Pau Casals y Gaspar Cassadó
La traición y reconciliación que marcaron la historia de dos leyendas del violonchelo
Un 22 de octubre de 1973 fallecía en San Juan de Puerto rico el violoncelista Pau Casals Defilló. Había nacido en El Vendrell (Tarragona) el 29 de diciembre de 1876. Ha sido considerado un excelente violoncelista y a nivel popular se le conoce por «El cant dels ocells». A su faceta de instrumentista, debemos añadir la de director de orquesta y compositor.
Después del canto villancico publicado en 1705 y arreglado por Casals, su otra obra con un cierto reconocimiento es el «Himno de las Naciones Unidas». Casals fue más conocido como activista en la defensa de la paz, la democracia, la libertad y los derechos humanos. Sobre todo desde 1939 , cuando decidió no volver a España mientras estuviera Franco. Con lo cual decidió organizar conciertos en Prades o Prada de Conflent, en lo que el nacionalismo llama Cataluña Nord.
A parte de Prades vivió en Puerto Rico, de donde era originaria su madre, pues los abuelos de Casals eran indianos. Lo enterraron en el cementerio Memorial de San Juan de Puerto Rico. En esta localidad hay un museo dedicado a su memoria y se celebra el Festival Casals. El 9 de noviembre de 1979 trasladaron sus restos al cementerio de El Vendrell. Allí está la Casa-Museo y en el barrio de San Salvador una fundación a su nombre. Entre sus alumnos tuvo al catalán Gaspar Cassadó. Entre ambos hubo buena relación hasta que, por un mal entendido, rompió su relación con él.
En un hotel de Madrid, la noche del 24 de diciembre de 1966, moría Gaspar Cassadó, de un ataque al corazón. Hizo escala antes de viajar a barcleona para celebrar la Navidad con su hermano José. Es considerado uno de los mejores violonchelistas de su generación, junto a Emanuel Feurermann, Pierre Fournier y George Piatigorsky. Cassadó injustamente ha quedado olvidado. Si, en el aspecto musical se considera a Casals como uno de los mejores de su generación, en el aspecto personal su carácter, en ocasiones, les hacía perder las formas.
Gaspar Cassadó nació en Barcelona el 5 de octubre de 1897. Su padre, Joaquín, era maestro de capilla de la Basílica de la Merced. En un ambiente musical, a los 5 años empezó a estudiar música con su padre. A los 7 años se inició en el estudio del violonchelo con Dionisio March, miembro de aquella capilla musical. Cuando tenía 9 años dio su primer recital. Entre el público estaba Pau Casals. Este le pidió a los Cassadó que le permitieran darle clases. El joven Gaspar, con su hermano Agustín y su padre, viajaron a París para que Gaspar perfeccionara sus estudios musicales con Casals.
La carrera artística de Cassadó fue espectacular a lo largo de su vida. Formó dúos y tríos con Chieko Hará, Arthur Rubinstein, José Iturbi, Alicia de Larrocha, Yehudi Menuhin o Louis Kentner. También estrenó obras de Morera, Honegger, Tansman, Hindemith, Castellnuovo-Tedesco, Pfitzner, Halfter, Khachaturian, Martinu, Delius o Dallapiccola. Y, como alumnos, debemos destacar a Marçal Cervera, Carlos Baena, Enrique Correa, Joaquín Vidaecha, Elías Arizcuren o Ricardo Vivó.
Se casó con Giulietta Gordigiani von Mendelssohn, 26 años mayor que él, mecenas y viuda de Robert Mendelssohn, famosa dinastía berlinesa de banqueros, artistas y académicos. A su muerte se casó con la pianista japonesa Chieko Hará.
La relación de Gasofieta -como se le conocía familiarmente- y Pau Casals fue correcta hasta la II Guerra Mundial. Terminada la contienda, durante 7 años, no pudo tocar en los Estados Unidos gracias a Casals. ¿Qué ocurrió? Lo acusó de haber dado conciertos en la Alemania nazi, España e Italia, en una carta que publicó el 6 de marzo de 1949 en The New York Times. Casals decía…
«Durante la guerra Cassadó hizo una brillante carrera en Alemania, Italia y la España de Franco. Sin escrúpulos se presenta en Estados Unidos y es bien recibido, esto es deplorable, la presunción de Cassadó no conoce límites cuando sabiendo que me estoy sometiendo al exilio por haber jugando la carta contraria, usa mi nombre para cubrirse. Un cinismo repugnante».
En la carta Casals afirma que el pecado de Cassadó es peor que los cometidos por Wilhelm Fürtwängler y Walter Gieseking, músicos acusados de colaboracionismo con Hitler. Se le cerraron las puertas de los Estados Unidos a Cassadó y la posibilidad de poder grabar con Columbia Records. Como comentó el violinista Yehudi Menuhin «la aprobación de Casals de estas sanciones rompió el corazón de Cassadó». Casals se olvidó que amigos suyos como Toldrà, Lamote de Grignon, Pich Santassusana, Millet, o Montsalvatge daban conciertos en España. Cassadó tuvo la oportunidad de defenderse, en 1949, en otra carta al The New York Times que, entre otras cosas, decía…
«A mi llegada a Nueva york procedente de Centro América, me sorprendió el tono inquisitorial de la cara en la que se me acusa de delitos que no he cometido. Mi carrera no es algo nuevo, es una cuestión de treinta años, mi relación con el maestro Casals comenzó cuando yo tenía nueve años de edad en 1908, durante muchos años estuvimos tan cerca como maestro y alumno puede ser. En los últimos veinte años nuestros cursos han divergido. Durante la guerra civil española no tomé partido considerándome un «apolítico», un gran defecto en nuestros tiempos sin duda. En cuanto a la acusación de que hice uso del nombre del maestro Pablo Casals, mis representantes artísticos incluyeron en mis notas biográficas que fui discípulo de Casals sin ningún tipo de malicia».
¿Cómo acabo todo aquello? En 1955 Casals le mandó una carta a Cassadó a su casa de Florencia, donde le invitaba a ser juez de un concurso Pablo Casals que se celebraría en París, en 1956 y para que participara ese año, en Prades de Conflent, en el homenaje por sus 80 años. Cassadó el ofrecimiento de su antiguo maestro. Aquel acto supuso que todo quedara olvidado y ambos se reconciliaran diez años después de las acusaciones de Casals contra su discípulo.