Detalle del mapa de los «Países Catalanes» diseñado por Joan Ballester en 1971
Educación
El mapa 'fake' de los «Países Catalanes» que se enseña en los colegios: están Andorra y una zona de Murcia
Este proyecto no respeta la autonomía y los sentimientos de identidad de las poblaciones locales
En muchos colegios de Cataluña, a los estudiantes de educación primaria se les explica ese invento que son los llamados «Países Catalanes», un concepto que popularizó el escritor valenciano Joan Fuster en la década de 1960.
Aunque el concepto ya había aparecido de forma aislada a finales del siglo XIX, fue Fuster quien le dio un sentido político y geopolítico. Lo curioso del tema es que a parte de Cataluña, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares, ahora incluyen también aquellos territorios donde se habla catalán, aunque nunca formaran parte de la Corona de Aragón.
El Alguer
Una de ellas sí formó parte de ella y es el Alguer, localidad que encontramos en la isla italiana de Cerdeña. Esta isla fue conquistada en la época de Jaime II el Justo. La conquista se inició en el 1323 y finalizó en el 1326, cuando la mayor parte de la isla reconoció la soberanía aragonesa. La incorporación de Cerdeña fue crucial para el dominio marítimo de la Corona de Aragón, sirviendo de plataforma estratégica en el Mediterráneo.
En Cerdeña se habló catalán hasta el siglo XVIII, pues pasó a ser la lengua de la administración, la justicia y las clases altas en toda Cerdeña. Durante este periodo, convivió con el sardo y el latín. A partir del siglo XVII el castellano empezó a ganar terreno como lengua administrativa y cultural. Con lo cual convivieron cuatro lenguas, aunque el catalán dejó de hablarse al imponerse el castellano. A partir del 1720, el idioma oficial pasó a ser el italiano, cuando la isla pasó a manos de la Casa de Saboya.
Vista nocturna del puerto de Alguer
De 1720 a 1764 convivieron el español y el italiano. En ese último año, el italiano fue declarado formalmente lengua oficial de la administración y los tribunales, desplazando definitivamente al castellano y al catalán en el ámbito público. En el artículo 6 de la Constitución italiana se recoge la protección de lenguas que no son el italiano dentro de su territorio, como el sardo, el catalán, el alemán, el francés o el esloveno.
Esto ha permitido que Cerdeña haya podido aprobar leyes propias para defender la identidad del sardo y del alguerés. La Generalitat de Cataluña tiene allí una oficina. Aunque las leyes respetan el catalán, desde un punto de vista legal y administrativo, los habitantes de Alguer son italianos. Con lo cual, aunque se puedan sentir orgullosos de su origen, lo de «Países Catalanes» es más que dudoso.
Una región de Murcia
Una zona curiosa que consideran «Países Catalanes» y así lo enseñan es El Carche. Se trata de una zona montañosa en el altiplano de la Región de Murcia, repartida entre los municipios de Yecla, Jumilla y Abanilla. A diferencia de otras zonas de Murcia donde el catalán se habló en la Edad Media tras la Reconquista y luego desapareció, en El Carche el idioma llegó a finales del siglo XIX y principios del XX. ¿Por qué ocurrió esto?
La zona estaba prácticamente despoblada y ofrecía tierras fértiles para el cultivo. Esto atrajo a familias de agricultores procedentes de los valles vecinos de la provincia de Alicante, específicamente del Valle del Vinalopó. Estos trajeron consigo su lengua y sus costumbres, convirtiendo a las pedanías de la sierra en una pequeña isla lingüística valenciana dentro de Murcia.
El valenciano se sigue manteniendo en Raspay, Torre del Rico, Cañada del Trigo y Cañada de la Leña. Teniendo en cuenta el origen se hace un poco complicado vincularlo a la denominación que puso de moda Joan Fuster.
Andorra
Siguiendo con el tema tenemos Andorra, que también la consideran igual. Explica la leyenda que Carlomagno fundó Andorra en el 805 como recompensa a los habitantes del valle por su ayuda contra los sarracenos. En un primer momento la zona quedo bajo la influencia del obispado de Urgell. En la Edad Media se firmaron los Parasages, que eran unos tratados que establecieron el coprincipado, compartiendo la soberanía el obispo de Urgell y el Conde de Foix. Esto garantizó la neutralidad y autonomía de Andorra.
Durante siglos Andorra vivió aislada con una economía basada en la agricultura, la ganadería y la forja de hierro. Hasta el siglo XX fue una sociedad cerrada. El desarrollo de las carreteras con Francia y España impulso el turismo, centrado en el esquí y las compras libres de impuestos. Aprobó su constitución en 1993, pasando a ser miembro de la ONU, pasando de un sistema feudal a un sistema parlamentario. El catalán es el único idioma oficial de Andorra. Se habla desde la Edad Media y se estableció como idioma propio, sobre todo teniendo en cuenta los años de aislamiento.
Teniendo en cuenta todo esto es una ficción política incluir Alguer, El Carche y Andorra dentro de esta denominación. Si hablamos de Andorra, es un estado independiente y soberano. Considerarla parte de un proyecto nacional catalán es un anacronismo que ignora su realidad como país con asiento en la ONU y su propia identidad nacional. En lugares como Alguer o El Carche, no existe una reclamación social o política significativa para formar parte de una nación catalana.
Aunque los del Alguer se pueden considerar orgullosos de su origen y, por eso han mantenido el uso del catalán, se identifican como sardos o italianos con una herencia cultural específica, y los habitantes de El Carche son murcianos que simplemente conservan una variante lingüística por una migración tardía.
En los colegios catalanes se está educando a la juventud bajo la premisa que la lengua catalana, su utilización en estos sitios, forma parte de un proyecto político global, que une fronteras y personas. La realidad es muy diferente. Este proyecto no respeta la autonomía y los sentimientos de identidad de las poblaciones locales. Creer en su existencia y enseñarlo forma parte del imperialismo cultural que lleva años imponiendo el nacionalismo catalán.