José Miguel Calle, director general de la FCF, en una imagen de archivo
Caso FCF
El 'dos' de la Federación Catalana de Fútbol prevé presionar a los clubs para influir en las elecciones
José Miguel Calle ha empezado a maniobrar para influir en los próximos comicios, previstos para finales de año
La imagen de la Federación Catalana de Fútbol (FCF) está empañada por varios procedimientos judiciales y escándalos de presunta corrupción, que van desde la falsificación de firmas a sobresueldos pagados a ciertos personajes para cumplir los dictámenes de José Miguel Calle, director general de la FCF.
Calle siempre ha estado vinculado al mundo del fútbol, pero se desconoce su perfil académico, ya que no está publicado en los registros habituales de transparencia de la FCF. No obstante, como mano derecha desde 2018 del presidente de la FCF, Joan Soteras, cobra unos 120.000 euros anuales. De ahí que, temiendo perder este sueldo, haya empezado a maniobrar para influir en las nuevas elecciones a la FCF que deben llevarse a cabo a finales de este año.
Según ha podido saber El Debate, Calle dio orden antes de Semana Santa a los delegados territoriales de la FCF para que preparasen listas de clubs de sus territorios, para que él pueda empezar a hacer campaña electoral. Calle no se presenta, pero su intención es preparar el camino al futuro candidato. El nombre de Antonio Escudero, que en su momento aparecía como presidenciable, ha dejado de sonar: parece ser que es más cercano a Soteras que a Calle.
El listado que ha exigido Calle a los delegados está orientado a identificar clubs a los que pueda ir amenazando en el final de la campaña, si no se alinean con el poder establecido por Calle dentro de la Federación. También tiene intención de aportar subvenciones –aún no aprobadas– a aquellos clubs que hagan campaña para el candidato de Calle.
Aunque a alguno le pueda parecer un práctica habitual, está absolutamente prohibido que un trabajador que se va a jugar su futuro en unas próximas elecciones –léase Calle, imputado por presunta corrupción federativa y con perspectivas de ser condenado a prisión– empiece a hacer campaña para su candidato para mantener su cargo federativo.
Estómagos agradecidos
Para este trabajo sucio, que raya la corrupción, utilizará una serie de trabajadores de la FCF. Estómagos agradecidos mensualmente a punto de meterse en el lío penal más grave de su vida, en gran parte por el miedo que le tienen a Calle. Sin embargo, llevar a cabo esta práctica que se les ha pedido los puede llevar al fin de sus carreras profesionales y a unas futuras penas judiciales.
Las personas extorsionadas por Calle son Joan Estruch, delegado del Penedés-Garraf; Carlos Lopa, delegado del Vallès Oriental; Moha El Gaadaoui, delegado del Maresme, y Dani Parra, delegado del Barcelonés. Uno de ellos ha de tener más precaución que los otros, al ser concejal en un ayuntamiento de la costa.
El presidente de la FCF, Joan Soteras, en una imagen de archivo
Ellos saben de antemano que no pueden participar en ningún movimiento que esté destinado a favorecer a un determinado candidato. Saben que todo lo que están haciendo ya lo sabe el resto de las candidaturas y que estas están preparando la artillería penal más agresiva que puedan desarrollar. Saben que su obligación es no obedecer ninguna orden que les llegue de Calle y que vaya encaminada a manipular cualquier proceso electoral, y menos uno que se celebrará a finales de este año. Y también saben que si participan en la corrupción de Calle, las consecuencias penales serán pueden afectar a su futuro personal y profesional.
Algunos de ellos, como Carlos Lopa, son kamikazes, que sin ningún rubor llaman a los clubs, les amenazan si desean asistir a actos que no organizó Calle, e incluso amenazan a los organizadores de los mismos. Actualmente, Lopa está preparando la lista que le ha pedido el director de la Federación y que solo le servirá para hundirse más en el fango de la presunta corrupción que afecta a la FCF desde el 2022, cuando se impugnaron esas elecciones por irregularidades en el voto por correo.
El problema que tiene Lopa es que escribe a los clubs y estos, al verse presionados, están a la defensiva porque no quieren vincularse al juego sucio que han vivido durante estos últimos años. Con lo cual, no solo Lopa, sino los otros, están muy vigilados por los clubs y por las candidaturas que se presentaran a las elecciones.
Si han habido actuaciones contra los dirigentes de la Federación, como las presuntas firmas falsas que se están investigando en un juzgado de Sabadell, los abogados habilitados por los imputados los está pagando la Federación. Si todo cambia y en unas próximas elecciones se cambia la cúpula directiva, con toda probabilidad los requerimientos penales y laborales, que presuntamente puedan recibir, deberán correr a su cargo.
Cabe señalar que las prohibiciones por participar en procesos electorales por parte de los trabajadores de la Federación Catalana de Fútbol están absolutamente reguladas. Estas prohibiciones tienen como objetivo principal garantizar la neutralidad, objetividad e imparcialidad de la institución. Estas normas evitan que los recursos o el personal de la Federación se utilicen para favorecer a una candidatura específica.
Además los trabajadores de la FCF tienen estrictamente prohibido formar parte de las listas de candidatos. Realizar estos listados, directa o indirectamente, significa formar parte de una candidatura, lo que rompe la neutralidad que se espera de ellos.