El historiador y colaborador de El Debate César Alcalá

El historiador y colaborador de El Debate César AlcaláCedida

Entrevista

César Alcalá, historiador: «Barcelona está en números rojos, hoy Madrid tiene más vida cultural»

El prolífico autor publica 'Historia desconocida de Barcelona', editado por Almuzara

Leyendas medievales ligadas a los templarios, héroes olímpicos romanos o vestigios del paso de los nazis. Todo ello encuentra hueco en el último libro del historiador y colaborador de El Debate César Alcalá, titulado Historia desconocida de Barcelona. Editado por Almuzara, el libro sigue la estela de los artículos que Alcalá publica en este diario sobre la Ciudad Condal, trazando su pasado menos conocido entre tiendas legendarias, conventos olvidados y personajes únicos y perturbadores.

La primera pregunta es obligada: ¿por qué decidió publicar este libro?

–Como dice el título, es una recopilación de historias desconocidas de Barcelona. Muchas veces uno pasea por la ciudad y no se da cuenta del patrimonio que tenemos. En el libro hablo de calles con historia, de antiguos parques de atracciones, de personajes como Carlos Gardel, Buffalo Bill o el bandolero cervantino Roque Guinart. ¡Hay un poquito de todo!

–¿Los barceloneses conocen su ciudad?

–Hay de todo, pero mucha gente que vive en Barcelona no la conoce. Un problema es que la gente mira al suelo, y no hacia arriba. Por ejemplo, la calle de la Flor, de la que publicamos un artículo hace unos días: se trata de un callejón sin interés aparente, pero que tiene detrás tres historias interesantísimas. Y así en toda Barcelona: últimamente nos hemos centrado en Gaudí –y es normal, porque hizo la Sagrada Familia, que creo que es la obra más grande que hará nunca un arquitecto–, pero hay muchas más Barcelonas, como la medieval o la romana.

Póngame un ejemplo de algo de la historia de Barcelona que acostumbre a pasarse por alto.

–El nombre de las calles del Eixample: ¿por qué se les puso los nombres de Valencia o Diputación? Y sus diferentes anchuras, que es algo fundamental del plan de [Ildefonso] Cerdá. Fíjate que cuando Cerdá murió, los coches aún no se habían inventado, y aún así el Paseo de Gracia nunca ha colapsado: en una Barcelona de carros, él previó la evolución de los medios de transporte. Creo que Cerdá no tiene el reconocimiento que merece.

A veces habla ud. de Barcelona con cierta melancolía.

–Las ciudades las hacen sus habitantes, con sus miserias y sus virtudes, pero creo que Barcelona ha decaído mucho: intelectualmente hablando, estamos en números rojos. Yo coincido con Carlos Abella en que Barcelona decae a partir de las Olimpiadas de 1992: si en los 70 tuvimos aquí a Vargas Llosa o a García Márquez, y a Carmen Balcells y el Bocaccio… hoy Barcelona está plana.

¿Por qué cree que ha pasado?

–Tampoco se ha sabido mover. Yo creo que hoy en día Madrid tiene más vida cultural, y eso que Barcelona siempre había sido una ciudad más europea, pero llegó un momento en que se dio la vuelta. El independentismo ha marcado mucho: cuando la política se mete dentro de la cultura la hemos jodido, y hoy la política lo envuelve todo.

César Alcalá posa con el libro

César Alcalá posa con el libroCedida

Uno de los grandes problemas son las subvenciones: el sector cultural se tendría que sostener por sí mismo. En los años 20 o los años 30 en el Paralelo no se subvencionaba nada: la gente iba porque eran espectáculos que valían la pena. Habría que plantearnos si lo que estamos subvencionando hoy vale la pena.

Hace unos días publicamos una polémica sobre cómo Junts reclama el cambio de nombre de la calle Ferran por «monárquica». ¿Le ve sentido a este tipo de polémicas?

—Me parece que menear la historia de esta manera… Todo puede servir de pretexto para montar polémica, pero también hay que tener ganas. Fíjate, que si viene el Papa en junio se habla de que irá al Estadio Lluís Companys…

Para terminar: ¿qué personaje de Barcelona merece una calle y no la tiene?

–Miquel Regàs, de quien hablo en el libro, porque fue uno de los grandes promotores de la hostelería barcelonesa. Sí, yo creo que se merecería una calle.

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