Palacete morisco de Vía Layetana

Palacete morisco de Vía Layetana

La alianza de sangre y azúcar que unió a los Taltavull con los Goytisolo

De los ingenios de Cienfuegos a los palacetes de Barcelona: la fortuna indiana que unió a Taltavull y Goytisolo

Los Taltavull, aunque no tan conocidos como otras familias, fueron determinantes en la creación de la estructura económica que vinculó el Caribe con la Barcelona del siglo XIX. Esta familia constituyó la columna vertebral del capitalismo indiano que, forjado en el calor extremo de los ingenios de Cienfuegos, terminó por cimentar la solidez inmobiliaria y bancaria de la Cataluña moderna. Su origen se remonta a las Baleares, donde vieron en la Cuba del siglo XVIII una tierra de oportunidades vinculada a la agricultura y al esclavismo. La saga la inició José Pedro Taltavull García (1815-1881), quien en 1839 partió hacia Cuba. No solo fue un destacado hacendado, sino también un estratega de la producción que introdujo la revolución industrial.

Propietario del ingenio Lealtad, en Cienfuegos, esta hacienda se contaba, en su momento de mayor apogeo, entre las fincas más tecnificadas y productivas de toda la isla. Invirtió en máquinas de vapor y en sistemas de molienda que le permitían extraer hasta la última gota de rentabilidad de la caña de azúcar. El Lealtad funcionaba como un pequeño estado autónomo, con su propia dotación de centenares de esclavos y trabajadores contratados, una red de caminos internos y una conexión directa con los puertos de salida. Esta posesión no solo generaba una liquidez asombrosa, sino que otorgaba a la familia un estatus de sacarocracia que le permitía tutearse con las autoridades coloniales y con los grandes financieros de La Habana.

Un factor clave que hizo aumentar su patrimonio fue recibir diferentes herencias familiares. Primero recibió la de su hermanastro Francisco Taltavull Pons, quien también se enriqueció en Cienfuegos y murió en Barcelona en enero de 1878. Posteriormente heredó la de su madrastra, Ágata Pons Foxá, fallecida en Barcelona en julio de 1880. Cuando Taltavull falleció en Barcelona a finales de 1881, se llevó a cabo un inventario de su patrimonio en España, que ascendía a 3.400.000 pesetas. Aquí no se tuvo en cuenta el patrimonio que aún conservaba en Cuba.

Si bien José Pedro Taltavull nombró a su único hijo Juan Taltavull Victory su heredero universal, quiso legar a su hija Catalina un 25 por 100 «sobre todos los productos y rendimientos, así como sobre el capital que representen de todo lo que el señor testador poseyese en la villa de Cienfuegos», aparte de 500.000 pesetas del cuerpo hereditario de la península. La joven Catalina Taltavull Victory obtuvo así una buena dote que pudo aportar a su matrimonio. Tras guardar el preceptivo año de duelo por la muerte de su padre, se casó a finales de 1882.

Taltavull sabía que el azúcar era un bien volátil. Por ello, gran parte de los beneficios no se reinvertían en Cuba, sino que comenzaron a trasladarse hacia Europa, buscando refugio en inversiones más estables. A medida que las tensiones políticas en Cuba crecían, sobre todo durante la guerra de los Diez Años, iniciada en 1868, Taltavull comprendió que el futuro estaba en la metrópoli. Por eso, al igual que los Goytisolo, decidió trasladarse a Barcelona. Aquí construyeron su casa, en la calle Mallorca con Claris. También edificaron en el Paseo de Gracia y Rambla Cataluña, además de comprar acciones del Banco Hispano Colonial, participar en el Crédito Mutuo Fabril y Mercantil, y convertirse en socios de la empresa de tabaco Ros Arán y Cía.

Otro aspecto que los hizo crecer a nivel social en aquella Barcelona de finales del siglo XIX fueron las alianzas, tanto matrimoniales como políticas. Formaban parte de un lobby de antiguos residentes en Cienfuegos que mantenían una lealtad inquebrantable entre sí. De ahí el matrimonio de Catalina Taltavull Victory con Antonio Goytisolo Digat en 1882. Catalina tenía un hermano menor llamado Juan, quien no tuvo descendencia. Con lo cual, a través de este matrimonio, los Taltavull se aseguraron que su familia se uniera económicamente con otra de las grandes fortunas de Cienfuegos, creando una de las mayores fortunas de Barcelona.

La correspondencia de la época revela cómo los parientes varones, tanto de Madrid como de Barcelona, supervisaban estas uniones con precisión, asegurándose de que el capital no se dispersara y de que las jóvenes bien de la familia se unieran a hombres con una capacidad de gestión similar a la de sus padres. Sobre los Taltavull, Miguel Dalmau en Los Goytisolo nos aporta la siguiente visión:

«Una familia rica de indianos, de origen menorquín, que poseía grandes negocios en la zona de Santiago de Cuba. Como otros propietarios españoles, los Taltavull estaban liquidando el patrimonio antillano ante el empuje de los mambises, pero simultáneamente edificaban propiedades en la metrópoli para asegurarse el futuro. Uno de ellos, José Taltavull, había sido amigo y antiguo socio del bisabuelo Agustín en el comercio colonial, por lo cual deduzco que bien pudo ser él quien le convenciera de las bondades de residir e invertir en Cataluña. Incluso una de sus hijas —Catalina Taltavull Victory— iba a compartir ese futuro con Antonio, el hijo del señor Goytisolo. El abuelo Antonio casó, pues, con la joven Catalina y más tarde compró a su suegro el palacete morisco de Vía Layetana. En cuanto a la abuela paterna de los escritores, estos coinciden en rodear su figura con un velo de ternura. Juan habla de esa 'dulce, clara, lejana Catalina Taltavull Victory, cuyo retrato adolescente presagia su melancólica resignación al destino'. (...) Catalina pertenecía a una antigua familia de Mahón; la rama materna era de origen inglés, el clásico matrimonio mixto habitual durante el periodo de presencia británica en la isla. De hecho, los palacios de una y otra familia se hallaban casi frente por frente en la parte antigua de la capital menorquina. Además poseían una importante finca cerca de Alayor, lo que, unido a las propiedades de Cuba y Cataluña, completaba el cuadro de una poderosa saga de indianos».

La evolución familiar, como la de otras familias, transitó entre los negocios de riesgo en las colonias y la consolidación profesional y cultural en Barcelona. Al no conocerse descendencia de Juan Taltavull, esta saga queda integrada en la de los Goytisolo.

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