El crítico cinematográfico Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos, en Barcelona
Entrevista
Ruiz de Villalobos, sin pelos en la lengua: «El cine en España es una herramienta ideológica y subvencionada»
El veterano crítico de cine recibirá el Premio Trayectoria de CinemaNet este sábado en Barcelona
«Yo soy antiguo e incunable», advierte el veterano crítico cinematográfico Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos (Barcelona, 1939) al poco de arrancar la entrevista. Atiende a El Debate pocos días antes de la gala de los Premios Familia de la asociación CinemaNet, entidad de la que es vicepresidente, donde recogerá el galardón a la Trayectoria profesional y humana.
«Habré visto entre 50.000 y 80.000 películas a lo largo de mi vida», asegura Ruiz de Villalobos, una de las voces más reconocidas en el periodismo cultural de Barcelona. Con 70 años en la profesión a sus espaldas, ha trabajado en prensa, radio y televisión, siempre con la vehemencia y la lucidez que le caracterizan.
Este sábado recogerá el Premio Familia, en una gala abierta al público en el Auditorio de CaixaForum Barcelona, a las 18h, en la que también se premiarán a las películas Buffalo Kids, La abuela y el forastero y Los destellos.
— ¿Qué supone para ud. recibir el Premio Familia a la Trayectoria?
— Ya sabes que yo no creo en los premios, pero estoy encantado. Lo acepto más como un acto de cariño y respeto a mi persona que por un reconocimiento a mi trayectoria, porque ¿qué es una trayectoria? La vida es un regalo, y una persona de bien agradece los regalos. Por encima de todo hay que respetar la vida que te ha tocado. Yo agradezco un premio como este, de una asociación como CinemaNet, que se plantea el cine desde otra perspectiva: no sólo como cine de consumo, sino como cine de valores.
— CinemaNet, además, pone el acento en un tipo de cine que a menudo va a contracorriente de la mentalidad dominante.
— El cine, como la literatura o el periodismo, está siendo manipulado por las ideologías que hay en el país, de un signo o de otro. Para mí es fundamental que las personas que crean, sean pintores, periodistas o cineastas, sean independientes.
Un momento de la gala de los Premios Familia de CinemaNet de 2024, en Barcelona
Es mucho peor la prostitución del alma que la prostitución de la carne, porque la carne es intrascendente: muere, se pudre y vuelve al polvo, como dice la Biblia. Pero si el espíritu se corrompe, la persona pierde su dignidad. Hoy veo en el periodismo, por cómo han crecido los medios e internet, una mayor prostitución del espírítu que de la carne.
— ¿Y en el cine?
— En el cine es horroroso. En estos momentos, para España y Cataluña el cine es una herramienta ideológica. Fíjate que todas las películas que hacen hablan de violencia de género, de violaciones o de que la familia es un asco. Es lo que se vende ahora.
— Lo que vende y lo que se subvenciona…
— Eso es un hecho. Sin subvenciones, en España se harían tres o cuatro películas… pero cada mes se estrenan tres o cuatro películas españolas de chicos jóvenes. Es un disparate. Se dirá lo que se quiera de la época franquista, pero en el cine había una cosa que estaba muy bien: quien quería llegar a ser cineasta empezaba desde abajo. Ahora tú vas a una escuela, aquí en Cataluña, que cuesta una millonada —no diré el nombre, pero es la peor escuela del mundo— y salen todos como Robocop.
— ¿Salen haciendo un cine sin alma?
— Les enseñan a hacer la misma película, y esto pasa también en otra escuela de Madrid de la que tampoco diré el nombre. Comparemos esto con la Nouvelle Vague, el Nuovo Cinema Italiano, el Nuevo Cine Español... ¡los empezaron cineastas jóvenes, como Truffaut o Godard! Y en España tenemos a Carlos Saura, [Francisco] Regueiro o Víctor Erice, que sus películas no se parecen en nada, cada uno tiene su personalidad.
Hoy el problema es que todos salen de la misma escuela, y ahí les enseñan que la A con la A es siempre B, pero no les enseñan lo importante para un creador: que si un profesor me dice que la A con la A es B, seguro que no es así.
— En este panorama, tal vez, ¿son necesarios reconocimientos que vayan un poco a la contra, como los Premios Familia?
— Bueno, yo no lo diría así. Los Familia ofrecen otra perspectiva, otra posibilidad. Yo creo que el arte debe ser muy variopinto: cada persona tiene que hacer lo que cree. Lo que no se puede hacer son películas al dictado. Y muchas veces se mantienen unas fórmulas que... Por ejemplo, a mí me pone muy nervioso el tema de la mujer en el cine.
— ¿En qué sentido?
— En que tanto que hablan de feminismo, pues lo primero que hay que hacer es que en una película las señoritas no tengan por qué enseñar las tetas. Las mujeres se siguen desnudando por norma, y progresistas de izquierdas siguen haciendo lo mismo que cuando apareció el cine ese con Pilar Miró.
Quieren fomentar el sexo por encima de todo, y lo están matando: acuérdate de [Ernst] Lubisch, que cuando una pareja entraba en ese estadio amoroso, cerraban la puerta la habitación. La imaginación era más rica que ahora.