El líder de ERC, Oriol Junqueras, en rueda de prensa este miércoles EUROPA PRESS 18/3/2026
Junqueras se juega su credibilidad en la votación para elegir a la nueva dirección de ERC en Barcelona
La votación llega tras una crisis que estalló el pasado noviembre, cuando más de la mitad de la ejecutiva dimitió en bloque por discrepancias con la entonces presidenta, Creu Camacho
La batalla interna de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) vuelve a escena en su federación más sensible: Barcelona. Este viernes, cerca de un millar de militantes están llamados a decidir quién toma las riendas del partido en la capital catalana, en una votación que trasciende el ámbito local y pone a prueba el liderazgo de Oriol Junqueras tras meses de tensiones soterradas.
Sobre la mesa, dos proyectos enfrentados que reflejan una división que el partido no ha logrado cerrar del todo. Por un lado, la candidatura oficialista ‘Activem Barcelona’, encabezada por Ricard Farin, que llega con el respaldo implícito de la dirección y con una clara ventaja en la recogida de avales: 347 apoyos frente a los 160 de la lista crítica. Enfrente, la concejala Rosa Suriñach lidera ‘Construïm Esquerra Barcelona’, una propuesta que reivindica más pluralidad interna y mayor debate político dentro de la organización.
Fuerte división interna
La votación llega tras una crisis que estalló el pasado noviembre, cuando más de la mitad de la ejecutiva dimitió en bloque por discrepancias con la entonces presidenta, Creu Camacho. Aquella ruptura evidenció un choque de modelos y liderazgos que ahora se dirime en las urnas. De hecho, no es la primera vez en el último año que la militancia barcelonesa debe pronunciarse: las heridas del anterior congreso aún no han cicatrizado del todo.
El pulso de este viernes no solo mide fuerzas entre dos candidaturas, sino también entre dos maneras de entender el partido. Farin apuesta por pasar página y alinear la federación con la estrategia nacional, evitando que Barcelona actúe como contrapoder. Su equipo, en el que figura Núria Clotet como número dos, plantea un «plan de choque» para superar el bloqueo interno y reactivar la maquinaria del partido de cara a los próximos retos electorales.
En cambio, Suriñach propone abrir la dirección a distintas sensibilidades y reforzar los mecanismos de participación interna. Su candidatura, acompañada por perfiles como Nil Font o la diputada Pilar Vallugera, defiende que ERC en Barcelona debe recuperar peso político propio y convertirse en un espacio de debate más vivo. Entre sus propuestas destaca formalizar la relación entre el grupo municipal y la federación para evitar fricciones futuras.
El desenlace se conocerá este sábado, cuando el 76º Congreso Regional de Barcelona proclame oficialmente a la nueva dirección. Pero más allá del resultado, el reto será otro: coser una organización que llega fragmentada a una cita clave. La persona elegida deberá coordinarse con la candidata a la alcaldía, Elisenda Alamany, en un momento en que el partido no puede permitirse nuevos episodios de inestabilidad si quiere competir con opciones en las municipales de 2027.
En una federación históricamente convulsa, donde las victorias internas suelen decidirse por márgenes mínimos, la incógnita no es solo quién ganará, sino si ERC será capaz, esta vez sí, de cerrar sus propias grietas. Porque en Barcelona, una vez más, el partido se examina a sí mismo.