Joan López
El laberinto catalánJoan López

Junts no sabe cómo tratar con el PP

Para Junts, acercarse al PP en Madrid tiene menos riesgo que hacerlo en Cataluña: ahí está la clave del voto diferente en la Carrera de San Jerónimo y en la Ciutadella

Barcelona

La diputada y portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras

La diputada y portavoz de Junts en el Congreso, Míriam NoguerasAlberto Ortega / Europa Press

Esta semana, la Mesa del Congreso vetó la posibilidad de que se votara una propuesta, apoyada por Junts, que instaba a Sánchez a convocar elecciones. Si la misma se hubiera votado, los de Carles Puigdemont hubieran dado su apoyo a ir a las urnas. Sin embargo, 24 horas más tarde, en el parlamento catalán, el PP presentó una propuesta parecida, que sí se votó… pero Junts no la apoyó.

Los criterios de la Mesa del Congreso y la del parlamento autonómico son distintos y, sobre todo, Junts actúa y vota de diferente manera en Madrid y en Barcelona. En Madrid, los siete escaños de Junts fueron clave para la investidura de Pedro Sánchez en otoño de 2023. Ahora, hace meses que Míriam Nogueras afirma que toda relación entre ellos y el PSOE ha terminado.

La realidad es que Junts se ha quedado en tierra de nadie, y si bien no apoya leyes tramitadas por el Gobierno tampoco se apunta a una moción de censura, de carácter instrumental, tal como ha propuesto Alberto Núñez Feijóo. A día de hoy, tras escuchar las declaraciones de Sánchez en Bruselas, parece estar más cerca de convocar elecciones el mismísimo presidente del Gobierno que no Junts dar su brazo a torcer apoyando una moción de censura que finiquitara una legislatura nefasta.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y la portavoz del PP en el Congreso, Ester MuñozMarta Fernández / Europa Press

¿Con quién tiene mejor relación hoy Junts? ¿Con el PSOE o con el PP? El líder del PP dijo el pasado martes en una entrevista con Pablo Motos que no hablaba con Puigdemont, pero sí reconoció que tenía contacto con la portavoz de Junts en el Congreso, Nogueras, «porque compartimos criterios en materia de política energética, fiscal o de vivienda».

Madrid y Barcelona

Para Junts, acercarse al PP en Madrid tiene menos riesgo que hacerlo en Cataluña. Ahí está la clave del voto diferente en la Carrera de San Jerónimo y en la Ciutadella. Junts se abstuvo en el parlamento catalán ante la propuesta del PP de adelantar elecciones. Su argumento sonó a excusa: el Parlamento catalán no tiene competencias para convocar elecciones generales. Tampoco las tiene para declarar la independencia, y eso no fue óbice para que Junts apoyara la separación unilateral.

Junts no puede votar con el PP en Cataluña porque eso es carnaza para ERC y Aliança Catalana (AC). En cambio, en el Congreso, sin presencia de AC y con ERC inmersa en un galimatías sobre qué lista encabezará Gabriel Rufián –además de que ERC se ha convertido en una extensión de la bancada socialista–, para los exconvergentes no tiene tanto riesgo aproximarse al PP cuando los temas tratados tienen que ver con la agenda económica.

Junts vive en una encrucijada. Apoyar una moción de censura es, a ojos de gran parte de sus votantes, abrir las puertas de la Moncloa a dos partidos no nacionalistas y que ellos consideran anticatalanes, como son Vox y el PP. Sumar sus votos a los de Santiago Abascal y Núñez Feijóo en una moción de censura supondría una criminalización de la Cataluña oficial, mediática e institucional que Junts —sumidos en una crisis existencial profunda— no puede permitirse.

Ahora bien, no apoyar la moción de censura también tiene coste para Junts. Nogueras ha conseguido esta legislatura ganar protagonismo y, por instantes, competir con Rufián y su notoriedad. No apoyar la moción permite a sus adversarios republicanos mantener su influencia en el gobierno. Por momentos, Junts parece no atreverse a dar el paso porque temen la campaña de Rufián acusándolos de muleta de «las derechas españolas». En resumen, el portavoz republicano en la Cámara Baja, en gran medida, condiciona la estrategia de Junts.

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, durante un coloquio organizado por el Club Siglo XXI

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel RufiánRicardo Rubio / Europa Press

En Junts creen que entre sus votantes de tendencia liberal y del tradicional sector económico-empresarial que les presta apoyo incondicional desde los años 80 del siglo XX, aún sigue siendo preferible apoyar a un Sánchez en su ocaso, pero que promete financiación, recursos y comprensión hacia el ideario separatista, que acercarse al PP.

Todo ello a pesar de que Junts y el PP comparten programa económico-fiscal en un elevado porcentaje, pero no visión nacional. Y en la Cataluña oficial, la agenda nacionalista sigue siendo el tema central del debate político: lengua –como se vio durante la visita del Papa–, transferencias y capacidad de seguir dando pasos a la separación, lenta pero inexorablemente.

Iván Redondo, muy escuchado en Cataluña por las élites socioconvergentes, habla de plurinacionalidad para facilitar la continuidad de la argamasa que permite convivir al PSOE, ERC, PNV y Junts. La música del exgurú de Sánchez suena bien a los oídos de esta ala empresarial de Junts y, en consecuencia, aleja la posibilidad de que Puigdemont apoye una moción de censura.

Votar una cosa en Barcelona y otra en Madrid con solo 24 horas de diferencia y pensar que eso no va a pasar factura electoral es iluso. En Aliança Catalana se frotan las manos. La portavoz del PNV en el Congreso, al afirmar que «estamos ante la última brazada de la legislatura», dijo lo que en Junts también piensan, pero no se atreverán a dar el paso de dar la carrera –o quizás es mejor hablar de huida hacia adelante– de Sánchez por finalizada.

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