El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol, en una imagen de archivo
Cataluña
Illa acuerda un funeral de Estado para Pujol pese a sus causas por corrupción
El presidente de la Generalitat alcanzó un pacto con la familia del exmandatario catalán, figura clave en la Transición pero envuelta en graves acusaciones judiciales
Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Cataluña, pactó hace semanas con la familia de Jordi Pujol la organización de un funeral de Estado tras el fallecimiento del histórico líder nacionalista, quien gobernó durante 23 años entre 1980 y 2003. Este acuerdo, revelado por fuentes de la Generalitat a The Objective, se produce en pleno juicio en la Audiencia Nacional contra Pujol y sus siete hijos por delitos graves como organización criminal, blanqueo de capitales y corrupción, con peticiones de hasta 29 años de cárcel. Desde El Debate no se ha podido obtener respuesta de la Generalitat, pese a efectuar diversas llamadas.
Pujol, que cumplirá 96 años en junio y padece un delicado estado de salud tras dos ictus y una neumonía, no ha declarado en el juicio por su deterioro cognitivo moderado, aunque la Fiscalía Anticorrupción le reclama nueve años de prisión por asociación ilícita, blanqueo, evasión fiscal y falsedad documental. Fuentes del PSC advierten de que el funeral podría coincidir con la sentencia del proceso, lo que generaría una imagen controvertida de los hijos del ex presidente tras el féretro cubierto con la señera catalana.
Antecedentes judiciales y rechazo social
El pacto de Illa ignora el historial de Pujol, quien admitió una fortuna oculta en el extranjero —estimada en 290 millones de euros defraudados por la UDEF— y protagonizó frases como «¿Qué coño es la UDEF?» en una entrevista televisiva o la amenaza «Si sacsegeu les branques cauran tots els nius» en el Parlament.
Por ello, Barcelona le retiró la Medalla de Oro y varios municipios su nombre de las calles, al igual que ocurrió con otros implicados en casos como el 3% de CiU o figuras como Félix Millet. Este reconocimiento contrasta con el trato a personalidades como Francisco Camps, absuelto en Gürtel pero privado de honores locales.
Illa rechazó solo la propuesta familiar de replicar el funeral de Francesc Macià en 1933, con carro tirado por caballos y escolta de la Guardia Civil, aunque el acto mantendrá honores institucionales similares a los de Josep Tarradellas en 1988, con misa en la Catedral de Barcelona.
La estrategia del presidente socialista busca captar el voto nostálgico de Junts, herederos de CiU —fundado por Pujol con pactos clave como el del Majestic con Aznar—, pese a las críticas de independentistas que ven inoportuno el homenaje ante el juicio en curso.
Contexto de otros funerales pactados
Este no es el único acuerdo previo: el Gobierno de Pedro Sánchez negoció con la Casa Real un funeral de Estado para Juan Carlos I, con traslado oficial desde Abu Dabi y exequias en El Escorial, similar al de don Juan de Borbón. En Cataluña, el entierro de Tarradellas contó con presencia de Felipe González y el propio Pujol, subrayando su rol en la estabilidad postfranquista, aunque eclipsado hoy por las sombras de la corrupción familiar.