Niubó e Illa conversan en un aula, junto al director de Educación y Competencias de la OCDE, Andreas Schleicher

Niubó e Illa conversan en un aula, junto al director de Educación y Competencias de la OCDE, Andreas SchleicherEuropa Press

Educación

El fiasco de Cataluña en las pruebas PISA no logra enmascarar la tendencia a la baja de sus resultados

La OCDE advierte de que los resultados catalanes no son válidos por haber excluido al 23,3% de los estudiantes convocados al examen

El presidente catalán, Salvador Illa, y la consejera de Educación, Esther Niubó, encaran este martes un difícil primer día de curso escolar. Primero, por la huelga de docentes convocada por USTEC y el resto de sindicatos que mantienen vivo el conflicto contra el Govern, y segundo porque la OCDE ha publicado este martes los resultados de las pruebas PISA, una evaluación internacional que mide el nivel de los estudiantes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias.

La OCDE detalla los resultados a nivel nacional –malos, ya que España ha registrado su peor resultado educativo de toda la serie histórica–, pero en el caso español también los publica a nivel autonómico. En 2022 –fecha de la última convocatoria–, Cataluña obtuvo resultados muy bajos en los tres ámbitos examinados por PISA, confirmando una tendencia a la baja que empezó a partir de 2015.

En la comunidad educativa había inquietud por saber qué pasaría si las pruebas de 2025 ahondarían en esta «caída libre» –tal y como la describió el analista José Manuel Lacasa, uno de los mayores expertos de España en informes PISA– o si, por el contrario, supondrían el inicio de una recuperación. Lo cierto es que ni lo uno ni lo otro, ya que, debido a una cadena de errores en la selección de los alumnos que harían el examen, los resultados de Cataluña están viciados, y no son válidos para ser comparados ni con la serie histórica ni con otros territorios ni países.

Así lo confirman desde la OCDE: «Pese a que los resultados de PISA 2025 para España pueden ser incluidos totalmente en los informes, los resultados de Cataluña no se informan por separado debido a su alta tasa de exclusión de estudiantes», reza el informe publicado para dar cuenta de los datos. El Ministerio del Interior sí ha informado de los resultados catalanes, pero con un asterisco y separados del resto, para dejar claro que no se pueden comparar.

¿Qué ocurrió?

Para entender lo ocurrido, hay que remontarse al momento en que los 51 centros seleccionados para hacer la prueba tenían que inscribir a los alumnos que la iban a realizar. De los 2.545 estudiantes catalanes seleccionados, los centros excluyeron a 591, lo que supone el 23,3%, o más de uno de cada cinco. ¿El motivo? Que tenían dificultades en el aprendizaje, problemas de conducta o discapacidades.

Dicho de otra manera: los centros excluyeron precisamente a los alumnos que, previsiblemente, iban a sacar peores notas, rebajando la media. Sin embargo, las guías de PISA especifican que los «estudiantes no se pueden excluir solamente por un mal rendimiento académico o por problemas normales de disciplina». Y, de hecho, PISA recomienda que el porcentaje de alumnos excluidos no supere el 5%: solamente cinco de los 51 centros catalanes lo cumplieron. Unos diez centros superaron la exclusión del 40% de sus alumnos.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y la consejera de Educación, Esther Niubó, en una imagen de archivo

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y la consejera de Educación, Esther Niubó, en una imagen de archivoEuropa Press

Desde la consejería de Educación aseguran que las instrucciones que se dieron a los centros fueron «incompletas», ya que en ellas no se incluyó ese porcentaje máximo del 5%. También reconocen que el Ministerio de Educación avisó hasta en siete ocasiones a la Generalitat de que se estaban excediendo, pero que estos avisos fueron ignorados sistemáticamente por parte del Consejo Superior de Evaluación (CSE), el organismo responsable, hoy sustituido por otro.

Niubó ha intentado dar carpetazo al asunto abriendo tres expedientes a los funcionarios y al alto cargo que no trasladaron los avisos del ministerio a los centros, y cesando a su ‘número dos’, pero desde la oposición y los sindicatos docentes aseguran que no es suficiente.

El sindicato Profesores de Secundaria considera que es necesario conocer los documentos y las instrucciones que recibieron los centros seleccionados en 2025, y ya han anunciado una solicitud de acceso a la información pública para recibir estos documentos. Preguntados al respecto, desde Educación aseguran que darán toda esta información cuando acabe la investigación en curso, pero evitan dar una fecha aproximada.

Los resultados de PISA 2025

Con este contexto, y habiendo excluido de la prueba a los estudiantes que presentaban problemas, sería previsible que los resultados de Cataluña fueran mucho mejores que en la anterior edición, pero esto solo ocurre en uno de los tres ámbitos examinados por PISA. Así, en el caso de las competencias en ciencias, Cataluña ha obtenido 502 puntos, una clara subida respecto a los 477 que sacó en 2022, y que se acerca a los niveles de 2015.

Sin embargo, ni en lectura ni en matemáticas ocurre lo mismo: el fiasco en la selección de los alumnos no enmascara la tendencia a la baja, aunque sí la frena ligeramente. En PISA 2025 Cataluña ha obtenido 473 puntos en lectura –once más que en 2022– y 474 en matemáticas, cinco más que en la anterior edición.

Estos son los resultados, pero no son comparables al resto de España ni a ediciones anteriores, ya que la muestra no es representativa de la población catalana. Investigadores como el citado Lacasa han prometido que en las próximas semanas realizarán una investigación independiente para estimar, en base a los microdatos de PISA, una hipótesis sobre cuál sería el resultado catalán si se hubiera hecho la selección como hacía falta.

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