(Foto de ARCHIVO)
El presidente delegado del complejo de la Sagrada Famiila, Esteve Camps, presenta la evolucón de las obras en el Hotel Ayre de Barcelona el 19 de septiembre de 2019

David Zorraquino / Europa Press
19/9/2019

(Foto de ARCHIVO) El presidente delegado del complejo de la Sagrada Famiila, Esteve Camps, presenta la evolucón de las obras en el Hotel Ayre de Barcelona el 19 de septiembre de 2019 David Zorraquino / Europa Press 19/9/2019Europa Press

La Sagrada Familia se prepara para absorber un boom de visitantes tras la visita del Papa: «Estamos alarmados»

El templo de Gaudí, que ya acoge a 15.000 personas diarias, teme verse desbordado por el fervor que despierta la llegada del Santo Padre

La Sagrada Familia se enfrenta a un desafío histórico ante la inminente visita del Papa a Barcelona. Esteve Camps, presidente de la Junta Constructora del templo, no ha ocultado su inquietud: «Estamos alarmados» ante la posibilidad de que la presencia del Pontífice desate una avalancha de fieles que supere con creces la capacidad del recinto.

El templo, máximo exponente del genio de Antoni Gaudí y símbolo del catolicismo en España, cuenta con un aforo de apenas 4.000 personas. Una cifra que palidece frente a las 15.000 que diariamente atraviesan sus puertas, y que se antoja insuficiente para acoger el torrente de devotos que querrán vivir de cerca el acontecimiento papal.

La magnitud del evento trasciende fronteras. Camps desveló en rueda de prensa que han llegado peticiones de asistencia desde las más altas esferas europeas: presidentes de gobierno e instituciones del continente han solicitado su presencia en la misa, evidenciando el tirón que ejerce el Sucesor de Pedro y la relevancia de este templo mariano.

La visita del Papa a la Sagrada Familia subraya el vigor de la fe católica en un continente que a menudo parece darle la espalda a sus raíces cristianas. El reto logístico que ahora afronta la basílica es, en el fondo, un síntoma esperanzador: la capacidad de convocatoria de la Iglesia sigue intacta cuando se apela a lo esencial.

La Sagrada Familia, obra cumbre de Antoni Gaudí y símbolo del catolicismo español, se enfrenta así al desafío de conciliar su vocación universal con las limitaciones físicas de un espacio que, pese a su monumentalidad, no puede acoger a todos los que desearían vivir este momento histórico.

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