El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, durante un coloquio organizado por el Club Siglo XXI
Política
Los compañeros de Rufián se hartan de su personalismo: «Algunos hablaremos y se acabará la tontería»
El malestar interno en el grupo de ERC en el Congreso alcanza cotas inéditas
A nadie en ERC se le escapa que Gabriel Rufián es, en estos momentos, su principal activo electoral: el portavoz de Oriol Junqueras en el Congreso es el político republicano más conocido, y se ha erigido en referente para buena parte del electorado de izquierdas, más allá de Cataluña y más allá de las fronteras de su partido. Este personalismo, no obstante, no está sentando nada bien entre sus compañeros de trinchera.
No es nada nuevo –Rufián lleva tensando las costuras con sus compañeros en el Congreso y en el partido desde hace tiempo, con su lucha casi unipersonal por la unidad de las izquierdas–, pero en los últimos días el malestar se ha intensificado. El motivo son las condiciones que Rufián exige para repetir como cabeza de lista de ERC en las próximas elecciones generales, sean cuando sean.
«Necesito una serie de condiciones que mi partido sabe y que tienen que ver con el grupo parlamentario», dijo en un acto en Madrid hace dos semanas. Entre estas condiciones, según recogía este lunes el diario Ara, están cuestiones como elegir a los miembros de la candidatura, descartando a aquellos con los que no tenga plena sintonía, o tener más poder de decisión sobre la orientación de la política en Madrid.
La presión en la olla llevó a que este lunes uno de sus compañeros se pronunciase en público. Jordi Salvador, diputado de ERC en el Congreso, publicó en X un duro mensaje contra Rufián en el que le recordaba que «en la política y en la vida hay una norma básica: el respeto».
«ERC no es ninguna plataforma personal ni un espacio de ultimátums», le afeaba Salvador a Rufián, amenazando con romper el pacto de silencio en torno a lo que ocurre en el seno de la formación: «Si hace falta, algunos hablaremos en público y se acabará la tontería», advertía el diputado. Y concluía: «La paciencia tiene un límite». Según fuentes cercanas al grupo republicano recogidas por El Periódico, el malestar es generalizado.
ERC e Illa
Mientras Rufián tensa el frente madrileño de ERC, en Cataluña los de Junqueras están atados a Salvador Illa –a quien acaban de aprobarle los Presupuestos para 2026, y que dan aire al ejecutivo socialista para el resto de la legislatura– mientras el PSC se ve salpicado por los escándalos de presunta corrupción en el seno del PSOE.
Este martes, la portavoz de ERC en el Parlament, Ester Capella, ha defendido que hacer comparecer a Illa en el hemiciclo catalán para que dé explicaciones sobre las causas judiciales que afectan al PSOE supone «españolizar» la cámara. Con todo, Capella ha asegurado que estas «explicaciones» las pedirán este mismo miércoles durante la sesión de control al presidente catalán, porque el Govern tiene que ser «transparente».