Restos arqueológicos en vía Layetana

Restos arqueológicos en la Vía Laietana de Barcelona, en una imagen de archivoTwitter

Barcelona

El origen olvidado de la Vía Laietana de Barcelona, la calle icónica que renace tras 3 años de obras

Este sábado se presenta en sociedad la nueva Vía Laietana con una fiesta

Uno de los proyectos que puso en marcha Ada Colau como alcaldesa de Barcelona fue la pacificación de diversas calles de la ciudad; entre ellas, la Vía Laietana. Esta no es una de las calles más antiguas de Barcelona; de hecho, no llega a los 100 años. Se creó porque, en su momento, se pensó que la ciudad debía tener una calle de salida desde el Eixample al mar. Colau decidió cargarse esta idea, pese a que descongestionaba la ciudad.

Hace cinco años se presentó la nueva Vía Laietana, y desde hace tres años se está reformando. Las obras han consistido en ampliar las aceras a los cuatro metros, reduciendo la velocidad de los vehículos a 30 kilómetros por hora. A esto hay que unir que, de bajada, hay carril compartido para buses y bicicletas y uno para coches.

De subida hay uno para buses-taxis y carril bici. Sólo los vecinos podrán utilizar ese carril de subida, y para asegurarse se han instalado cámaras. Con lo cual, ya no se podrá subir desde la fachada marítima hasta la plaza Urquinaona. La nueva Vía Layetana se inaugurará este sábado con una fiesta.

El origen de Vía Laietana

Quizás muchos no lo sepan, pero para construir la Vía Laietana se tuvo que destruir una parte importante de Barcelona. El consistorio barcelonés, al frente del cual estaba el alcalde Domènec Sanllehy, llamó a ese cambio «La Reforma». En un primer momento la obra se llamó «Gran Vía A», que luego se conoció como Vía Laietana gracias al historiador y geógrafo Francesc Carreras Candi.

Según el ayuntamiento, esa obra supondría enormes beneficios para los ciudadanos de Barcelona. Como que el Eixample ya era una realidad, se necesitaba una arteria que conectara directamente con el puerto. Esto facilitaría el tránsito de mercancías y supondría que la ciudad prosperara. Además, una calle de 20 metros de anchura sanearía y modernizaría esa parte de la ciudad, que estaba bastante degradada.

Plano de Barcelona antes de abrirse la Vía Laietana

Plano de Barcelona antes de abrirse la Vía LaietanaWikimedia

El día 10 de marzo de 1908 el rey Alfonso XIII golpeó simbólicamente la pared del número 77 de la calle Ample de Barcelona, el primero de una larga lista de edificios sacrificados. Con este acto protocolario, se inició la llamada «Reforma». Para llevarla a cabo se derribaron 2.199 inmuebles, se desahuciaron unas 10.000 personas y fueron al suelo 85 calles de época medieval. Los habitantes más modestos que tuvieron que marcharse no vieron ni un real.

Hubo edificios que se salvaron, como la casa Padellás. Esta se desmontó, piedra a piedra, y fue reconstruida en una de las esquinas de la plaza del Rey. Gracias a este traslado se descubrió la Barcino que estaba enterrada debajo de la plaza y que hoy forma parte del Museo Histórico de Barcelona, siendo la casa la entrada del museo.

Ahora bien, desapareció la plaza San Sebastián, con el convento que allí había. Esta se transformó en la actual plaza Antonio López. Pero no fue lo único que perdió Barcelona. El palacio del marqués de Monistrol, la iglesia de Santa Marta, el edificio del gremio de caldereros, los porches de los Encantes… y muchas más casas y calles se esfumaron.

Documentando el proceso

Antes de que esto pasara, el Ayuntamiento de Barcelona pidió que se hicieran dibujos y fotografías para tener un recuerdo de cómo había sido esa parte de una Barcelona medieval que dejaría de existir, como años antes, después del 1714, desapareció una parte del barrio de la Ribera para construir la Ciudadela. De esas no tenemos constancia gráfica, pero sí de la otra, que se conserva en el Archivo Municipal de Barcelona.

Construcción de la Vía Laietana de Barcelona, en 1912

Construcción de la Vía Laietana de Barcelona, en 1912Wikimedia

Los derribos dejaron a la vista una Barcelona habitualmente oculta. Quedaron a la vista las diferencias entre las casas antiguas -sin agua ni gas ni muchas veces patios interiores- y las de construcción más reciente. En algunos edificios se podían apreciar los gruesos muros y los restos de patios interior y de molduras que delataban su pasado noble. Aquellas lujosas residencias habían sido divididas con el paso de los años para reconvertirlas en modestas viviendas populares.

También se hicieron otros descubrimientos. El derribo de los inmuebles de la plaza del Oli, junto a la calle de las Tres Voltes, descubrió una galería subterránea que procedía de la plaza del Rei y continuaba en dirección a Santa Catalina. Galerías subterráneas similares se descubrieron durante la construcción de toda la Vía Laietana, algunas de ellas terminadas con mampostería. La presencia de gases tóxicos acumulados impidió en algunos casos su exploración. La construcción de los túneles del metro, paralela a la construcción de la avenida, supuso su destrucción.

En definitiva, la calle que modernizó Barcelona, que unió la Barcelona moderna con el mar para hacerla crecer económicamente. La Vía Laietana fue, desde su inauguración, un eje primordial en la movilidad: a partir de ahora esta calle ha quedado relegada a una calle más. Ha perdido su estatus de eje y, como dijo Colau, se ha «pacificado». Llevar a cabo esto significa que para bajar al puerto el barcelonés cada día lo tendrá más difícil y se reducirá el comercio. Esto es lo que ha traído el populismo de Ada Colau.

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