El hijo de Pablo Escobar, Juan Pablo Escobar, este miércoles en la librería Norma Cómics
Cómic
Así fue crecer siendo hijo de Pablo Escobar: «Me enseñaba a respetar a las personas mientras mandaba matar»
Juan Pablo Escobar presenta en Barcelona el cómic autobiográfico 'Escobar. Una educación criminal', sobre su cruel infancia
Cuando era un crío, a Juan Pablo Escobar lo protegía un ejército de niñeras: maleantes y sicarios a los que su padre, el tristemente célebre narcotraficante colombiano Pablo Escobar, había encargado esta misión. «A mi hijo me lo cuidan con sus propias vidas», les había ordenado.
Así lo relata el propio Juan Pablo en Escobar. Una educación criminal (Norma Editorial), un cómic autobiográfico en el que explica en primera persona cómo fueron los primeros años de su vida. «Quienes me llevaban a la escuela, de fiesta o a tomar helado eran los mismos que participaban en las más horribles atrocidades para defender el todopoderoso imperio de la droga», escribe en el prólogo.
Portada del cómic 'Escobar. Una educación integral', presentado este miércoles en Barcelona
«Nuestra vida estaba en riesgo de forma sistemática y permanente», añadía Escobar este miércoles en Barcelona, en una rueda de prensa para presentar el libro. Lo contaba con el gesto resignado y átono de quien ha visto demasiado y sabe que en el crimen organizado no hay glamour. «Con diez años era millonario, teníamos billetes en efectivo por toda la casa… podíamos comprar todos los supermercados de la ciudad, pero comíamos una sopa putrefacta, porque no teníamos libertad», recuerda.
«Netflix glorifica»
De ahí que, respondiendo a una pregunta de El Debate, Escobar haya insistido en la necesidad de no mitificar el narcotráfico. «Veo jóvenes tatuados con la cara de mi padre, y yo me dedico a desactivar este mito en la juventud, a decirles que están equivocados quienes ven a mi padre como un hombre exitoso».
En este sentido, ha cargado contra relatos como la serie Narcos. «Netflix glorifica, yo conciencio», ha advertido Escobar, que vivió en primera persona la violencia y que tiene clara una cosa: «Prefiero morir antes que repetir el legado de mi padre». En esta línea, ha vuelto a pedir perdón a las víctimas y ha señalado que se ha reunido cara a cara con unas 150 familias que sufrieron a manos de su padre.
Para poner orden a todo ello, Escobar ha elegido el formato del cómic, apoyándose en Pablo Martín Farina para que le ayude con el guion y en el talento de Alberto Madrigal (Todo va bien, Berlín 2.0) para ilustrar la historia. «El trazo de Alberto es fantástico, nos cautivó a todos ver cómo resuelve imágenes muy complejas con trazos simples», ha dicho.
Padre e hijo
Una de las principales características de Una educación criminal es que Pablo Escobar no aparece hasta casi el final de la trama: «Aquí el protagonista soy yo», señala su hijo, quien sin embargo ha pintado para los periodistas un relato ambivalente de su padre. «Vivió los últimos diez años de su vida en la clandestinidad absoluta, pero era un tipo muy presente: cada semana me enviaba desde la selva una carta o una cinta de casette interesándose por cómo estaba yo», ha explicado.
Sobre la educación que recibió, también ha señalado la profunda contradicción en la que vivía el capo del narcotráfico: «Me enseñaba a respetar a las personas –ha dicho– mientras él las mandaba matar… Me enseñaba a pedir las cosas por favor y a decir gracias mientras él era un terrorista».
Juan Pablo Escobar, durante la rueda de prensa en Barcelona, este miércoles
Otra lección. Cuando cumplió los 12 años, Pablo Escobar explicó a su hijo los efectos nocivos de cada una de las drogas: «El responsable del 80% del tráfico de cocaína en el mundo me decía que era un veneno, y que ser valiente era decir ‘no’ a la droga», recuerda. Todo ello sale a la luz en una historia dura, cruda y llena de víctimas, que todavía atormenta a Juan Pablo Escobar.
Preguntado sobre la situación actual de Colombia, ha lamentado que su país no ha podido superar el narcotráfico, y que ninguna estrategia ha dado resultado. «Siento que lo único que hemos hecho son esfuerzos estériles», apunta, entristecido. Así ha terminado la rueda de prensa, no sin antes una última pregunta retórica de quien, a pesar de todo, es hijo de su padre: «¿No van a preguntarme dónde está el dinero?».