Vista aérea de la playa de la Barceloneta, en Barcelona
¿Quién vigila las playas de Barcelona? Los socorristas van a la huelga indefinida desde hoy
La CGT denuncia precariedad extrema mientras el Ayuntamiento reconoce la importancia del servicio fijando servicios mínimos del 50 %
El primer día de agosto marcará el inicio de un conflicto laboral que comprometerá la seguridad en el litoral barcelonés. Los profesionales encargados de la vigilancia acuática han decidido paralizar completamente su actividad tras el fracaso de las negociaciones mantenidas el pasado lunes con FCC Medioambiente, la compañía responsable de gestionar este servicio municipal, según ha informado ACN.
La decisión de mantener los puestos de trabajo vacíos por tiempo indefinido surgió después de que la totalidad de la plantilla respaldara esta medida de presión. Los profesionales del rescate acuático exigen tres demandas fundamentales: establecer un acuerdo laboral específico para su sector, reducir la alta rotación de personal temporal y hacer efectivas las mejoras profesionales que ya habían sido pactadas anteriormente.
La situación se ha deteriorado progresivamente desde el año anterior, según denuncian los trabajadores, quienes ya protagonizaron dos paros laborales sin conseguir avances significativos en múltiples rondas negociadoras con las autoridades municipales.
El reconocimiento tardío de un servicio vital
La Confederación General del Trabajo ha encontrado un argumento inesperado para fortalecer su posición: la propuesta municipal de mantener activo cuatro quintas partes del servicio durante el conflicto. Esta medida, que garantizaría la cobertura de ocho de cada diez puestos de vigilancia, representa para el sindicato una admisión implícita de la relevancia de una actividad que consideran históricamente desatendida por la administración local.
Los representantes sindicales señalan una contradicción en la actitud municipal: reconocer la naturaleza indispensable del servicio únicamente cuando la situación se vuelve conflictiva, mientras que durante años han ignorado las mismas razones esgrimidas por los trabajadores para reclamar mejores condiciones.
La crisis afecta no solo a los vigilantes de playa, sino también a personal sanitario especializado, profesionales de enfermería y tripulaciones de embarcaciones de rescate. Todos estos colectivos comparten, según sus representantes, una situación de «vulnerabilidad laboral extrema» que compromete el funcionamiento diario de los equipos de emergencia marítima.
La propia empresa concesionaria ha admitido la existencia de deficiencias estructurales graves que interfieren regularmente con las operaciones de los equipos acuáticos y sanitarios, según han revelado los trabajadores.
Para visibilizar su protesta, los profesionales del rescate han programado una manifestación en el corazón político de la ciudad, concretamente en la plaza Sant Jaume, coincidiendo con el arranque de su paro laboral el próximo 1 de agosto a las 10 de la mañana.