Asesinato en la calle Balmes, frente a la comisaría de la Policía Nacional

Asesinato en la calle Balmes, frente a la comisaría de la Policía NacionalEFE

Cataluña

El tiroteo mortal durante la visita del Papa enciende la alarma sobre el tráfico de drogas y armas en Barcelona

El asesinato a plena luz del día en la calle Balmes, el segundo con arma de fuego en menos de una semana, reabre el debate sobre el auge de las bandas criminales y la violencia asociada al narcotráfico

Barcelona amaneció este miércoles bajo uno de los mayores dispositivos de seguridad de los últimos años por la visita del Papa León XIV. Centenares de agentes regulaban el tráfico, protegían los recorridos oficiales y vigilaban los principales puntos de concentración de personas. Sin embargo, a pocos kilómetros de la Sagrada Familia y mientras la ciudad estaba literalmente blindada, un hombre era asesinado a tiros en plena calle Balmes, frente a una comisaría de la Policía Nacional.

La imagen resume una paradoja que preocupa cada vez más a policías, responsables políticos y vecinos: mientras la seguridad se multiplica para proteger grandes acontecimientos, la violencia vinculada presuntamente al crimen organizado y al tráfico de drogas parece ganar presencia en las calles de Barcelona.

La investigación continúa abierta y, por el momento, no se han hecho públicos los motivos del asesinato ni la identidad del autor, que logró huir tras los disparos. Sin embargo, la lucha entre bandas, entre narcos, está en el punto de mira. En cualquier caso, el arma utilizada apareció poco después en la plaza de Gala Placidia, donde fue localizada por una mujer que avisó a la policía.

Pero más allá del suceso concreto, el asesinato vuelve a situar el foco sobre una tendencia que preocupa especialmente a los cuerpos policiales: el aumento de los tiroteos en la capital catalana.

El segundo tiroteo mortal en menos de una semana

La muerte registrada en la calle Balmes no es un episodio aislado. Apenas tres días antes, un hombre fallecía también por disparos en la calle de la Minería, en la Zona Franca, precisamente en un entorno donde semanas antes ya se había producido otro tiroteo mortal.

A estos casos se suman otros homicidios recientes ocurridos en Barcelona, algunos con armas de fuego y otros con armas blancas, que han alimentado una creciente sensación de preocupación por la violencia en la vía pública.

Aunque cada investigación responde a circunstancias distintas y la policía evita establecer conexiones sin pruebas, la repetición de este tipo de hechos ha abierto un debate sobre la evolución de determinadas formas de criminalidad en la ciudad.

Los sindicatos policiales alertan de un nuevo fenómeno

Los principales sindicatos de los Mossos de Esquadra consideran que la sucesión de tiroteos merece una atención especial. Desde SAP-ME hablan de un fenómeno que no debe abordarse ni desde el «alarmismo fácil» ni desde el «negacionismo institucional».

Su portavoz, Imma Viudes, sostiene que Barcelona no puede calificarse de ciudad insegura en términos generales, pero sí advierte de una realidad nueva: el incremento de disputas entre organizaciones criminales con una mayor disponibilidad de armas de fuego. Por ello, reclama reforzar la investigación criminal, la inteligencia policial y la formación y protección de los agentes que intervienen en este tipo de situaciones.

Más contundente se muestra el sindicato USPAC, que lleva años advirtiendo, según sus responsables, de la implantación de organizaciones criminales procedentes de distintos países y de la relación entre el narcotráfico y el aumento de la violencia armada.

Drogas y armas

Precisamente, el vínculo entre narcotráfico y violencia es el elemento que más preocupa a numerosos expertos y responsables policiales. El crecimiento de organizaciones dedicadas al tráfico de drogas suele ir acompañado de disputas por el control de territorios, ajustes de cuentas y una mayor circulación de armas ilegales.

En los últimos años, las fuerzas de seguridad han desarrollado numerosas operaciones contra redes internacionales asentadas en Cataluña, pero los últimos sucesos han reavivado el debate sobre si el fenómeno está adquiriendo una dimensión distinta.

El hecho de que un asesinato con arma de fuego pueda producirse a plena luz del día, en una de las arterias principales de Barcelona y frente a una comisaría policial, refuerza esa percepción de desafío a la autoridad que preocupa especialmente a los investigadores.

Reacciones políticas

Desde la vertiente política, el líder del Partido Popular en Barcelona, Daniel Sirera, ha reclamado reforzar los controles contra el narcotráfico y la entrada de armas, además de incrementar la presencia policial y endurecer la respuesta frente a las organizaciones criminales. En su opinión, los dos últimos asesinatos con arma de fuego, producidos en menos de una semana y coincidiendo con el despliegue extraordinario por la visita del Papa, evidencian que el problema requiere una respuesta urgente de todas las administraciones.

Por su parte, el presidente del grupo de Junts en el Ayuntamiento, Jordi Martí, ha denunciado el «clima de pistolerismo» que, a su juicio, vive la ciudad y ha reclamado ir más allá del aumento de efectivos policiales para centrar los esfuerzos en desarticular las bandas criminales.

También Vox ha anunciado la solicitud de un pleno monográfico sobre seguridad, argumentando que el incremento de la delincuencia violenta exige una respuesta política específica.

Mientras la División de Investigación Criminal de los Mossos continúa trabajando para identificar y localizar al autor del tiroteo de la calle Balmes, el asesinato vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que trasciende este caso concreto: si Barcelona se enfrenta a un incremento de la violencia asociada al crimen organizado y al tráfico de drogas o si se trata de una sucesión de episodios sin una tendencia consolidada.

Lo que sí parece indiscutible es que el uso de armas de fuego en plena vía pública ha dejado de ser un hecho excepcional. Y el contraste vivido este miércoles, con un homicidio cometido en una ciudad sometida a un extraordinario dispositivo de seguridad por la visita del Papa, ha convertido ese debate en una de las principales preocupaciones sobre la seguridad en Barcelona.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas