Vista de la calle Mandri, en una imagen reciente

Vista de la calle Mandri, en una imagen recienteGoogle Maps

Historias de Barcelona

¿Quiénes eran los Mandri? El origen aristócrata de la calle con los mejores bares de la zona alta de Barcelona

Tres son las sagas de este apellido, de las cuales dos tienen su origen en Sant Andreu de Llavaneres

Una calle de Barcelona que, a través del tiempo, ha mantenido su fama por una serie de bares que podríamos clarificar de míticos es Mandri. Lo que algunos no saben es que el nombre de la calle tiene que ver con una familia con el mismo apellido.

La importancia de esta familia no se centra solo en ser una parte importante del nomenclátor del distrito de Sarrià-Sant Gervasi, sino por la ramificación de una saga que supo combinar la propiedad de la tierra, la jurisprudencia, la arquitectura modernista e incluso la invención farmacéutica.

Tres son las sagas de este apellido, de las cuales dos tienen su origen en Sant Andreu de Llavaneres (Barcelona). En un primer momento aquellos terrenos eran explotaciones rústicas de lo que conocemos como llano de Barcelona. La rama responsable de la actual calle es la que se asentó sobre una extensa finca conocida, en su origen, como Torre de Lledó. Nos remontamos hasta 1732 cuando Teresa Bach Fita, viuda de Pablo Lledó Dalmases, junto a su hijo José, decidieron vender una parte de sus tierras a Mariano Mandri, un presbítero beneficiado de la Catedral de Barcelona.

Ese fue el origen de lo que luego se conocería como Can Mandri. La propiedad llegó a tener diez mujadas, 4,9 hectáreas, del antiguo municipio de San Gervasio de Cassoles. La consolidación del patrimonio lo heredó en doctor en leyes Andrés Mandri, que en 1801 tomó una decisión sucesoria fundamental para el futuro de la propiedad.

Mapa de 1890 donde se puede leer "C. Mandri"

Mapa de 1890 donde se puede leer «C. Mandri»Wikimedia

En el marco de los capítulos matrimoniales de su única hija, Josepa Mandri Ráfols, con el abogado de Vilanova i la Geltú, Antonio Ferret Torrents, Andrés Mandri le hizo donación de todos sus bienes. Ella fue quien, como heredera de esas propiedades rurales, acabaría dando nombre a la futura calle.

Tras la muerte de Josepa, la propiedad siguió las pautas hereditarias del siglo XI. Es decir, en 1850 pasó a su hijo Joaquín Ferret Mandri. La prematura muerte de este, en 1862, hizo que el patrimonio recayera en su hermana Josefa Ferrer Mandri, que falleció al cabo de un año. Esta estaba casada con Eusebio de Olzina de Torres. A la muerte de us esposa quedó como usufructuario de los terrenos hasta la mayoría de edad de su hijo, José Nicolás de Olzina Ferret de Riusech, designado heredero universal. Este, abogado de profesión y con residencia en Sant Andreu de Llavaneres, mantuvo el vínculo con las tierras de heredadas hasta su fallecimiento en 1924.

Otra rama de los Mandri

Otra rama Mandri se estableció en Sarrià. En 1855 Francisco Mandri Castellet adquirió una masia histórica en el núcleo urbano de esa villa. Fue en este solar donde, entre 1907 a 1913, Francisco de Paula Mandri Dezo y su esposa Josefa Rosell Bages encargaron al arquitecto modernista Enric Sagnier Villavecchia la construcción de una torre unifamiliar sobre los cimientos de la antigua casa.

Este edificio, que aun se conserva en la calle mayor de Sarriá número 173, se conoce como Casa Rosell o Cal Mandri, representa el éxito social y estético de esta familia, integrada en la burguesía que impulsó el Modernismo. Ella era prima del obispo José Torres Bages. Al no tener hijo la casa la compró en 1949 Concepción Masó Golferichs.

Existen otros Mandri que, si bien no estaban vinculados a propiedades en la zona, alcanzaron fama gracias a la ciencia. Se trata de los descendientes de Ramón Mandri Campanar, un farmacéutico y poeta nacido en Figueres en 1851. Este creó la formula original de un remedio que se convertiría en un icono. Nos referimos a Cerebrino Mandri. Su hijo, el farmacéutico y médico Francisco Mandri Vila renovó y comercializó el producto, logrando una difusión masiva por aliviar los dolores de cabeza.

La construcción de la calle

Volvemos a la casa que dio nombre a la calle. Al morir José Nicolás de Olzina en 1924 el heredero de la propiedad fue Guillermo de Pallejá Ferrer-Vidal, IV marqués de Monsolís. El testamento de José Nicolás de Olzina incluía un encargo espiritual y arquitectónico. Pedía la construcción de una iglesia dedicada a la Virgen de Montserrat, que a pesar de las dificultades acabó de construirse en 1945.

En 1926 el Ayuntamiento de Barcelona aprobó una modificación del Plan de Enlaces para abrir una vía de 25 metros de ancho que seguiría el curso del antiguo torrente. A esta nueva calle, proyectada sobre los antiguos dominios de la familia, se le puso el nombre de Mandri en homenaje a Josepa Mandri Rifós.

La calle Mandri, en una imagen reciente

La calle Mandri, en una imagen recienteWikimedia

La urbanización de aquel sector no fue inmediata. Durante la década de 1940 empezaron a construirse las primeras edificaciones, concentrándose inicialmente en la zona más cercana al Paseo de la Bonanova. Fue durante la década de 1950 y 1970 cuando la calle terminó de configuarse como hoy en día.

Otra curiosidad familiar es la casa solariega que la familia tenía en San Andreu de Llavaneres, conocida como Can Mandri. El heredero de la misma fue José Nicolás de Olzina y su esposa Mercedes de Pallejá. Estos se instalaron allí abandonando Barcelona.

Al fallecer ambos sin descendencia la casa pasó, no al marqués de Monsolís, sino a su sobrina Concepción de Pallejá Ferrer-Vidal, casada con Arcadio Balaguer Costa, primer barón de Ovilvar, cuyos descendientes mantienen la propiedad. Arcadio Balaguer también tenía grandes propiedades en Castelldefels y, gracias a él, ese municipio se modernizó con diferentes infraestructuras.

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