Autobús de hidrógeno de Barcelona
Cataluña
Los autobuses de hidrógeno de Barcelona cuestan 150.000 euros más que Madrid: se despilfarran 5,4 millones
Según sus cálculos, el sobrecoste por vehículo asciende a 143.000 euros
La apuesta del Ayuntamiento de Barcelona por incorporar autobuses de hidrógeno a la flota de transporte público ha reabierto el debate sobre el modelo de movilidad sostenible en las grandes ciudades. Mientras Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) ha adquirido 38 autobuses propulsados por hidrógeno por un importe total de 25,6 millones de euros, Madrid ha avanzado con una estrategia de electrificación más amplia y económica, consolidando una flota 100 % limpia.
El presidente del Grupo Municipal Popular en Barcelona, Daniel Sirera, ha denunciado lo que considera «un nuevo caso de despilfarro» por parte del gobierno de Jaume Collboni, al pagar 661.000 euros por cada autobús de hidrógeno, frente a los 518.000 euros por unidad eléctrica que abona el Ayuntamiento de Madrid.
Según sus cálculos, el sobrecoste por vehículo asciende a 143.000 euros, lo que representa «un gasto adicional de 5,4 millones de euros» para las arcas municipales. «Barcelona presume de tener la flota más limpia de Europa, pero ha elegido la opción más cara, menos eficiente y más derrochadora. Mientras escasea el agua y suben los impuestos, Collboni convierte la movilidad sostenible en un lujo pagado por los vecinos», ha afirmado Sirera.
Costes y eficiencia: hidrógeno frente a electricidad
Más allá del precio de compra, el PP alerta también del mayor coste operativo de los vehículos de hidrógeno. Según sus estimaciones, el consumo energético equivale a 232 euros por cada 100 kilómetros recorridos, mientras que un autobús eléctrico realiza el mismo trayecto por 17 euros. Además, el repostaje de hidrógeno requiere la intervención de tres trabajadores (conductor, transportista y operario), frente al sistema automatizado de recarga eléctrica que solo precisa del conductor.
Sirera ha advertido, además, del impacto medioambiental indirecto del modelo: «Cada kilómetro recorrido por estos autobuses implica un consumo considerable de agua limpia, un lujo inadmisible en una ciudad que sufre restricciones por sequía».
Madrid avanza hacia la flota 100 % eléctrica
Mientras Barcelona apuesta por el hidrógeno, Madrid ha acelerado su proceso de electrificación, con resultados tangibles. La Empresa Municipal de Transportes (EMT) cuenta ya con más de 450 autobuses cero emisiones, que representan el 20 % de su flota, y prevé alcanzar la descarbonización total en los próximos años.
Con una inversión de más de 250 millones de euros, financiada en parte por fondos europeos NextGenerationEU, Madrid ha incorporado en los últimos años vehículos de fabricantes como Irizar, Solaris, BYD, Carbus Wolta y Rampini, convirtiéndose en la única capital europea sin autobuses diésel en circulación.
El proceso de transformación incluye la renovación de los centros de operaciones, dotados de puntos de recarga eléctrica inteligente mediante pantógrafo invertido, que permiten cargar los vehículos sin intervención manual y con tiempos reducidos.
Dos modelos de movilidad sostenible
Barcelona y Madrid representan dos estrategias distintas en la transición hacia un transporte público libre de emisiones. Mientras la capital catalana apuesta por el hidrógeno como tecnología emergente, más costosa y aún en desarrollo, Madrid ha optado por consolidar la electrificación, con una infraestructura más madura, menor gasto operativo y resultados visibles en calidad del aire y eficiencia económica.
Por todo ello, el PP de Barcelona acusa a Collboni de caer en «el marketing verde» y reclama que se reoriente la inversión hacia modelos «más realistas y sostenibles». Por su parte, desde el consistorio y TMB se defiende que el hidrógeno verde representa una apuesta estratégica de futuro, alineada con los objetivos de innovación tecnológica y diversificación energética impulsados por la Unión Europea.