Entrada a la prisión de Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona)

Entrada a la prisión de Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona)Europa Press

5 de cada 100 presos que piden un permiso en Cataluña lo aprovechan para escaparse

Un 5,5% de los presos que salen de permiso en las cárceles catalanas no regresa al centro penitenciario, una cifra en aumento que alarma a los funcionarios y reabre el debate sobre la política de beneficios penitenciarios

Según datos recientes del sistema penitenciario catalán, en 2025 se concedieron algo más de 46.000 permisos a unos 4.500 internos, de los cuales alrededor de 250 no volvieron a la prisión en el plazo establecido, lo que supone un 5,5% de los presos que disfrutaron de estos permisos. Esta proporción equivale a que más de uno de cada veinte internos que sale autorizado decide no reingresar.

Aunque el número de evasiones representa aproximadamente el 0,5% del total de permisos otorgados, los funcionarios subrayan que la evolución de los últimos años es claramente ascendente y que, en la práctica, se ha consolidado una tendencia preocupante. A ello se suma el incremento de la población penitenciaria y del número de permisos concedidos, que multiplica el impacto potencial en términos de seguridad ciudadana.

Ocho años de aumento y casi dos mil fugas acumuladas

Los registros de los últimos ocho años muestran que el porcentaje de internos que no regresan tras un permiso ha aumentado en torno a 2,4 puntos. Desde 2017, los casos de no retorno se han incrementado más de un 60%, hasta acercarse a los 1.900 internos que, en este periodo, no han vuelto a prisión después de obtener una salida autorizada.

Los profesionales penitenciarios advierten de que ya no se trata de episodios aislados, sino de un fenómeno sostenido en el tiempo. Las asociaciones de funcionarios apuntan a una combinación de factores: ampliación de los beneficios penitenciarios, mayor flexibilidad en la concesión de permisos y falta de medios humanos y materiales suficientes para evaluar el riesgo real de cada interno y para hacer un seguimiento efectivo.

Diferencias entre prisiones y perfiles de internos

Las cifras varían de forma significativa entre centros. En algunos establecimientos el porcentaje de presos que no reingresan tras el permiso supera el 5%, mientras que otros, como determinados centros abiertos o módulos específicos, registran tasas sensiblemente inferiores. Estas diferencias no siempre se explican solo por el tipo de centro, lo que alimenta la sensación de descoordinación y falta de criterios homogéneos.

Buena parte de los permisos se conceden a internos en tercer grado, que ya disfrutan de un régimen más flexible y pasan parte del día o de la noche fuera de prisión. Sin embargo, son también estos perfiles los que concentran la mayoría de los incumplimientos. Los datos revelan además una brecha entre hombres y mujeres: el porcentaje de no retorno es mayor entre las internas, lo que pone sobre la mesa la necesidad de políticas de supervisión adaptadas a distintos perfiles y trayectorias delictivas.

Colectivos de funcionarios de prisiones llevan tiempo advirtiendo de que los últimos ejercicios han registrado los porcentajes más altos de evasiones tras permisos de todo el periodo reciente. A su juicio, el modelo actual concede cada vez más salidas sin reforzar en paralelo los mecanismos de control, y convierte al permiso penitenciario en una vía de fuga para internos que no ofrecen garantías suficientes.

Los trabajadores reclaman una revisión de los protocolos de concesión de permisos, una mayor coordinación con las fuerzas y cuerpos de seguridad para localizar a los fugados y más recursos en los centros para poder realizar informes de evaluación del riesgo con rigor. Defienden que la reinserción no puede plantearse al margen de la seguridad ciudadana ni del respeto debido a las víctimas de los delitos.

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