Varias generaciones de chocolateros al frente de la compañía. En el centro, Quimet

Varias generaciones de chocolateros al frente de la compañía. En el centro, QuimetBombones Blasi

Historias de Barcelona

Quimet, el chocolatero que convirtió el cacao en la primera enciclopedia de cartón

La historia de Chocolates Riucord va ligada a un nombre que hizo algo único

Una compañía productora de chocolate importante en Barcelona fue Amatller, hoy famosa por dar nombre a la casa del Paseo de Gracia situada al lado de la Casa Batlló. Sin embargo, no fue la única empresa: cuando el Modernismo se consolidó, el chocolate dejó de ser un producto artesanal, de un estatus y clase social, para convertirse en un fenómeno de masas.

Esto significó que la publicidad entrara a formar parte de la vida cotidiana de esas empresas chocolateras para vender más que la competencia. Una de las que lo tuvieron claro fue Chocolates Riucord. Comprendieron que para vender un producto tan emocional como el cacao era necesario vincularlo a las fibras más profundas de la identidad colectiva.

La historia de esta fábrica está ligada a una época en la que Barcelona vibraba con el sonido de pequeños y medianos obradores que fabricaban todo tipo del productos. Estos eran para consumo interno o para la exportación. Ricoud encontró su nicho en el costumbrismo y la exaltación de la vida cotidiana.

La vida familiar de los dueños de la chocolatería tiene una historia dramática. El origen lo encontramos con Joaquín Cordomí Bernades, el cual en 1888 puso en marcha la primera fábrica de chocolate en la calle Salmerón 201-203, hoy Gran de Gràcia, con el nombre de Chocolate a la Piedra. Cardomí falleció en 1917 de gripe. Su mujer Modesta Vilanova Bayó y su hijo Gabriel Cordomí Vilanova también fallecieron de gripe. Heredó el negocio Joaquín Cordomí Vilanova que quedó huérfano. En 1919 se puso al frente de la empresa con la ayuda de sus primos, los cuales lo acogieron en su casa.

Esa año puso en marcha la marca Chocolates Riucord, que eran las iniciales del apellido de sus primos, Rius, y la suya Cordomí. Con los años Joaquin Cordomí continuó solo con la fabricación de chocolate y la familia Rius continua con Nederland, primera empresa de España dedicada a productos derivados al cacao, que la fundaron las dos familias. Con el tiempo y debido a su personalidad, la gente del barrio lo conoció cómo Quimet, el chocolatero de Gracia. En esta etapa, se desarrolló de forma pionera la producción de chocolate sin azúcares añadidos para diabéticos. Actualmente la empresa sigue en funcionamiento con el nombre de Bombones Blasi.

Carteles y colecciones

La marca se hizo famosa por su cartelería y por las colecciones que incluía en sus productos. A lo largo de los años publicaron diferentes colecciones de cromos para coleccionar. Con ello se aseguraban la venta de sus productos para completar la colección. Se hizo una colección de 32 cromos de recetas de cocina donde, entre otros platos, se enseñaba a hacer cabrito con guisantes y patatas o sopa distinguida. Esta se realizaba así:

«Con gallina y jamón (para tres personas un cuarto de gallina), se hace un caldo, se cuela y se hace sopa de fécula de patata, onza y media; hervirlo y otra vez a colarlo; se echan pedacitos de gallina, media copita de Jerez y hervir unos minutos más. Preparar en la sopera yemas de huevo batidas, una por persona, y colocarlas en la sopera al ir a servirse»

También se editaron cromos de fábulas populares como « el gusano de seda y la araña», «el lobo y el pastor», «el león y el águila», «el asno y su amo», o «el jardinero y su amo». La serie constaba de 20 cromos. La del gusano de seda y la araña decía…

«Trabajando un Gusano su capullo, La Araña, que tejía a toda prisa, De esta suerte le habló con falsa risa, Muy propia de su orgullo: ¿Qué dice de mi tela el señor Gusano? Esta mañana la empecé temprano, Y ya estará acabada a mediodía. Mire qué sutil es, mire qué bella... El Gusano con sorna respondía: Usted tiene razón: ¡así sale ella!»

Otra colección la dedicaron a actores y actrices de la década de 1930 como Richard Dix, Priscilla Dean, Ethel Clayton, Charles Ray, o Huguette Duflos, entre otros. Asimismo se editó 20 cromos sobre la reconquista de Mompracem; 25 cromos sobre el tigre de Malasia; 22 cromos sobre la guerra Italo-Etíope, 48 cartas de baraja cinematográfica; 18 cromos sobre glorias del cine; 21 cromos dedicados a carreras artísticas; 36 cromos de un capitán de 15 años; o naipes de fantasía del fútbol, entre otras.

Estándares de la época

La producción de la fábrica Riucord siguió los estándares de la época. Es decir, tostado del haba del cacao, molerlo con rodillos de granito y el refinado prolongado para eliminar la acidez. A parte de los cromos, el envoltorio se imprimía usando la cromolitografía que permitía colores vibrantes y detalles minuciosos. Gracias a los cromos los niños y niñas aprendían historia, geografía o ciencias naturales, fábulas… a través de las pequeñas láminas de cartón que se encontraban bajo el papel de aluminio. Con ello Riucord convirtió el chocolate no solo en un complemento nutritivo, sino en una fuente de conocimiento.

Chocolates Riucord

Chocolates Riucord

En 1948 Joaquín Cordomí Guinart, hijo de Quimet el chocolatero, entró a trabajar en la empresa Bombones Blasi por iniciativa de su padre. Después de unos años de adquirir los conocimientos necesarios en la elaboración de especialidades de chocolate, bombones y caramelos, decidió quedarse con el negocio y en 1952 unificó la producción de bombones con la de Chocolates Riucord.

El hecho de comprar el negocio se confirmó como una estrategia para juntar las dos líneas, chocolates y bombones, de producción y así poder vender el chocolate y bombones con las fórmulas de su padre de la marca Riucord al territorio estatal puesto que, en aquel momento, Blasi tenía en cartera las mejores pastelerías de España y con la ayuda del maestro bombonero Alejandro Pérez el negocio empezó a ser reconocido por su gran calidad.

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