Frontera con Francia, en el Collado de Belitres
Francia
La «ONG del catalán» hace de lobby para catalanizar el nombre de una región del sur de Francia
Los vecinos de los Pirineos Orientales pueden votar hasta el próximo 15 de agosto en una consulta no vinculante
El Consejo Departamental de los Pirineos Orientales ha impulsado una consulta entre la población de esta región francesa para elegir el nuevo nombre para el departamento, que comprende lo que el nacionalismo considera la «Cataluña norte»: el Rosellón, el Vallespir, el Capcir, el Conflent y la Alta Cerdaña, además de la Fenolleda. Se puede votar hasta el 15 de agosto.
En la consulta –que no es vinculante, porque el eventual cambio de nombre deberá ser validado por el Consejo de Ministros francés y por el Consejo de Estado– pueden votar todos los ciudadanos mayores de edad inscritos en las listas electorales del departamento. Sobre la mesa hay tres propuestas: mantener el nombre actual; optar por uno más turístico, «Pirineos Mediterráneos», o acercarse a las tesis nacionalistas, con «Pirineos Catalanes».
El nacionalismo catalán ya se ha movilizado para conseguir que esta última sea la opción ganadora, a pesar de que no era su nombre predilecto: habrían preferido que fuese «País Catalán», pero –como reconoció el vicepresidente del Consejo Departamental, Nicolas Garcia– esta opción se descartó porque el gobierno francés nunca la aceptaría.
Con todo, «Pirineos Catalanes» es la opción preferida por los nacionalistas catalanes, y ya están haciendo campaña para que sea la ganadora en la consulta. Es el caso, por ejemplo, de Plataforma per la Llengua (PxL), la autodenominada «ONG del catalán», que han hecho un «llamado» a dar apoyo a este nombre, porque «es la única que reconoce explícitamente la catalanidad del territorio».
En un comunicado, la entidad considera que esta denominación representa «una oportunidad histórica» para «hacer avanzar el reconocimiento institucional de la catalanidad de la Cataluña del Norte». PxL también asegura que «desde su anexión a Francia» –se refieren a la firma del Tratado de los Pirineos en el año 1659– esta región «ha sufrido un largo proceso de uniformización política, administrativa y lingüística que ha arrinconado la lengua catalana».
De ahí que la asociación considere que el cambio de nombre no es solamente «simbólico», sino que puede contribuir «a legitimar la presencia pública de la lengua» y a «reforzar» su reconocimiento institucional.