Barcelona's Grid pattern truly comes to life when viewed from above. Definitely one of the most beautiful cities in the world with the Sagrada Familia Cathedral as the crown.

Barcelona's Grid pattern truly comes to life when viewed from above. Definitely one of the most beautiful cities in the world with the Sagrada Familia Cathedral as the crown.Getty Images/iStockphoto

La Sagrada Familia encara su tramo final con la fachada de la Gloria y la escalinata encalladas en el despacho del Ayuntamiento

Tras culminar las torres centrales y alcanzar los 172,5 metros, el templo de Gaudí concentra ahora las obras en la fachada principal

La Sagrada Familia ha alcanzado la «apoteosis» arquitectónica con la inauguración de la torre de Jesús y la culminación del conjunto de torres centrales, pero el templo dista de estar acabado: falta levantar la fachada de la Gloria, definir su programa escultórico y decidir qué hacer con los edificios que ocupan el espacio previsto por Gaudí para la monumental escalinata de acceso desde la calle Mallorca, un punto aún bloqueado en las conversaciones entre la Junta Constructora, el Ayuntamiento de Barcelona y los vecinos, según ha detallado La Vanguardia recientemente.

Con la torre de Jesús ya coronada, junto a las cuatro torres de los evangelistas y la torre de María, la Sagrada Familia ha completado la verticalidad esencial del proyecto, alcanzando los 172,5 metros de altura y convirtiéndose en la iglesia más alta del mundo.

Por delante queda la construcción plena de la fachada de la Gloria, concebida por Gaudí como entrada principal del templo, con sus cuatro torres de apóstoles, un programa escultórico de enorme complejidad teológica y una gran plaza que articule la relación del templo con el tejido urbano. La Junta Constructora dispone ya de licencia para la parte vertical de esta fachada y trabaja en los elementos estructurales, pero la imagen definitiva del «rostro» principal de la basílica —arquitectónica, escultórica y urbanística— sigue abierta.

El punto más sensible es la escalinata monumental que Gaudí proyectó como acceso a la fachada de la Gloria, salvando el desnivel sobre la calle Mallorca y conectando el templo con una gran avenida, espacio hoy ocupado por varios bloques residenciales. Esa escalinata, junto con la plaza y el viaducto que debería sobrevolar la calzada, está en el corazón del debate: sin ella, la obra podría considerarse técnicamente acabada desde el punto de vista constructivo, pero quedaría incompleta respecto al diseño original del arquitecto.

El Ayuntamiento llegó a plantear en 2022 tres escenarios de afectación: uno sin tocar ningún edificio, que descartaría la escalinata; otro con 171 viviendas afectadas, y una tercera opción que rebajaba el impacto a 92 pisos, todos ellos en los bloques situados frente a la fachada futura. La elección de uno u otro modelo condiciona tanto el cierre de la Sagrada Familia como el futuro inmediato de decenas de familias que llevan años viviendo bajo la incertidumbre urbanística.

El punto más sensible es la escalinata monumental que Gaudí proyectó como acceso a la fachada de la Gloria, salvando el desnivel sobre la calle Mallorca y conectando el templo con una gran avenida, espacio hoy ocupado por varios bloques residenciales. Esa escalinata, junto con la plaza y el viaducto que debería sobrevolar la calzada, está en el corazón del debate: sin ella, la obra podría considerarse técnicamente acabada desde el punto de vista constructivo, pero quedaría incompleta respecto al diseño original del arquitecto.

En la entrevista publicada por La Vanguardia con el presidente delegado de la Junta Constructora, Esteve Camps, este explica que el Ayuntamiento ya tiene sobre la mesa un proyecto de ordenación de la zona, que debe traducirse en un planeamiento urbanístico completo, con exposición pública y aprobación final. Hasta que ese documento no esté definido, afirma, la Junta no puede entrar en una negociación concreta con los propietarios y los vecinos, porque no sabría qué tipo de escalinata, plaza o afectaciones están realmente permitidas.

El alcalde Jaume Collboni ha dejado caer, según la misma fuente, que le gustaría ver encarrilada la solución durante el actual mandato, pero al mismo tiempo ha insistido en que no se resolverá sin garantizar una salida viable para los residentes. Ese equilibrio entre el respeto a la trama urbana consolidada y la culminación fiel del proyecto de Gaudí mantiene la decisión en un delicado terreno político y técnico, donde cada paso será observado de cerca por la opinión pública local e internacional.

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