La fachada de la Casa Clapés, en Barcelona
Historias de Barcelona
La casa que es de Gaudí, pero no lo parece: la diseñó para un amigo y pasó desapercibida durante décadas
Situada en el corazón de Gracia, la Casa Clapés carece, a simple vista, de los rasgos característicos de Gaudí
En el número 125 de la calle del Escorial, en el corazón del distrito de Gracia de Barcelona, se alza un edificio que desafía sistemáticamente la mirada del turista que busca en Barcelona la huella de Antonio Gaudí. Es una construcción que sobrevive en un silencio arquitectónico casi sepulcral, alejada del bullicio cromático del Park Güell o de las formas óseas de la Casa Batlló.
Se trata de la Casa Aleix Clapés, un inmueble proyectado en 1899 que representa el capítulo más enigmático y austero en la trayectoria del genio del modernismo catalán. Durante décadas esta finca pasó desapercibida para los historiadores y críticos de arte, quienes se resistían a adjudicar una obra de tal sobriedad al hombre que reinventó la geometría orgánica.
Fue el arquitecto e historiador Joan Bassegoda quien acuñó una definición que hoy resuena con fuerza en los pasillos de la arquitectura académica. Afirmó Bassegoda que la Casa Clapés es la obra de Gaudí que, siéndolo, no lo parecía.
La génesis de este edificio no responde a un encargo comercial de la pujante burguesía del Paseo de Gracia, sino a un gesto de profunda complicidad personal. Aleix Clapés no era un cliente convencional, sino el pintor de confianza de Gaudí.
Era un colaborador estrecho, que había plasmado su visión mística en las paredes del Palau Güell y que más tarde dirigiría los murales de la Casa Milá. Esta relación, definida por una sintonía espiritual y artística, llevó al arquitecto a diseñar una vivienda completa para su amigo en una zona que, a finales del siglo XIX, todavía se percibía como periférica y humilde.
El resultado fue un ejercicio de contención absoluta, donde Gaudí se centró en la funcionalidad y un presupuesto ajustado, demostrando una capacidad de adaptación técnica que sus obras más célebres suelen eclipsar.
Plano de la Casa Clapés, con la firma de Gaudí
La prueba irrefutable de la autoría de Gaudí descansa en los archivos de la Cátedra Gaudí. Allí se conservan tres láminas originales que muestran planos realizados con una delicada técnica de tinta china y sutiles aguadas en color rosa. Estas láminas presentan una particularidad.
Aparecen firmadas por Gaudí y Clapés, bajo el sello de conformidad del arquitecto municipal. Estos documentos revelan que la fachada, hoy de un tono neutro por el paso del tiempo, fue concebida originalmente con un suave cromatismo rosáceo que le otorgaba una identidad visual distinta a la actual.
El refugio de la recta
Desde un punto de vista estructural, la Casa Aleix Clapés es un refugio de la línea recta. A diferencia de la sinuosidad de sus proyectos contemporáneos, aquí la fachada se organiza con una simetría rígidamente clásica, estructurada en torno a dos ejes verticales de balcones.
El diseño es tan minimalista que la ornamentación se reduce a molduras elementales y un trabajo de forja en las barandillas que apenas juega con formas geométricas básicas. Sin embargo, el ojo experto puede detectar una sutil licencia gaudiniana en la jerarquía de los huecos.
Las ventanas disminuyen ligeramente de tamaño a medida que el edificio gana altura, otorgando un peso visual mayor a las plantas inferiores. La distribución interior sigue la lógica funcional de la época, con una planta baja destinada a locales, un entresuelo, el piso principal y dos plantas superiores diseñadas originalmente para el alquiler.
La historia de este inmueble está intrínsecamente ligada al ascenso y caída de la amistad entre ambos artistas. Mientras la casa se construía, Clapés y Gaudí compartían una visión simbólica del arte que parecía inquebrantable. No obstante, el destino de su colaboración dio un giro drástico durante las obras de la Pedrera.
Lo que durante décadas fue una hermandad creativa terminó en una ruptura estrepitosa debido a discrepancias insalvables en la gestión y dirección artística de las pinturas murales del edificio. Este alejamiento fue definitivo y Clapés, que había sido el gran intérprete pictórico de las ideas de Gaudí, desapareció del círculo íntimo del arquitecto en sus años finales.
Autorretrato de Aleix Clapés
En la actualidad, el edificio mantiene su estatus de propiedad privada de uso residencial. El Ayuntamiento de Barcelona la tiene catalogada con un Nivel C de protección, reconociendo su valor histórico como Bien con Elementos de Interés, aunque esto no ha evitado que el mercado inmobiliario ponga sus ojos en ella.
En marzo de 2021, la mitad inferior de la finca, incluyendo los bajos, el entresuelo y la planta principal, salió a la venta. Aquella transacción permitió, de forma fugaz, obtener imágenes actuales de estancias con techos altos y espacios diáfanos que conservan la esencia de la construcción original.
Hogar de Juan Marsé
En este edificio, en los bajos que tienen entrada por el número 104 de la calle Martí, vivió el escritor Juan Marsé con sus padres adoptivos. Sobre aquel hecho le explicaba Marsé a Marcos Ordóñez:
La figura de Aleix Clapés ha experimentado un resurgimiento colateral gracias al hallazgo de obras perdidas como El Peó, un lienzo de gran formato que desapareció durante décadas y que encarna esa estética oscura y potente que tanto fascinaba a Gaudí. Este redescubrimiento ha vuelto a poner el foco sobre el pintor y, por extensión, sobre la Casa Aleix Clapés.