ripoll, lo que marcó el inicio de su etapa de mayor esplendor.

Gracias a esta bula, el entonces prior Marc de Vilalba se convirtió en el primer abad de Montserrat. Vilalba era una figura de gran confianza para el Papa Luna y para el rey Martín el Humano, lo que reforzó los lazos políticos y eclesiásticos entre la Corona de Aragón y el monasterio.

Respecto a Poblet, cinco papas emitieron bulas a favor de este monasterio. En 1154 Anastasio IV validó su fundación y le otorgó protección legal. En 1163 Alejandro III concedió la exención de la jurisdicción episcopal. Clemente III lo eximió del pago de diezmos. Inocencio III ayudó a su expansión. Y Honorio III blindó las propiedades del monasterio frente a posibles reclamaciones de la nobleza feudal.

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