Jonathan Andic, el hijo del fundador de Mango, a su salida del Juzgado

Jonathan Andic, el hijo del fundador de Mango, a su salida del Juzgado© Europa Press

La terapeuta de los Andic defiende ante la jueza que su método «funcionaba»

La terapeuta de la familia Andic, identificada como Júlia L., declaró durante alrededor de tres horas

La psicoanalista que trató al fundador de Mango y a su hijo se ratifica ante el Juzgado de Martorell, niega cualquier presión y sostiene que sus mensajes se enmarcan en la dinámica de una terapia «directiva». La magistrada investiga si su influencia en el conflicto por la herencia pudo tener algún papel en la muerte de Isak Andic durante una caminata en Montserrat.

La terapeuta de la familia Andic, identificada como Júlia L., declaró durante alrededor de tres horas ante la titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Martorell, que instruye la causa por la muerte del fundador de Mango, ocurrida en una excursión a Montserrat junto a su hijo Jonathan, único investigado por homicidio. Según fuentes conocedoras del procedimiento, la profesional defendió ante la jueza que su peculiar método de trabajo «funcionaba» y que toda su intervención debe leerse en clave estrictamente terapéutica, no como un intento de influir indebidamente en decisiones patrimoniales o familiares.

Durante su comparecencia, la terapeuta contestó a las preguntas de las partes y se esforzó en contextualizar los mensajes de WhatsApp intercambiados con el empresario y con su hijo, que la jueza había considerado relevantes para valorar su papel en la escalada del conflicto entre ambos. La psicoanalista negó haber ejercido presión sobre el fundador de Mango para que cediera parte de su patrimonio en vida a Jonathan y alegó que el tono y el contenido de sus comunicaciones forman parte de una terapia psicoanalítica «fuertemente directiva», orientada a provocar reacción y cambio en el paciente.

De acuerdo con las mismas fuentes, la magistrada trató de delimitar si la participación de la terapeuta se limitó al ámbito clínico o si llegó a convertirse en un factor de presión psicológica en un contexto de disputa por la herencia y el control empresarial. La testigo mantuvo que sus intervenciones se ajustaban a su modelo de trabajo y que nunca tuvo otro interés que la supuesta «sanación» del vínculo entre padre e hijo, a pesar de que las sesiones afectaban a decisiones con enorme impacto económico y societario.

El tipo de terapia aplicada con los Andic se ha descrito en varios documentos judiciales y periciales como una «terapia psicoanalítica fuertemente directiva», una modalidad poco habitual en el psicoanálisis clásico que concede al terapeuta un papel muy activo, incluso fuera del despacho. En este enfoque, el profesional no se limita a escuchar, sino que orienta de forma incisiva la conversación, cuestiona al paciente y busca que su influencia se extienda a la conducta entre sesiones, lo que en este caso habría incluido recomendaciones sobre cómo gestionar el pulso por la herencia en vida.

En el caso de la familia Andic, la jueza y los investigadores tratan de determinar si esa intensa directividad cruzó la línea entre la orientación terapéutica y la presión psicológica, particularmente en lo relativo a los mensajes que habrían animado al empresario a aceptar las demandas económicas de su hijo. Según fuentes de la investigación, la magistrada ve indicios de que la profesional tuvo una influencia «directa» en decisiones clave del fundador de Mango, en un contexto de tensión personal y empresarial previo al supuesto crimen.

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