Rosas y libros en el día de Sant Jordi de 2024
Barcelona
Estas son las calles que se cortarán al tráfico en Barcelona por Sant Jordi
El próximo martes 23 de abril se celebra una de las festividad más esperadas en Cataluña
La tradición literaria vuelve a tomar las calles barcelonesas este 23 de abril, cuando la ciudad se transformará por cuarto año consecutivo en un gran espacio para peatones. El consistorio municipal ha decidido mantener el modelo de restricción vehicular que comenzó durante la era post-pandémica y que, tras un debut accidentado por la lluvia en 2022, se ha consolidado como formato preferido por residentes y visitantes.
La denominada «superilla literaria» delimitará un perímetro libre de automóviles entre cuatro arterias principales: Diagonal funciona como frontera norte, Gran Via como límite sur, mientras Balmes y Pau Claris cierran el rectángulo por oeste y este respectivamente. Dentro de este espacio, donde no circularán ni coches ni bicicletas ni patinetes, se concentrará la mayor oferta de puestos de venta.
Entre las novedades para 2025 destaca la fuerte presencia en La Rambla, recuperando este emblemático paseo como uno de los epicentros de la fiesta. También la zona alta de Gran de Gràcia albergará numerosos expositores, ofreciendo así alternativas a la saturación del centro.
El dispositivo especial arrancará la víspera a las diez de la noche, cuando las señales prohibirán ya el estacionamiento en toda la zona afectada. Solo quienes necesiten acceder a aparcamientos privados o públicos podrán circular con vehículos, mientras el resto deberá optar por rutas alternativas hasta la mañana del día 24.
Más allá del Eixample
La celebración no se limitará al Eixample. Los diez distritos contarán con espacios propios: desde la Plaza Eivissa en Horta-Guinardó hasta la Rambla de Poblenou en Sant Martí, pasando por espacios emblemáticos como la Plaza de Sarrià, la Via Julia en Nou Barris o la Rambla de Sants.
La programación complementaria incluye encuentros literarios en la red de bibliotecas desde principios de mes, un acto especial en la antigua fábrica Estrella Damm, un concierto de la banda Mishima la noche previa y varias instituciones con puertas abiertas.
Esta iniciativa, diseñada inicialmente bajo el gobierno de los Comuns y mantenida por el actual consistorio, ha superado las reticencias iniciales para convertirse en uno de los sellos distintivos de la fiesta del libro y la rosa.