Un estudiante utiliza un chatbot mientras hace sus deberes
Educación
El plan de los colegios catalanes ante el tsunami de la IA: no antes de los 14 años y defensa oral de trabajos
«La pregunta no es si la IA ha de entrar a las aulas, porque ya está dentro», advierte Niubó
La irrupción de la inteligencia artificial (IA) está obligando a repensar todos los ámbitos de la sociedad, y la educación no se escapa al tsunami. Conscientes de que preparar las aulas para este nuevo escenario es un desafío urgente, el departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña ha preparado un nuevo documento con orientaciones para el uso de la IA en los centros educativos.
«La pregunta no es si la IA ha de entrar a las aulas, porque ya está dentro, sino cómo aportar un enfoque crítico, ético y humanista a su uso», ha señalado este lunes la consejera de Educación, Esther Niubó, en la rueda de prensa previa al inicio del curso escolar, el próximo martes 8 de septiembre.
Este nuevo documento estará disponible «en las próximas semanas», ha señalado Niubó, y está dirigido tanto a los docentes como al alumnado y a las familias. Una de las principales medidas en esta línea es establecer un límite de edad: según apuntan desde la consejería, el alumnado menor de 14 años no debería usar las herramientas de IA de propósito general –es decir, las que no estén pensadas específicamente para entornos educativos– de forma autónoma.
Para los alumnos entre los 14 y los 18 años, hará falta una «autorización tutorial» para usar estas herramientas. Además, se establecerá un plan formativo para el claustro de profesores y medidas de formación continua, y Educación recomienda a cada centro que establezca un grupo de trabajo propio para elaborar una propuesta de incorporación de la IA a la actividad docente.
La guía también advierte de que los chatbots no son una persona y que están diseñados para halagar al usuario, pero también señala que pueden usarse para simplificar temas complejos o para ayudar a preparar exámenes. Además, recomiendan a los profesores que no usen la IA para corregir el trabajo de los alumnos, y señalan que los estudiantes tienen derecho a saberlo en caso de que así sea.
Exámenes y trabajos
Otra de las preocupaciones de los profesores es que los alumnos deleguen en la IA tareas como hacer los deberes, cortocircuitando el proceso de aprender por sí mismos. La guía, de hecho, señala que los deberes o los trabajos están pensados «para ejercitar habilidades y asentar conocimientos», y advierte: «El día del examen no tendrás IA».
En este sentido, respecto al trabajo de investigación –conocido como treball de recerca, o TR– que se realiza en bachillerato, Educación señala que los alumnos pueden emplear la IA pero que deben documentar su uso y contrastar los resultados. También recomiendan a los profesores que evalúen a sus alumnos de forma oral: «La defensa oral del TR es un espacio para verificar la autoría, la comprensión profunda y la capacidad de razonamiento del estudiante», explican.
«Es una medida necesaria para adaptar nuestros centros a la nueva realidad con la que conviven», ha señalado Niubó, enmarcando estas orientaciones en el Plan de Digitalización Responsable del Govern, que ya llevó a la prohibición de los teléfonos móviles en el aula el curso pasado.