'L’Onze de Setembre del 1714', obra de Antoni Estruch (1907)

'L’Onze de Setembre del 1714', obra de Antoni Estruch (1907)

Historias de Barcelona

Tras la guerra de 1714, todo un barrio de Barcelona desapareció sin dejar rastro

El barrio de la Ribera ha sido uno de los más castigados en la historia reciente de la ciudad

Acabada la guerra de Sucesión, Barcelona sufrió un gran cambio urbanístico. Una parte del barrio de la Ribera fue derrumbado; en gran parte porque allí se concentraron los últimos ataques borbónicos, y muchas de las casas estaban ya medio en ruinas. En aquel espacio se construyó el mercado del Born, se urbanizó un gran paseo conocido como la Explanada y se construyó la Ciudadela.

A continuación hablaremos de las casas, su valor, y el nombre de las calles desaparecidas. Curiosamente 200 años después ese mismo barrio también fue diezmado cuando se construyó la Vía Layetana. Es, por así decirlo, el barrio que más ha sufrido con la modernización de Barcelona.

Antes de la guerra de Sucesión, el barrio de la Ribera tenía 2.500 casas, 50 calles, cinco plazas, dos hospitales, tres conventos y dos parroquias. Vivían entre ocho y diez mil personas. De las calles y plazas, era famosa la calle dels Horts, porque en los jardines de esas casas se encontraban árboles frutales y otras plantas. En la calle del Cónsul, tenía su casa el cónsul de Holanda en Barcelona, con parque y jardines. También era famosa la plaza Pla d'en Lluy.

Allí estaba el hospital del Espíritu Santo, de pobres, ciegos y mutilados, y el hospital de Santa Marta. Se levantaban los conventos de San Agustín, el de los padres clérigos regulares menores, junto a la plaza del Borne, y el de Santa Clara. Dos eran las parroquias o iglesias: la de Santa María del Mar y la de Santa Eulalia de Mérida o del Campo.

Muchas casas se decidió derribarlas teniendo en cuenta su estado después de la guerra. Estuvieran en pie o medio derruidas, todas ellas fueron tasadas por funcionarios. En un primer momento se evaluaron las siguientes casas:

  • 30 de la calle de la Llarda
  • 23 de la calle de Santa Marta
  • 21 de la calle Santa Clara
  • 9 de la calle de la Fusina
  • 19 de la calle del Espíritu Santo
  • 16 del Pla de Lluy
  • 8 de la calle de los Huertos
  • 23 de la calle de Comaroca
  • 7 de la calle de Bonaire
  • 7 que estaban frente al mar
  • 21 de la calle Jolivert
  • 7 de la calle Benlloch

Muchas de ellas estaban en ruinas y contabilizaron que todo aquel volumen de casas valía 105.865 libras de ardites. También se evaluaron 29 huertas, por un valor de 38.303 libras y cinco dineros de ardite. En la Cataluña medieval y moderna, la libra era una unidad monetaria de cuenta, mientras que el ardite era una moneda física de cobre.

La libra catalana se dividía en 20 sueldos, y cada sueldo se dividía en 12 dineros. Por lo tanto, una libra equivalía a 240 dineros, y como un ardite era igual a un dinero, una libra catalana equivalía a 240 ardites. El ardite se acuñó en diferentes localidades de Cataluña y el Rosellón durante los siglos XVI y XVII, y su peso era de aproximadamente 1.6 gramos. A continuación se evaluaron estas otras casas, tasadas por un valor de 235.141 libras de ardites:

  • 5 frente al mar
  • 8 de la calle Benlloch
  • 13 de la calle Roldó
  • 18 del Pla de Lluy
  • 30 de la calle Bonayre
  • 15 de la calle del Joch de la pilota
  • 1 de la calle dels Dies Feiners
  • 5 de la calle de Arboleda
  • 20 de la calle de Xucles
  • 5 de la calle Micó
  • 19 de la calle Bella
  • 16 de la calle Comaroca
  • 8 de la calle Triperias
  • 14 de la calle Juan Grech
  • 26 de la calle Oliver
  • 24 de la calle Na Rodés
  • 14 de la calle dels Ventres
  • 23 de la calle de Jaume Negre
  • 36 de la calle de Canals
  • 7 de la calle Carrodores
  • 6 de la calle Tiradors
  • 56 de la calle Llansana
  • 21 de la calle Corretjes
  • 19 de una calle sin nombre
  • 16 de la plaza del Borne
  • 29 de la calle Vidrieria
  • 17 de la calle Pescadería
  • 13 de la calle Palet
  • 15 de la calle Mall-lligades
  • 13 de la calle Cruanyes
  • 18 de la calle del Pou
  • 26 de la calle Caldés
  • 14 de la calle de San Antonio
  • 8 de la calle Lladó
  • 11 de la calle Montserrat
  • 2 de la calle Dusay
  • 17 de la calle Flassaders
  • 3 de la calle Sabateret
  • 13 de la calle Tantarantan

La parte proporcional de este dinero les fue entregado a los propietarios de las casas, siempre y cuando estas aún fueran habitables. Las que ya estaban derribadas, como consecuencia de la guerra, no percibieron ningún tipo de remuneración económica.

Una vez acabada la valoración de toda aquella zona, se empezó a derribarlas para construir la Explanada, el Borne y la Ciudadela. Entre las calles que desaparecieron como consecuencia de la urbanización de esa zona están la calle de la Arboleda, la de San Antonio o la d’en Benlloch, entre muchas otras. Por lo que se refiere a las plazas desaparecieron la de San Agustín, parte de la actual plaza del Born, de la Blanquería, de Santa Clara, Pla de Lluy y d’en Vilanova.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas