Ca l'Alegre de Baix, en una imagen histórica
Historias de Barcelona
El derribo de las masías del barrio de Gracia cuya huella aún resiste en el mapa de Barcelona
Ca l'Alegre de Baix y Ca l'Alegre de Dalt eran dos referencias en la antigua Villa de Gracia
En la antigua Villa de Gracia, un referente de masías eran Ca l’Alegre de Baix y Ca l’Alegre de Dalt. Ambas destacan como piezas fundamentales para comprender la transición de un entorno rural y señorial hacia una nueva trama urbana que rompió todas las estructuras del pasado. Ambas propiedades, vinculadas a la misma estirpe familiar, se convirtieron en los epicentros de la actividad económica y social de sus respectivas zonas, dejando una huella que aún se puede rastrear en el callejero de la Villa de Gracia.
El origen de ambas fincas se remonta al siglo XVII, con la expansión de las familias burguesas y nobiliarias que buscaban establecer sus residencias veraniegas y explotaciones agrícolas fuera de las murallas, en el llamado Llano de Barcelona, como hemos hablado en más de una ocasión.
Está documentado que Ca l’Alegre de Baix fue construida en el 1688, casi en el mismo momento que se estaba edificando la iglesia de Santa María de Gràcia y Sant Josep, lo que hoy en día se conoce como «Els Josepets» y corona la Plaza de Lesseps. En sus orígenes las propiedad perteneció a Josep Miquel de Moradell, cuya descendencia vinculó la finca a linajes de gran peso político como los Gualbes o los Clariana-Seva, condes de Múnter.
No obstante, el nombre por el cual ambas masías pasaron a la historia proviene de Miquel Alegre i Roig (1729-1796), próspero comerciante de telas barcelonés, que adquirió las tierras después de la guerra de Sucesión. Anteriormente a esta venta aquellas tierra se conocían como Mas Gener o Mas Pla de Cassoles.
El heredero fue Mariano Alegre Aparici (1756-1831), que esta casado con Paula Durán, con la cual no tuvo hijos. En su testamento donó las fincas al hospital de la Santa Creu. En Gràcia era propietario de Ca l'Alegre de Baix y Ca l'Alegre de Dalt, con todas las tierras de cada una de ellas.
Fue heredero de su padre, Miquel Alegre Roig, que en realidad se llamaba Miquel Roig Alegre, y de su abuela, Antonia Alegre, viuda de Francisco Roig Rovira y heredera de otro Miquel Alegre que fue quien compró las fincas. En 1688 obtuvieron permiso para reedificar el Mas Pla de Cassoles, el cual ya consta como edificado en 1499.
El origen de Plaza Lesseps
Ca l’Alegre de Baix estaba situado en un punto estratégico como era la actual Plaza Lesseps, concretamente entre las actuales Travessera de Dalt con la calle Pérez Galdós, donde actualmente hay un colegio y una biblioteca.
Su estructura respondía al modelo clásico de la masía del Llano de Barcelona. Es decir, una edificación robusta orientada hacia el mar para aprovechar la luz solar y protegida de los vientos del norte. La finca era célebre por su sistema de regadío, alimentado por una gran balsa que recogía el agua de una mina cercana.
Esta abundancia de recursos hídricos permitió el desarrollo de una huerta fértil y extensos campos de cultivo que rodeaban la masía. Además del edificio principal contaba con una pequeña capilla de estilo renacentista dedicada a la Virgen de Montserrat, que servía para rezar a los propietarios y a los trabajadores.
Ca l'Alegre de Dalt, en una imagen histórica
Hacia el norte, siguiendo la pendiente del terreno, estaba Ca l’alegre de Dalt. Esta otra masía, ubicada donde hoy en día están la calle Alegre de Dalt con la calle Balcells, presentaba una fisonomía más señorial y residencial. Reformada en el 1870, la casa tenía una planta cuadrangular de gran simetría, con tres ejes verticales y balcones adornados con balustres.
Sus tierras limitaban con Cal Comte y Cal Santpere, extendiéndose por sectores que actualmente integran el barrio del Camp d’en Gassot. Mientras Ca l’Alegre de Baix mantenía un perfil más vinculado a la producción hortícola y el paso de los caminos hacia San Gervasio y Sarriá, la de Dalt se consolidó como un símbolo de estatus, rodeada de jardines y anexos que durante siglos fueron escenario de celebraciones populares, como las fiestas en honor a San Isidro Labrador.
En el siglo XIX la ley de desamortización de Madoz, de 1855, fue un golpe tremendo contra el latifundio de ambas masías, forzando la puesta en venta de grandes extensiones de terreno que antes eran campos de cultivo. La Villa de Gracia, por aquel entonces un municipio independiente de Barcelona, experimentaba una presión urbanística como consecuencia de la industrialización.
Nuevas calles y edificios se empezaron a proyectar sobre los antiguos terrenos de aquellas dos masías. En 1881 el Ayuntamiento de Gràcia aprobó la apertura de la calle de las Camelias, una arteria que masaba por en medio de Ca l’Alegre de Dalt. A pesar de lo que hemos dicho, ambas casas se mantuvieron en pie hasta mediados del siglo XX.
Ca l’Alegre de Baix fue la primera en sufrir el impacto de la modernidad, como consecuencia de la transformación de la Plaza de Lesseps en un nudo de comunicación acabó con ella. En 1934 se derribó su capilla renacentista y, en 1958 el Ayuntamiento de Barcelona demolió lo que quedaba de la finca para permitir la nueva configuración de la plaza. El único vestigio que queda de lo que fue esa masía son tres palmeras, en uno de los laterales de la plaza, que originalmente fueron plantadas en 1913.
Ca l’Alegre de Dalt estuvo en pie unos cuantos años más. Después de la guerra civil la masía aún conservó cierta actividad. Allí se podían ir a comprar productos de granja como conejos y gallinas. En la década de 1960 se recalificaron algunos terrenos agrícolas para la construcción de bloques de viviendas. La masía quedó aislada y despojada de su contexto original. La rodearon edificios modernos. En agosto de 1981 se derribó para dar paso a nuevas promociones inmobiliarias.