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Basílica de la Sagrada FamiliaGetty Images

Cataluña

La nueva tasa turística entra en vigor con fuertes subidas en Barcelona y críticas del sector

En la capital catalana los turistas pueden llegar a pagar 12 euros por persona y noche

La nueva tasa turística en Cataluña ha entrado en vigor este miércoles, lo que supone un paso más allá en la fiscalidad del sector y, especialmente, en Barcelona, donde el incremento es inmediato y mucho más acusado que en el resto del territorio. La medida, aprobada por el Parlament a finales de febrero, responde a la voluntad del Govern de reforzar las políticas de vivienda y avanzar hacia un modelo de turismo más sostenible, aunque ha generado un amplio rechazo entre los empresarios turísticos.

En la capital catalana, el impacto es notable: la tarifa para los hoteles de cinco estrellas pasa de 7,5 a 12 euros por persona y noche, resultado de la combinación entre el tramo autonómico y el recargo municipal. Este esquema se replica en el resto de categorías, con subidas significativas: los hoteles de cuatro estrellas alcanzan los 8,4 euros; los pisos turísticos, los 9,5; mientras que el resto de alojamientos se sitúan en torno a los 7 euros y los albergues, en 6. En el caso de los cruceros, las tasas oscilan entre los 9 y los 11 euros según la duración de la estancia.

El encarecimiento no se detendrá aquí. El Ayuntamiento de Barcelona ha diseñado una senda de crecimiento progresivo del recargo municipal, con aumentos de un euro anual hasta 2029. De cumplirse esta previsión, los visitantes de establecimientos de lujo podrían llegar a pagar hasta 15 euros por noche en apenas tres años.

En el resto de Cataluña, el incremento es más contenido y se aplica únicamente sobre la tarifa general autonómica. En los hoteles de cinco estrellas, la tasa sube de 3 a 4,5 euros por noche; en los de cuatro estrellas, de 1,20 a 1,80 euros; y en los pisos turísticos, de 1 a 1,75 euros. También aquí la norma prevé una evolución al alza: hasta marzo de 2027 el máximo será de 4,5 euros, pero posteriormente podría escalar hasta los 6 euros.

Uno de los cambios más relevantes introducidos por la nueva legislación afecta al destino de la recaudación. Por primera vez, el 25% de los ingresos se reservará íntegramente a políticas de vivienda de la Generalitat, mientras que el 75% restante se integrará en el fondo destinado a la promoción y gestión turística. De esta bolsa, además, una parte significativa retornará a los municipios donde se generan los ingresos.

Críticas del sector

El Govern justifica la reforma en un contexto de «emergencia habitacional» y transformación del modelo turístico, defendiendo la necesidad de una mayor contribución del sector. Sin embargo, la respuesta empresarial ha sido contundente. El Gremio de Hoteles de Barcelona advierte de una «gran preocupación» por el posible impacto en la demanda, mientras que las patronales del sector alertan de una pérdida de competitividad frente a otros destinos del Estado.

Las críticas coinciden en señalar que el incremento de costes puede afectar tanto al volumen como al perfil del visitante, con el riesgo, según apuntan, de erosionar la calidad del turismo a medio plazo. Desde algunas asociaciones, incluso, se califica la medida como una «mala noticia» para el conjunto de la economía turística catalana.

La entrada en vigor de la tasa llega, además, tras varios retrasos. Inicialmente prevista para el año pasado, su aplicación se pospuso para tramitarla como proyecto de ley y dotarla de mayor respaldo parlamentario. Finalmente, el acuerdo político ha permitido su despliegue, abriendo una nueva etapa en la gestión del turismo en Cataluña, marcada por una mayor presión fiscal y un debate aún abierto sobre sus efectos reales.

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