El presidente de la Cámara de Barcelona, Josep Santacreu, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el presidente del Parlamento de Cataluña, Josep Rull, entre otros, durante la presentación de la Memoria
Cataluña
La falta de vivienda amenaza el crecimiento económico de Cataluña, según las cámaras de comercio
El Consejo de Cámaras destaca que la economía catalana creció un 2,7% en 2025, pero advierte de que el déficit de más de 140.000 viviendas y la escasez de trabajadores cualificados ponen en riesgo la competitividad y el bienestar de los hogares
La economía catalana mantiene una trayectoria de crecimiento sólida y cada vez más apoyada en la productividad, pero se enfrenta a un desafío que amenaza con limitar sus beneficios: la falta de vivienda. Este es el principal mensaje que lanza el Consejo de Cámaras de Cataluña en su Memoria Económica de 2025, presentada este jueves en Barcelona en un acto presidido por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa.
El informe dibuja una economía que continúa creciendo por encima de la media europea. El Producto Interior Bruto (PIB) aumentó un 2,7% durante 2025, frente al 1,4% registrado por la zona euro, mientras que el PIB por habitante avanzó un 1,6%. Sin embargo, las cámaras destacan especialmente un cambio que consideran significativo: el crecimiento ya no se sustenta únicamente en la creación de empleo, sino también en una mejora de la productividad.
Según los datos presentados, la productividad por hora trabajada aumentó un 1,1% durante el último año, un comportamiento que también se ha repetido en el conjunto del periodo posterior a la pandemia. Para las cámaras, este fenómeno refleja una evolución más equilibrada de la economía catalana que la observada en anteriores ciclos expansivos.
La directora de la memoria, Carme Poveda, ha subrayado que el empleo y la productividad están contribuyendo de forma simultánea al crecimiento, algo poco habitual en etapas anteriores. Además, ha destacado que Cataluña ha reducido parte de la distancia que mantenía con Europa en términos de productividad.
El informe también identifica cambios en la estructura empresarial. Los sectores vinculados a las tecnologías de la información, las actividades profesionales y los servicios financieros continúan ganando peso dentro de la economía catalana, mientras que actividades como el comercio, el transporte o la hostelería pierden relevancia relativa.
A ello se suma el crecimiento del número de grandes empresas. Cataluña cuenta ya con 3.156 compañías de gran tamaño, alrededor de un millar más que hace una década. Sin embargo, el tejido empresarial sigue presentando una dimensión media inferior a la de otros países europeos, uno de los aspectos que las cámaras consideran necesario corregir para ganar competitividad.
Advertencias
Pese a la buena evolución de los indicadores macroeconómicos, la memoria advierte de que la prosperidad no llega con la misma intensidad a todos los hogares. Los salarios reales apenas han recuperado poder adquisitivo en los últimos años y muchas familias siguen soportando el impacto del encarecimiento del coste de la vida.
En este contexto, la vivienda emerge como el principal cuello de botella. El presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Josep Santacreu, ha advertido de que la crisis habitacional ya está afectando tanto al bienestar de los ciudadanos como al desarrollo económico del territorio. Según los cálculos recogidos en el informe, Cataluña acumula un déficit superior a las 140.000 viviendas desde 2021, fruto del fuerte crecimiento del número de hogares y de una oferta insuficiente para absorber esa demanda.
Las cámaras también alertan de otro problema creciente: la dificultad de las empresas para encontrar trabajadores cualificados. A pesar del aumento de la población registrado en los últimos años, impulsado principalmente por la inmigración, cerca del 40% de las compañías asegura tener problemas para cubrir determinados puestos de trabajo.
Ante este escenario, el Consejo de Cámaras propone reforzar la inversión en innovación, impulsar el crecimiento del tamaño de las empresas, mejorar la adecuación entre la formación y las necesidades del mercado laboral y aumentar de forma decidida la oferta de vivienda.
Durante su intervención, Salvador Illa ha coincidido en señalar la vivienda como una de las prioridades estratégicas para los próximos años. El presidente de la Generalitat ha defendido que garantizar el acceso a una vivienda asequible debe convertirse en una «misión de país» y ha apostado por acelerar la construcción de nuevas promociones y la colaboración entre administraciones para responder a una demanda que continúa creciendo.
La fotografía que deja la Memoria Económica de 2025 es la de una economía que avanza con más productividad, mayor capacidad empresarial y un crecimiento superior al de sus vecinos europeos. Pero también la de un territorio que necesita resolver problemas estructurales como la vivienda o la falta de personal cualificado si quiere consolidar ese crecimiento en los próximos años.