Manifestación de los profesores en huelga, en Barcelona

Manifestación de los profesores en huelga, en BarcelonaEuropa Press

Los profesores votan «intensificar» el conflicto con el gobierno catalán y prevén una huelga más dura que la de marzo

La mayoría del profesorado respalda intensificar las protestas mientras el Govern anuncia el pago de los complementos acordados con CCOO y UGT para la nómina de mayo

Más de 30.000 docentes catalanes avalan nuevas movilizaciones y barajan reactivar la huelga ya en mayo, en pleno tercer trimestre del curso escolar, pese a que el Gobierno autonómico ha aprobado el pago del primer incremento salarial pactado con CCOO y UGT en la nómina del mes que viene. La consulta impulsada por los sindicatos contrarios al acuerdo con el Ejecutivo autonómico muestra un apoyo cercano al 90% a mantener e incluso endurecer las protestas en los centros educativos de Cataluña.

Amplio respaldo sindical a más paros

Según la consulta realizada por USTEC y otros sindicatos críticos, 31.600 maestros y profesores han participado en el sondeo, de los que casi el 90% se muestran favorables a convocar nuevas movilizaciones antes de junio para reclamar mejoras laborales y salariales. De ellos, 27.966 docentes se declaran dispuestos a volver a la huelga y a salir de nuevo a la calle.

Los resultados, difundidos este lunes, llegan después de una intensa semana de paros en marzo, cuando el profesorado protagonizó cinco días de huelga territorializada y una manifestación masiva en Barcelona. Según el sindicato mayoritario, a aquella marcha acudieron unas 100.000 personas, frente a las 35.000 que cifró la Guardia Urbana. La nueva consulta se planteó, explican desde USTEC, para «dotar de legitimidad» a las futuras movilizaciones y asegurar el compromiso individual de cada docente con las protestas.

La participación en este último sondeo ronda un tercio de la plantilla y es ligeramente inferior a la de la anterior consulta, en la que cerca de 41.000 profesores rechazaron el pacto alcanzado por el ejecutivo catalán con CCOO y UGT. Pese a ello, el volumen de votos se acerca al de unas elecciones sindicales en el sector educativo, lo que los convocantes exhiben como prueba de representatividad.

Nuevas huelgas ya en mayo

Los sindicatos que se oponen al acuerdo —con USTEC al frente, junto a otras organizaciones como CGT y Professors de Secundària— se reunirán este miércoles para fijar el nuevo calendario de movilizaciones hasta final de curso. La propia portavoz de USTEC, Iolanda Segura, ha avanzado en declaraciones a RAC1 que el escenario más probable es que las nuevas jornadas de huelga se sitúen «a lo largo de mayo», con la posibilidad de extenderse más allá en función de la evolución del conflicto.

En la consulta, además de preguntar si el profesorado está dispuesto a hacer más huelga, se pedía cuántos días estarían dispuestos a parar y qué modalidad de huelga consideran más efectiva en este momento. Más del 58% de los participantes apuestan por fórmulas que intensifiquen el conflicto y vayan más allá del modelo aplicado en marzo, cuando las aturadas se organizaron por territorios a lo largo de una semana.

Los sindicatos críticos han anunciado también que no acudirán a la mesa sectorial ordinaria convocada por el Departament d’Educació, a la que acusan de actuar «como si no hubiera pasado nada» tras las movilizaciones de marzo. En un comunicado unitario, exigen al Govern que escuche al conjunto del colectivo docente y abra un nuevo marco de negociación con las organizaciones que no han avalado el pacto salarial.

En paralelo al pulso sindical, el Departament d’Educació asegura que está trabajando para que el primer incremento de sueldo previsto en el acuerdo con CCOO y UGT se haga efectivo en mayo. Se trata de un pago único de unos 800 euros vinculados a un aumento del 30% del complemento específico pactado para este año.

Según cifras difundidas por UGT, la cantidad concreta sería de 838 euros para el profesorado de infantil y primaria y de 857 euros para los docentes de secundaria, que se abonarían en la nómina del mes que viene. A medio plazo, el acuerdo prevé que en cuatro años los docentes cobren alrededor de 3.000 euros brutos más al año que en la actualidad.

El Gobierno autonómico defiende que estas medidas suponen un esfuerzo presupuestario significativo y que buscan mejorar la situación de los casi 97.000 docentes del sistema público, que ya representan más de la mitad del personal de la Generalitat, según otras informaciones sobre la negociación salarial educativa. Sin embargo, para los sindicatos mayoritarios que no firmaron el pacto, el incremento es insuficiente para compensar la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos años y la sobrecarga de trabajo en los centros.

Además del complemento anual, el Ejecutivo catalán ha aprobado una compensación de 50 euros por noche para los maestros que acompañen a los alumnos en colonias escolares, que entrará en vigor el próximo curso. Pese a ello, más de 600 escuelas e institutos se han adherido ya a una campaña para cancelar colonias y excursiones el curso que viene, como medida de presión añadida dentro del conflicto educativo.

El malestar del profesorado va más allá de la cuestión salarial y se extiende a aspectos organizativos y pedagógicos del sistema educativo catalán. Una de las últimas reivindicaciones se centra en el llamado trabajo de investigación de bachillerato, que algunos docentes consideran que ha perdido su sentido formativo con la irrupción de la inteligencia artificial.

Un grupo de profesores ha impulsado un manifiesto para pedir directamente al Departament d’Educació la eliminación de esta tarea obligatoria, al entender que muchos trabajos se realizan ahora con ayuda de herramientas de IA y no responden al esfuerzo ni al aprendizaje real del alumnado. La iniciativa nació en el Institut de Tona, en Osona, y en pocas semanas ha sumado el apoyo de cerca de 30 institutos de todo el territorio, además del respaldo del sindicado Professors de Secundària.

El secretario de Acción Sindical de este sindicato, Ramiro Gil, defiende que el tiempo que los estudiantes dedican al trabajo de investigación podría emplearse en estudiar las asignaturas de bachillerato, que ya son suficientemente densas. También recuerda que los docentes que tutoricen estos trabajos no reciben compensación económica específica, a pesar de la carga de trabajo extra que suponen.

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